Mundo post-pandemia: ¿Argentina sigue siendo un país atractivo para los estudiantes extranjeros?

Estudiantes extranjeros
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Por: Sofía Gerding y Emilia Chavez

A lo largo de los años, diferentes ciudades argentinas recibieron a cientos de  estudiantes extranjeros para que desarrollen sus carreras de grado. Sin embargo, con la pandemia de por medio, ¿Argentina continúa siendo una opción atractiva para nuevos universitarios?

Son variadas las razones por las que estudiantes alrededor del mundo eligen cursar en Argentina: “Tiene más prestigio”, “Es más barato”, “Te abre la cabeza”, “Hay muchos extranjeros en la misma”, y la lista continúa.

Según Jaime Perczyk, autoridad de la Secretaría de Políticas Universitarias de Argentina, en 2020 existían 89.000 estudiantes extranjeros cursando en Argentina, representando el 3,6% de estudiantes en toda la Argentina y, de esa cifra, 28 mil eran nuevos ingresantes.

Si bien estas cifras son más altas que las de años anteriores, aún es difícil determinar si todos los migrantes que se anotaron en primer año, o aquellos que ya tenían sus estudios avanzados, continuaron con sus estudios de manera virtual cuando la pandemia del Covid-19 se asentó en el país. 

De acuerdo a las estadísticas del año 2005, el Sistema Universitario Argentino contaba con 26.354 estudiantes Internacionales en los distintos niveles de Educación Superior. Esta cifra representaba sólo al 1,12% de la población estudiantil total de grado y pregrado. Diez años después, desde la presentación de las Síntesis de Información Universitaria en 2015, el escenario cambió rotundamente: eran 57.953 los alumnos internacionales cursando en las diferentes universidades del país pasaron a representar el 3,05% de la población estudiantil.  

Ese porcentaje se achicó a 2,85% en 2016, un equivalente a 55.402 estudiantes extranjeros pero un año más tarde rompió un récord alcanzando el 3,15% de estudiantes internacionales (un total de 74.013 universitarios extranjeros). Desde entonces la cifra siguió en aumento. 

En 2018, los estudiantes extranjeros representaron el 3.6% del total de los estudiantes de pregrado y grado, y en 2019, esta población escaló al 4%, alcanzando un récord de 100.382 estudiantes extranjeros en el país.  

¿Qué prefieren los extranjeros cuando vienen a Argentina?

Según datos del Departamento de Información Universitaria de la Nación, la mayoría de los alumnos que migran a la Argentina, hasta el 2018, siempre prefirieron la universidad estatal (75,2%) antes que la privada (24,8%) y se ubican principalmente en el área metropolitana de Buenos Aires.

En el 2019 se invirtió esta tendencia: según la Síntesis de Información Estadística Universitaria, los estudiantes extranjeros representan el 4,1% del total para el sector estatal y el 4,9% en el sector privado. Este mismo estudio reveló que la mayoría de los estudiantes extranjeros provienen de países latinoamericanos, en su mayoría de Brasil, Perú, Colombia, Paraguay, Bolivia y Venezuela.

Imagen tomada del Anuario Estadístico de 2019. Fuente: Departamento de Información Universitaria.

Por otro lado, entre las carreras más elegidas por los alumnos extranjeros, según el anuario estadístico de 2016, se destacan la abogacía, la medicina, enfermería y administración de empresas. 

El papel del  Estado 

A la hora de analizar las corrientes migratorias estudiantiles de los últimos años, es imposible dejar el papel del Estado de lado; en especial aquellas leyes que lograron que, en menos de 10 años, las cifras de estudiantes extranjeros se tripliquen.

En este sentido, se destaca la Ley de Migraciones número 25.871, aprobada en 2004, la cual colocó a Argentina a la vanguardia mundial en materia migratoria debido a sus criterios de apertura, inclusión, integración e irrestricto respeto a los derechos humanos.

ARTÍCULO 7° — En ningún caso la irregularidad migratoria de un extranjero impedirá su admisión como alumno en un establecimiento educativo, ya sea este público o privado; nacional, provincial o municipal; primario, secundario, terciario o universitario. Las autoridades de los establecimientos educativos deberán brindar orientación y asesoramiento respecto de los trámites correspondientes a los efectos de subsanar la irregularidad migratoria. 

En el ámbito educativo específicamente, el artículo 7° del decreto 616/2010 hace hincapié en la igualdad de condiciones que tiene cualquier extranjero, con respecto a los nativos argentinos, a la hora de estudiar en este país.

Desde entonces, Argentina -que históricamente fue y es un país receptor de corrientes migratorias- dictó leyes y empujó múltiples políticas para que la integración social y educativa de los inmigrantes se vea favorecida, como las políticas de regularización documental que se instrumentan día a día.

Analizando la tendencia de los últimos diecisiete años, se puede afirmar que desde el 2004, cuando se implementó la Ley de Migración, las cifras de movilidad estudiantil han ido en aumento. Sin embargo, los anuarios estadísticos realizados por el Ministerio de Educación de la Nación empezaron a registrar a esta subpoblación a partir del 2006, con la información recopilada en el 2005.

¿Qué opinan los estudiantes extranjeros?

“Cuando llegó la pandemia me quedaba un año para terminar y me encantó porque lo hicimos desde casa”, opinó Santiago Alvarez Frank, un estudiante ecuatoriano de comunicación digital que no tuvo más opción que pasar la cuarentena estudiando en su casa en Martínez, donde vive con su abuela. “Aproveché para estudiar otras cosas, para usar mi tiempo. Gané dos horas, un poco más porque no tenía que viajar, entonces usé eso para mí, para estudiar”, explicó.

Santiago Alvarez Frank, ecuatoriano recibido en la Universidad Católica Argentina.

Al terminar la carrera, cuando los vuelos empezaron progresivamente a volver a la normalidad en diciembre de 2020, Alvarez Frank regresó a Ecuador con un título en mano y dejó el país que lo acompañó durante toda su formación. 

Por su parte, Tarek Nasser Aboultaif, un joven venezolano de 24 años que previamente estudiaba Información y Comunicaciones en Francia, emigró a Argentina el 2 de diciembre de 2019 pero “después llegó la pandemia en marzo y pasaron muchas cosas”. “En febrero (…), mi compañero de departamento se fue y empecé a vivir solo” explicó Tarek, y añadió: “con el tiempo me fui adaptando”. 

Tarek Nasser Aboultaif, estudiante venezolano de la Universidad Católica Argentina.

Aboultaif sólo pudo completar el curso de ingreso de su carrera de comunicación periodística en la Universidad Católica Argentina y agradeció que, con el esfuerzo de sus padres, pudo sostener sus estudios universitarios: “Los alumnos argentinos tienen la ventaja de no tener que pagar un alquiler porque viven con sus padres”.

Sin embargo, al ser consultados sobre si volverían a elegir Argentina como lugar de estudio, ambos alumnos entrevistados coincidieron en que no lo dudarían. “Más que por estudiar, por todo lo que se aprende en Argentina”, confirmó Alvarez Frank. “Sobre todo si son de Latinoamérica, en Argentina se te abre la “cabecita”. Así que sí, le recomendaría a cualquiera que vaya un tiempo”, amplió.

Mientras tanto Tarek, que todavía no regresó a la presencialidad en la UCA, opinó: “Sí, lo recomendaría porque es barato vivir acá y recibir el título”, pero advirtió también que “hay que prestar atención al campo laboral, tener experiencia”. “Una cosa es estudiar acá, otra cosa es trabajar acá”, concluyó.

De todas formas, si bien todavía no existen datos oficiales, en 2021 la migración por parte de estudiantes extranjeros a Argentina se redujo considerablemente ya que muchos aprovechan para seguir cursando desde sus casas, en sus países nativos, mientras que sigan teniendo la oportunidad. Esto representa una pérdida muy grande de dinero para la Capital Federal, que suele ser el principal foco de concentración de esta población.


En esta línea, para reactivar la migración de estudiantes extranjeros al país luego de la pandemia, una iniciativa que está intentando impulsar el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es el “Régimen de Promoción para Residencias Estudiantiles”, que busca “fomentar la construcción de nuevas residencias universitarias y la remodelación de las ya existentes para aumentar la oferta de camas disponibles y así mejorar la experiencia de quienes eligen a Buenos Aires como destino para cursar sus estudios”.

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