“Te Doy una Mano”, el proyecto solidario que recorre el mundo

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Padre e hijo fabrican manos ortopédicas, portasueros con superpoderes y también insumos para combatir el coronavirus. Todo, con una impresora 3D.

Tres años atrás Gerónimo Cabrera, un joven estudiante de 21 años, no se imaginaba que iba a cambiar la vida de tantas personas ni que iba a poder ayudar en tiempos de coronavirus. En busca de un emprendimiento que le diera independencia económica, le pidió a su papá -Guillermo- una impresora 3D con la idea fabricar juguetes y venderlos.

A partir de ese momento, Guillermo comenzó a investigar qué utilidad se le podía dar a semejante máquina y fue entonces cuando descubrió que era posible crear prótesis. “¿Por qué no probás hacer una mano y vemos si se la podemos regalar a alguien?”, le sugirió Guillermo a su hijo.

El proyecto comenzó en 2017, en un cuarto de una inmobiliaria en la localidad de Banfield. Rápidamente se difundió por todo el mundo: México, Uruguay, El Congo, Mozambique y hasta el Vaticano. Luego de recibir un mail de Roma, en septiembre de 2018 Gerónimo y Guillermo viajaron a Italia, donde pudieron conocer y hablar con el papa Francisco.

Después de la visita al Vaticano, el Padre Juan Gabriel Arias -un cura argentino que residía en Mozambique– los llamó para invitarlos a “dar una mano” en África.

Sin dudarlo, llenaron una valija de manos ortopédicas, empacaron dos impresoras 3D y comenzaron un viaje que duraría un mes, donde entregaron más de 20 prótesis. “Fue una experiencia inolvidable, pero también te afecta vivir en una sociedad tan distinta; es una locura porque acá tenemos luz, agua, un baño, allá no tienen nada”, cuenta Gerónimo en diálogo con Punto Convergente.

Al día de hoy ya llevan entregadas más de 400 prótesis y, frente al avance de la pandemia de coronavirus COVID-19 en el país, decidieron empezar a fabricar insumos para combatirlo.

Padre e hijo vieron que en distintas partes del mundo estaban utilizando impresoras 3D para crear válvulas venturi, que van conectadas a los respiradores. Sin pensarlo dos veces, se sumaron a la lucha contra el coronavirus imprimiendo válvulas y mascarillas para que los médicos no estén en contacto directo con los pacientes infectados. Los insumos serán entregados de manera gratuita a todos los hospitales del país.

A principios de 2019 comenzaron también a fabricar portasueros con diseños de superhéroes y princesas para que los más chicos puedan transitar su internación sin miedo.

Gerónimo nació sin un riñón y recuerda el dolor que sentía al realizarse estudios médicos, su experiencia personal lo motivó a buscar una manera de ayudar a los niños que deben enfrentar distintas enfermedades. “Ya nos pasó varias veces que fuimos a hospitales, a habitaciones compartidas, y le poníamos el portasuero a un nene y el de al lado no tenía suero pero pedía que lo pinchen -dice el joven con una sonrisa-. Es muy loco que un nene pida que lo pinchen, me acuerdo que el médico nos miró asombrado porque nunca les había pasado”.

Cómo es el proceso

El proceso de este emprendimiento es complejo y comienza a partir de la difusión. Te Doy una Mano pudo crecer gracias a que los medios de comunicación ayudaron a difundir y reconocer el trabajo que tanto Gerónimo como su padre hacen. De esta manera cientos de personas pudieron llegar a conocerlos y cambiar su vida. “Yo ya me puse feliz desde el momento que les mandé un mensaje”, les dijo una joven al recibir su prótesis.

En un primer momento, Gerónimo le solicita a la persona fotos del muñón, de cuerpo completo y un vídeo de la articulación que tenga dependiendo del tipo de amputación o malformación. A partir de ahí, cada pieza es diseñada de manera personalizada para que resulten cómodas, útiles y no sean invasivas.

Una vez hecho el diseño, carga la información a la impresora 3D y comienza a fabricar las piezas. Las prótesis son hechas a partir de un plástico derivado de la caña de azúcar que se funde a 230° y el proceso de impresión puede llevar entre 40 y 50 horas. Cuando las piezas están terminadas empieza el periodo de ensamblaje, es el momento en el cual se unen las distintas partes de la mano y puede llevar alrededor de 3 horas.

“A nosotros nos gusta hacer las cosas lo más rápido posible porque sabemos la expectativa, la ilusión y el sueño que hay detrás de cada mano”, comenta Gerónimo. Y agrega emocionado: “Nos han contado de chicos que les hacen bullying dentro del colegio y que los compañeros no quieren jugar con ellos porque les falta una mano. Una vez nos contó un chico que un compañerito que antes lo molestaba, cuando vio su mano de Spiderman le dijo que él quería una como la suya”.

Cómo ayudar

Si querés colaborar con “Te doy una mano”, contactalos en Instagram en @tedoyunamanook o @elchicodelasmanos

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