Vivir con diabetes: cómo afrontar día a día la enfermedad

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Autocontrol, tratamiento y cuidados en la voz de dos personas con diabetes, la enfermedad que año a año afecta a más argentinos. Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Diabetes con el objetivo de aumentar la concientización y la prevención.

“Cada vez que salgo de mi casa pienso ‘¿qué tengo que llevar?’, cualquier persona piensa celular, billetera y llaves de casa y yo pienso celular, billetera, llaves de casa y la insulina en el bolsillo, porque nunca sé cuándo la voy a necesitar”, relata Joaquín Augustoni de 25 años, diagnosticado con diabetes tipo 1 hace ya 16 años.

“Tenía mucha sed, iba mucho al baño a orinar y mi cuerpo estaba como consumido, tenía muchas ojeras, parecía enfermo. Estuve 10 días así hasta que me llevaron al médico y se dieron cuenta al toque porque los síntomas eran muy evidentes”, recuerda. En cuanto a la causa, Augustoni confiesa que hasta el día de hoy nunca pudieron identificar la naturaleza de su diabetes.

Se estima que 1 de cada 10 argentinos de 18 años o más tiene diabetes y aproximadamente 4 de cada 10 personas que la padecen desconocen su condición.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación

Según el Atlas de la Federación Internacional de la Diabetes en 2021 hay más de 1.800.000 argentinos de entre 20 y 79 años que padecen diabetes y poco más de medio millón que padecen la enfermedad, pero no fueron diagnosticados.

Por otro lado, la prevalencia de diabetes o glucemia elevada por autorreporte aumentó de 9,8% en 2013 a 12,7% en 2018, según los resultados de la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud. Además, se estima que en 2045 la diabetes pasará a ser una de las principales causas de enfermedad y muerte prematura en todo el mundo.

Ser diagnosticado con diabetes

A la izquierda, Joaquín Augustoni. A la derecha, Adrián Rodríguez

La detección de la enfermedad también puede aparecer en una edad avanzada. Adrián Rodríguez, de 48 años, detectó su diabetes en diciembre de 2021. “Creí que era un golpe de calor, estaba deshidratado, tomaba agua y no se me iba la sed -recuerda- y al poco tiempo, comenzaron a aparecer otros síntomas como calambres y dificultad visual”.

Si bien todo indicaba que la naturaleza de su diabetes tenía que ver con una cuestión hereditaria, ya que su abuela y su padre padecieron la enfermedad, la causa tuvo que ver con factores físicos y fisiológicos.

Estaba pesando 100 kilos, muy estresado y muy nervioso. Había fallecido mi cuñado y una amiga muy querida de la familia. Los nervios y el estrés se acumularon y eso también te lleva a despertar la diabetes”, explicó a Punto Convergente.

La importancia del autocontrol

Profesionales de la salud y diabetólogos coinciden en que el autocontrol y el automonitoreo diario es clave. La nutricionista Marcela de la Plaza (MP 52497), especializada en diabetes e integrante de la Federación Argentina de Diabetes (FAD), afirma que “la persona con diabetes se transforma en protagonista de su tratamiento”.

Augustoni tuvo que aprender a controlarse la insulina. “Llevo conmigo un medidor que te pinchás el dedo, sacás una gota de sangre y te da el valor de azúcar en sangre, que tenés que mantener dentro de unos rangos de referencia. Por eso, el diabético siempre tiene que estar haciendo cuentas”, explica.

En su caso, se inyecta dos tipos de insulina: una que se aplica todas las mañanas y que la libera de forma lenta a lo largo del día, y otra que siempre lleva consigo y se aplica en momentos determinados.

tipos de diabetes


Protagonistas de su tratamiento

El tratamiento se convierte en una rutina diaria que debe llevarse a cabo en cualquier momento, desde ir a bailar hasta jugar al fútbol. “Siempre que voy al boliche voy con mi insulina y me la inyecto en el baño. Cuando empezás a tomar un par de tragos la glucosa se te va para arriba y tenés que bajarla sí o sí. En cambio cuando juego al fútbol o al tenis es al revés, me tengo que llevar caramelos o un jugo para subirla”, relata.

En cuanto al acto de inyectarse la insulina en público, Augustoni explica que con el tiempo fue aprendiendo a convivir con la enfermedad. “Siempre lo tenés en tu cabeza, no hay forma de sacarlo. Si sabés usar bien la insulina es como si reemplazaras la función de tu páncreas. Podés hacer una vida normal y yo trato de vivir así”, agrega.

Rodríguez, por otro lado, pudo tratarla a tiempo y evitó tener que inyectarse insulina. Sin embargo, debe consumir sin excepción tres pastillas diarias antes de las tres principales comidas. “Ya es una costumbre, se vuelve una rutina y eso es lo que me ayudó a poder respetar el tratamiento y poder controlar bien la diabetes”, explica.

tratamiento de la diabetes

Se eligió el 14 de noviembre como el Día Mundial de la Diabetes en honor al nacimiento del médico Frederick Banting reconocido por ser el descubridor de la insulina en 1921.


Afrontar la vida con diabetes

Al día de hoy, la diabetes no tiene cura. Si bien día a día se trabaja en nuevas formas de prevenir y de controlarla, todavía no se ha descubierto un método 100% eficaz de erradicar la diabetes del cuerpo.

Lo que sí reconocen tanto los pacientes como los profesionales de la salud es que en los últimos años ha mejorado mucho el apoyo al diábetico.

Descubrimientos como la bomba de insulina, la cual mide tu azúcar en sangre y libera insulina para no tener que estar inyectando todo el tiempo, han facilitado el tratamiento de la diabetes en las personas.

“El control de la diabetes básicamente depende de uno. Si uno está atento, es prolijo, le pone actitud y se mide seguido, podés mantener los niveles parejos. Hay que llevarlo bien y natural y no como un peso, si cumplís con eso se puede vivir muy bien”, concluye Joaquín.

La vida con diabetes depende de cómo te lo tomes, de cómo te mentalices, yo de un principio supe que me tenía que cuidar, que tenía que hacer dieta. Depende de tu mente. Si pensás que te va a pasar algo vas a generar que el cuerpo se debilite. Yo siempre pensé en positivo, le di para adelante desde el primer día y mi vida diaria no cambió”, comparte Rodríguez.

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