¿Cómo lograr crecimiento económico con inclusión social?

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Aunque el Gobierno augura un importante crecimiento de la economía, las variables de desempleo y pobreza muestran una distribución desigual de la riqueza. Especialistas analizan los desafíos del mercado laboral y endeudamiento externo para pensar una mejora económica con inclusión social.

“Argentina: un país de contrastes”. No hace mucho tiempo atrás, fue un slogan utilizado para promocionar los diversos destinos turísticos del país y las diferentes ofertas de paisajes y climas que pueden descubrir los visitantes que vienen del exterior.

Esa misma consigna podría utilizarse para definir la actual situación económica del país. Al mismo tiempo que los cálculos oficiales estiman para el 2021 un crecimiento que rondaría el 10 por ciento, el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) estableció que el 43,8% de los argentinos son pobres.

tasas de indigencia, y pobreza
Fuente: UCA- ODSA

Con la pretensión de sumar algo de optimismo al panorama económico, desde el Gobierno agregan que se estima una balanza comercial con el exterior favorable, una recomposición del mercado laboral, que en el último año habría recuperado gran parte de los empleos que se perdieron en el primer año de pandemia, además de una perspectiva de buenos rindes en las cosechas de productos agrícolas exportables para el próximo año.

Sin embargo, estos parámetros muestran duros contrastes con otros datos de la realidad. El incremento de la pobreza -que desde la recuperación de la democracia no deja de crecer-; el peso de la deuda externa, que limita las posibilidades de inversiones; la caída de las reservas; la devaluación de la moneda; la pérdida del poder adquisitivo del salario, situación que paradójicamente coloca bajo la línea de pobreza a miles de personas que en la actualidad tienen trabajo.

Según el estudio del Observatorio de la Deuda Social, la capacidad para adquirir bienes del salario de “los trabajadores del sector privado formal disminuyó el 7,7% y la de los del sector público el 12,3%”.

“La persistencia de la inflación, con efectos de empobrecimiento y falta de planificación, tiende a neutralizar los efectos positivos de la recuperación en materia de demanda de empleo, y aumenta las desigualdades”, precisa el informe.

trabajadores pobres
Fuente: UCA- ODSA

De alguna manera el presidente de la Nación, Alberto Fernández, reconoció públicamente la inequidad de un crecimiento económico que no derrama hacia los que más necesitan. “Que un país crezca el 10% pero tenga el 40% de pobreza no es un país que crece como todos quisiéramos, porque el crecimiento debiera llegar a todos”, afirmó recientemente el jefe de Estado argentino.

Los vaivenes del mercado laboral, la pobreza y el sector externo, son distintos componentes que definen los grandes contrastes económicos que van generando una grieta en la desigual distribución del ingreso y a la vez son un desafío para la gestión de gobierno.

Economistas de distintas vertientes ideológicas analizan estas tres variables que muestran algún grado de contradicción de la economía: pobreza, la evolución del mercado laboral y el desempeño del sector externo.

Pobres pero empleados

Sólo el 9,6% de la población estaba desocupada en el segundo trimestre del 2021, de acuerdo al INDEC. Sin embargo, el organismo informó que en el primer semestre de este año el 40,6% de la población era pobre. ¿Cómo se explica tanta pobreza y tan poco desempleo?

Pablo Mira, magíster en Economía y docente en la UBA, explica que “obviamente se debería encontrar una conexión directa en el sentido de que, a mayor desempleo, mayor pobreza. Pero en el caso de la pandemia, un poco de estas dos variables se divorciaron”.

Mira aclara que esto se debe a que durante la pandemia aumentó mucho la cantidad de personas inactivas, es decir, que no pueden o no quieren buscar trabajo porque saben que no lo van a encontrar.

Esto se suele llamar “efecto desaliento” y eso implica que el INDEC, cuando mide la desocupación, “tiene el problema de que no capta esta gente como desocupados porque ellos contestan que no están buscando trabajo total, ¿para qué?” expone el docente.

Fuente: INDEC
Fuente: INDEC

Entonces, estadísticamente esas personas no figuran como desocupados, pero en la práctica no tienen empleo, perdieron sus trabajos o no pudieron ejercerlo por culpa de la pandemia. Un ejemplo son los trabajadores informales, y el hecho de que perdieran esa fuente de ingresos, los transformó en pobres.

El especialista concluye que “se está observando todavía una disparidad entre el aumento de la pobreza, por un lado, y un desempleo que no aumenta tanto.”

Si bien el índice de desempleo es bajo, debemos tener en cuenta el significado de población económicamente inactiva, tener presente el empleo informal y, además, contemplar las fallas del mercado laboral en el país.

Para Fausto Spotorno, economista y docente universitario, considera que hay tres variables que funcionan como trabas en el mercado laboral:

·   La falta de inversión. Si bien no es una falla del mercado laboral per se, es importante mencionarla debido a que sin inversiones no hay demanda de trabajo.

·   Mucha presión impositiva. Esto hace que el costo laboral total sea muy diferente a lo que recibe el trabajador (Aporte patronales, Sindicato y otros). En total el salario tiene 40% de impuestos y puede ser peor según el sindicato.

·   Restricciones a despedir muy fuertes. Con el objetivo de reducir los despidos se creó la indemnización, pero el resultado de eso es un contrato que tiene un alto costo de salida y por lo tanto, son pocos los que quieren firmarlos. A su vez, esto genera en el mercado Pyme una industria del juicio que encarece todo el proceso. Esto no ocurre en las grandes empresas.

Lo que termina sucediendo, según Spotorno, recientemente rankeado como el segundo mejor economista en TV y Radio, es que “se tarda mucho tiempo en conseguir un trabajo y, de hecho, solo el 30% de los trabajadores despedidos cobran indemnización, porque están en negro. Sería mejor tener un seguro de desempleo.”

El peso de la deuda externa y la oportunidad del sector externo

Pero el mercado de trabajo no es el único factor que puede ser causante del incremento de la pobreza. Eduardo Hecker, presidente del Banco Nación, también economista, vincula las crisis a nivel país generadas por el sector externo como otra de las posibles causas.

Hecker afirma que “las grandes crisis de la Argentina a lo largo de toda su historia se relacionan, casi sin excepción, con la dinámica del sector externo” y que en general, períodos de creciente endeudamiento externo han redundado en crisis económicas y sociales en donde los niveles de pobreza exhibían un considerable aumento.

Los casos más recientes son la implosión de la crisis del 2001 y el devenir de la gestión macrista en 2019. En la actualidad enfrentamos un contexto condicionado por una deuda externa con el FMI que, según Hecker, no trajo ningún beneficio en términos de crecimiento económico y estabilidad al país, y dejó un endeudamiento de 45 mil millones de dólares con vencimientos virtualmente imposibles de hacer frente por su concentración y magnitud.

Los niveles de endeudamiento externo insostenibles ponen en jaque la dinámica económica del país “y eso sin duda afecta al cuadro social”, asegura. 

El presidente del Banco Nación considera que es fundamental lograr un nuevo acuerdo con el FMI que promueva el crecimiento económico y ayude a dinamizar el sector, “no solo para hacer frente a los vencimientos con la institución, sino también, y principalmente, para trazar un sendero de estabilidad económica en todos los frentes”.

Además, el pago de la deuda implica una pérdida constante de dólares, lo cual genera una presión a la devaluación del peso y, en consecuencia, los salarios pierden poder adquisitivo. Esto afecta principalmente a los sectores de menores ingresos, quienes van a tener un poder de compra menor, ya sea en alimentos o cualquier producto de la canasta básica.

La pobreza, el mercado de trabajo y el sector externo tienen cierta relación y pueden influir uno en otro.

Una de las conclusiones del informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA plantea una respuesta para encontrar una salida a la permanente encrucijada económica que genera periódicas crisis en la Argentina.

“Se trata de un problema de ecuación económica que toma forma de manera muy particular en nuestra historia, y que en parte explica las grietas discursivas. Sin embargo, no es irresoluble, ni teórica, ni técnicamente hablando, pero la solución es de carácter político-institucional. Esto significa: más y mejor ejercicio de la democracia económica, social y política, y construcción de coaliciones y liderazgos políticos a la altura de estas circunstancias”, afirma el estudio.

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