Punto Convergente

El legado de Steiner: educación sin tecnología en tiempos de cuarentena

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La modalidad online en educación supone un constante estímulo de archivos PDFs, videollamadas, trabajos colaborativos, aulas virtuales y más. Sin embargo, una parte de la población estudiantil argentina se encuentra con una realidad completamente diferente: aquellos que asisten a colegios con pedagogía Waldorf, que siguiendo con sus principios, logran mantenerse aislados del mundo tecnológico, y caótico, con el que lidiamos.

Asimismo, y en base a lo que estamos viviendo con la pandemia por covid-19, se generan ciertas tensiones dentro del mundo Waldorf . Por un lado, se mantiene el compromiso con las intenciones originales del fundador de esta disciplina, Rudolf Steiner, y por otro, se contempla la apertura a nuevas direcciones en la educación, como es la incorporación de nuevas tecnologías. ¿Hasta qué punto se recomienda no tener contacto con la tecnología? Y más importante, ¿es posible mantenerse aislado del mundo tecnológico?

Para poder adentrarnos en cómo es que los colegios con pedagogía Waldorf se están manejando con la cuarentena obligatoria es primordial entender las bases de su filosofía. La palabra clave podríamos decir que es la antroposofía, entendida como un tipo de estudio, un saber que el ser humano puede obtener a partir de sí mismo desarrollando su capacidad innata de conocer e intuir. Steiner la definió como “un camino de conocimiento para guiar lo que hay de espiritual en el ser humano hacia lo que hay de espiritual en el universo”.

Se considera que el desarrollo del pensamiento va de la mano del lenguaje, es decir que los niños necesitan a otros seres humanos que estén ahí con ellos, que les hablen, les canten, y narren cuentos o historias que tengan de sus vidas. Marisa Rodríguez, profesora en el Colegio San Miguel de Arcángel, uno de las que trabaja esta modalidad, la definió como “una pedagogía que considera que el ser humano tiene un montón de potenciales que a través de la educación se van develando, conquistando”. Ahora bien, dicha enseñanza considera a la tecnología como una fuente de distracción para los individuos, así como también la cantidad tan grande de información que proporciona, no siempre de buena calidad, hace del aprendizaje un proceso superficial

En este tipo de propuesta educativa la familia tiene gran participación. Tanto el círculo más pequeño de gente que rodea a un pequeño como la institución de enseñanza deben trabajar como un equipo y complementarse. Abril Nieddu, de 19 años, egresada de ese colegio se refirió a que se trabaja mucho con las familias, “no es una escuela para todo el mundo” ya que si no hay acompañamiento no es algo que funcione.

El método Waldorf busca que el niño tenga una experiencia personal de aprendizaje, que haga suyo todo lo nuevo que aprende y que aprenda a relacionar cada enseñanza con sus experiencias propias. Son los profesores, educadores y padres de familia quienes comparten la responsabilidad de crear un ambiente agradable y positivo para los niños.

Este tipo de disciplina está ganando cada vez más popularidad en nuestro país. La cifra de colegios con enseñanza Waldorf en Buenos Aires asciende a 17, mientras que en toda la Argentina el número se eleva a más de 30. Los padres son cada vez más conscientes de que lo chicos pasan mucho tiempo del día frente a una pantalla por lo que se buscan nuevas alternativas. En estas instituciones usan los materiales didácticos tradicionales: libros, pizarra de tiza, lápiz, papel… todo completamente analógico.

Frente al covid-19 y la cuarentena obligatoria, estas escuelas se tuvieron que adaptar a un mundo que depende en gran medida del gigante Internet. Ignacia Gonzalez Rena, maestra del Colegio Cuarto Creciente, destaca, en una publicación en la red, el uso de la tecnología para que padres, madres y docentes estén “al tanto unos de otros”. 

La modalidad que se está adoptando en la mayoría de los colegios consiste en enviar las tareas por WhatsApp o por mail a los padres así estos pueden transmitirla a los chicos. Victoria Ximenes, madre de dos chicos que asisten a la Escuela Cuarto Creciente comentó que “sugieren imprimir las tareas los que pueden así los chicos no miran directo de la pantalla. A veces yo paso las cosas a mano así las pueden leer desde ahí”.

Las consignas en gran medida apuntan a actividades lúdicas, juegos que hagan a los chicos moverse y elevar su creatividad inclusive estando encerrados en sus casas. A las familias se les pidió que en este momento, donde se tienen que cuidar y quedar en casa, realizar actividades en conjunto con los chicos, así tienen la oportunidad de jugar y fomentar la creatividad.  

Pareciera casi imposible sobrevivir a un mundo tecnológico como el que nos gobierna, sin tener contacto con lo digital. Sin embargo, algunas familias lo logran de la mano de una una pedagogía que enfatiza al niño y a sus necesidades, que busca llegar al conocimiento a través de la experiencia. Pero por sobre todas las cosas que promueve la interacción del niño con lo natural, con su alimentación y su ritmo de vida alejados de la tecnología.

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