El paso de Los Pumas 7s por el Seven de Vancouver 2026 dejó mucho más que un quinto puesto en las estadísticas. Tras haber dominado el certamen canadiense durante cuatro años consecutivos, el equipo argentino se enfrentó a la derrota temprana. Con caídas ante Australia y Francia en el inicio, se cortó una racha histórica de 23 triunfos seguidos en esa ciudad, obligando al plantel a resetear sus expectativas en tiempo real. El plantel vuelve a ponerse a prueba, donde conviven juventud y experiencia.
Mientras los jugadores ejercitaban en el gimnasio y se preparaban para una sesión de video, el entrenador de los Pumas Seven y ex jugador del seleccionado argentino, Santiago Gómez Cora, conversó con Punto Convergente y advirtió sobre los peligros de obsesionarse con el resultado final. Desde la ciudad de Vancouver en Canadá, resguardado del clima frío y lluvioso, aseguró por videollamada: “Cuando ponés el foco en ganar es donde es muy fácil que te frustres y no logres el objetivo. El foco está puesto en esa mejora continua: dormir mejor, alimentarte mejor, llegar mejor hidratado, mejor preparado para el entrenamiento”.
Gómez Cora fue una de las figuras clave para transformar al equipo en uno de los más competitivos del circuito mundial. Para el entrenador, el trabajo del equipo no debe estar enfocado únicamente en los resultados, sino en el análisis de juego y la mejora continua. “En vez de estar poniendo tanto foco en las estrategias, pusimos foco en las acciones que son defensivas y ofensivas”, resaltó del otro lado de la pantalla, relajado, después de haber intentado conectarse desde distintos dispositivos.
–¿Cómo planeaste el entrenamiento para este inicio de año?
-Uno a lo largo de la temporada baja la cantidad de intensidad y va bajando los estímulos, porque hay que ir regulando carga versus crecimiento. Ahí es donde no siempre más es mejor. Hicimos un entrenamiento muy fuerte antes de venir. No hace falta adaptarse, porque no vamos a jugar con lluvia y frío como es todos los días acá. Acá vamos a tener dos entrenamientos de ajustes. Trabajamos mucho sobre el punto de encuentro.
El punto de encuentro puede ser una compra de tiempo para que el equipo se acomode y mantener sólida esa formación o un lugar donde podamos recuperar pelotas o hacer que el equipo rival pierda tiempo también trabajándolo. Vimos que esa había sido una debilidad en las etapas anteriores y pusimos mucho foco en ese punto de encuentro, lo que llamamos acciones de juego y no tanto en la estrategia de juego.
–¿Podés explicar qué es la estrategia de juego?
-Por un lado tenés la estrategia que son las jugadas: ir a buscar un lugar y a jugar territorio. Es un trabajo muy largo que tenemos realizado. En vez de estar poniendo tanto foco en las estrategias, pusimos foco en las acciones que son defensivas y ofensivas. Significa el paso de fuerza dentro del contacto, la búsqueda del punto de encuentro, la consolidación del punto de encuentro. Uno por lo general, se acerca la competencia, está viendo jugadas: cómo voy para este lado, quién limpia, quién abre, cómo jugamos, qué buscamos. Vimos una carencia en las acciones, en la ejecución de las jugadas, no la toma de decisión. Tenés lectura, toma de decisión y ejecución.
–¿Crees que si el equipo pone foco en la acción tiene chances para estar en el podio este año?
-Lo que no se mide no se mejora. No medimos al equipo por uno, dos o tres en ranking. Somos conscientes de que si hacemos una mejora continua de las acciones de juego o del plan estratégico, te va llevar a podio, títulos. Hay una conciencia de eso, pero no perseguimos el objetivo, sino la identidad nuestra, cambiar nuestra identidad, las acciones de juego. Hacemos esto para ser mejores cada día porque sino podemos hacer algunas jugadas muy individuales y te podés llevar un podio, pero no significa que sos un equipo competitivo.
Esta forma de trabajar la empezamos en el 2016 y es donde pusimos el foco en desglosar el juego en acciones de rugby y pensar esa mejora continua. Cuando ponés el foco en ganar es donde es muy fácil que te frustres y no logres el objetivo. El foco está puesto en esa mejora continua: dormir mejor, alimentarte mejor, llegar mejor hidratado, mejor preparado para el entrenamiento. Si ese entrenamiento es mejor, vas a consolidar conceptos de juego. Con convencimiento, disciplina y mucho trabajo nos llevó a ser un equipo competitivo donde podíamos ganar, perder. Eso es lo que estamos empezando a hacer de vuelta porque se renovó el equipo.
–Cuando eras jugador, ¿te hubiese gustado esta forma de trabajar de no ir por la medalla o por el podio, sino en ver cómo mejorar estas cosas?
-100%. Por eso lo hice. Hice todo lo que no recibí en mis 10 años de carrera. En la época que yo jugaba rotaban los entrenadores, los jugadores. No había una planificación, dedicación. Nos juntábamos en seis, viajábamos, era muy distinto. Sería una mejora tremenda el hecho de mantener una base sólida de un grupo de jugadores. A partir de ahí, a esos jugadores le agregas valor y los pones a entrenar todos los días. Si te pones un objetivo y cuantificas en vez de cualificar las acciones, vas a tener una mejora. Por eso te decía, lo que no se mide no se mejora.
–Pellandini y Mare están lesionados. Si en medio de la competencia alguno de los jugadores se lesiona, ¿cómo reorganizás el equipo sin perder la confianza?
-El equipo está preparado. Para eso entrenamos. Tratamos de que si dependemos de un jugador y ese se lesiona o se enferma, no caduque todo el rendimiento de un equipo. No es lo que queremos, pero sabemos que es un deporte de contacto.
Por lo general nuestra política no es depender de los nombres y del sistema de juego. Las personas hacen al equipo y es el diferencial que tiene muchas veces. Va a ser una baja sensible porque son los dos playmaker y en un equipo tan nuevo dos jugadores con mucha experiencia para esta etapa es duro. A veces los equipos se fortalecen al no depender de ciertos jugadores y tratan de sacar lo mejor de cada uno.
No creo en los líderes salvadores ni en los líderes todopoderosos. Entendemos que tenés un Moneta en cancha y puede hacerte algo distinto, pero si nuestra construcción de juego sobre lo que puede hacer una persona es muy fortuita, podés dejar muchas cosas libradas al azar.
–¿Qué significa el análisis del rival?
-Nosotros hacemos una especie de FODA de los rivales: cuáles son sus fortalezas, debilidades, dónde puede haber una oportunidad de ese equipo y cuál sería una amenaza dentro de esa oportunidad. A partir de ahí planteamos un equipo, una estrategia y tratamos de anular sus fortalezas y buscar sus debilidades para atacarlos y ver dónde podemos obtener mejores beneficios.
–¿Qué es sesión de video?
-A veces hacemos análisis interno: nuestra propia FODA. Cuando estás construyendo un equipo, hacés más análisis introspectivo. Cuando estás en un lugar donde ya el equipo va creciendo, seguís trabajando internamente, pero ya te conocés un poco más y vas a analizar más detalles. Ahora estamos haciendo un equilibrio un poco más de lo nuestro y algunos detalles de los rivales. Hace dos años o un año atrás hacíamos mucho análisis de rivales. Lo nuestro ya lo teníamos bien aprendido, siempre hay una mejora, pero era menos tiempo. Si vos tenés una hora dedicada al análisis, hoy estamos en un 70% a análisis nuestro y un 30% de rivales.

–¿Qué diferencias o similitudes ves entre cuando eras jugador y ahora como entrenador?
-Similitud cuando me tocó ser capitán y es liderar un grupo. Ser entrenador es liderar también. Como jugador, tu responsabilidad es tu acción. Si bien tus consecuencias inciden en todo un equipo, vos estás pensando en tus acciones y no tenés que tomar decisiones por el resto del equipo.
Como entrenador tenés que decidir: quién entra, qué estrategia, el análisis rival, si está bien analizado y que juegue uno o el otro. Son muchas decisiones que tenés que tomar y más en un juego. Puede un referí no cobrar un pase hacia delante y es parte del funcionamiento. Puede un rival estar inspirado un día y que sea intocable un jugador. Puede largarse a llover y que no salga todo lo planificado. Hay muchas variables y uno tiene que tomar esas decisiones como entrenador.
–¿Cómo hacías para manejar el equipo desde Argentina cuando te operaste?
-Por un lado, no creo en las personas todopoderosas o salvadores. Todos somos seres únicos, pero reemplazables. La preparación de estos chicos es darles herramientas. La presencia del líder es importante de este grupo, pero fue una buena prueba no planificada y resultó bien porque el equipo siguió fluyendo de la misma manera. Hasta se ganó un título, pero no es por el título en sí sino que siguió funcionando bien, porque lo más importante es que están convencidos de hacer las cosas. No las hacen por un autoritarismo, sino porque ellos están convencidos. Hay muy buenas herramientas como estas que estamos teniendo vos y yo. Hacía lo mismo con un monitor, yo aparecía en vivo y los jugadores estaban en un salón. En el vivo de la competencia había 15, 20 segundos de delay y lo pude llevar adelante igual.
Aprendizaje, emociones y valores en el rugby
–Cuando los Pumas perdieron contra Francia en los Juegos Olímpicos 2024 hubo muchos abucheos. ¿Qué sensación y aprendizaje te dejó eso?
-Tendrían que haber aprendido los que estaban ahí. La verdad que llevarlo a ese límite de violencia puede ser el folklore, las rivalidades, pero pasaron a groseros y la verdad es que hubo violencia fuera del estadio. Un insulto, un chiflido, es el principio de la violencia. Después eso escala mucho más y pasa a una violencia física, que es lo que pasó afuera del estadio con hinchas o familiares argentinos.
Con Francia tenemos muy buena relación. Está bueno tener un clásico interesante, querer ganarlo. Adentro de la cancha lo damos todo y afuera tenemos una relación espectacular. Es el principio de una persona el respeto por el prójimo y no se cumplió en este caso.
El deporte los expone mucho más fácil porque hay emociones más a flor de piel. En una empresa las emociones son más controladas y el respeto se muestra porque no me lleva a una situación límite. El deporte te lleva a situaciones límites y ahí ves cuánto respetas a tu rival o la persona que está jugando.
-¿A qué te referís con que se exponen más en el deporte?
-Porque hay emociones. Te pone al límite. Tenés 90 minutos para ver quién gana y quién no. No lo tenés en la vida. En cuanto yo te invado tu espacio, tu lugar, ahí vemos cómo reaccionamos. En la abundancia somos todos generosos y en la escasez hay que ver qué tan generoso y qué tan caballero soy. Si te enojás con el resultado o respetas al rival con el resultado.
–¿Cuáles creés que son los valores del rugby fundamentales que la sociedad tendría que empezar a aplicar?
-No son valores del deporte en sí. Son valores de sociedad: el respeto por el prójimo, la honestidad, los buenos usos y costumbres. La violencia no es de un deporte en particular, se manifiesta en distintos nichos, pero los valores son siempre los mismos manifestados en distintas actividades: en el deporte, en una empresa o una familia.
Los dos valores más importantes que tenemos son la honestidad con uno mismo para hacerlo con el otro y el tener la predisposición a dar por el otro y no estar pensando en recibir, qué me llevo de acá. Siempre lo mencionamos.
–¿Tu hijo también está interesado en el rugby?
-No. Nos sigue, nos apoya. Nació con su padre entrenador. Hoy ya está más consciente con 13 años de lo que hago. Hasta hace dos años no era muy consciente del cargo y la posición que tenía o de la carrera que había hecho. Pero es acompañar y se toma el rugby como un aspecto social. No es tan fanático del lado de “quiero jugar en los Pumas” o “quiero competir”.
Vos tenés dos patas en el deporte: el que va por competencia, por esa obsesión que tienen con competir, y el que va a ser amigos o se toma el deporte social. Ambos son hermosos y si podés disfrutar de los dos también es muy lindo y lo veo más en un ambiente social de disfrute que de competencia.
–¿Cómo haces el equilibrio entre el aspecto social y competitivo?
-Calidad de tiempo, no cantidad. Es lo mismo en entrenamiento. La intensidad es la misma. No podés entrenar con menos intensidad, bajas la cantidad de minutos de intensidad y con mi hijo lo mismo. Me toca estar casi 200 días fuera de casa, pero los que estoy en casa son con mucha calidad. Todas las actividades que hago son para él y para que podamos disfrutar los dos.
–Si tuvieses que resumir qué significa el rugby para vos, ¿qué dirías?
-El deporte en general para mí es una herramienta de educación muy importante. Está vista muchas veces como de diversión o esparcimiento o de salud. Por otro lado, es inculcación de valores. Es difícil que un chico te preste atención si estás hablando de matemática o geografía. Hay que aprovechar esta herramienta del deporte, que es una pasión. Te da el trabajo en equipo, respetar a tu compañero, al rival, el sacrificio, la planificación, el proceso, el creer en mejorar todos los días.
Hacer un deporte de contacto te da mucho más compromiso con tus compañeros porque sabes que se puede lastimar y uno tiene que estar más atento a cuidarlo. Si yo hago una mala acción puedo lastimar a un compañero. Eso hace que haya mucho más vínculos entre las personas y esa interacción es muy buena.