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Quiénes fueron los desaparecidos de la Acción Católica en la dictadura militar

collage desaparecidos
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Roque Álvarez, Ricardo Arrighi, Roberto Berrozpe, Nora Mabel Delgado y Dante Merolla, fueron brutalmente secuestrados por el gobierno de facto en 1977. A cincuenta años del golpe militar Avellaneda y Lanús recuerdan la desaparición de cinco jóvenes militantes católicos.

“Me fui a dormir con mi marido. Escuché ruidos y cuando desperté nos estaban apuntando en la cama”, declaró Nora Liliana Lorenzo por la desaparición de su esposo.

Jóvenes de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, militantes de Acción Católica en Avellaneda e integrantes de la Juventud Peronista y la organización Montoneros fueron detenidos y desaparecidos por el Terrorismo de Estado. Su compromiso social y político, su formación doctrinal, eran una amenaza para la dictadura militar. 

El 27 de julio de 1977 cinco personas fueron secuestradas y desaparecidas sin dejar rastro alguno más que un vacío enorme en sus seres queridos.

Roberto Berrozpe fue militante de Juventud Trabajadora Peronista, Montoneros y delegado sindical de Citröen. Desde su niñez participó en la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Luego de su primera comunión se integró al grupo de niños de la Acción Católica donde conoció a Roque Álvarez y Ricardo Arrighi. También a su esposa  Nora Lorenzo y a Nora Mabel Delgado, quien luego se casó con Arrighi.

Catedral Nuestra Señora de la Asunción, Avellaneda.

“Aproximadamente a las dos de la madrugada un grupo de personas de civil, fuertemente armadas, irrumpieron en el domicilio de Roberto y Nora Liliana Lorenzo de Berrozpe en la calle Belgrano de Avellaneda. Tanto mi hijo como mi nuera, que estaba embarazada, se encontraban descansando. Fueron obligados a levantarse y vestirse”, declaró Edelia Costabile de Berrozpe, madre de Roberto, al presentar un Habeas Corpus. 

En el domicilio también se encontraba Nora Mabel Delgado de Arrighi, ya que luego del secuestro de su marido Ricardo Arrighi, se refugió en la casa de su amigo Roberto Berrozpe. Fue interrogada junto con el matrimonio. Les hicieron preguntas relacionadas con el trabajo y estudio. 

La casa fue saqueada por los secuestradores en presencia de las víctimas: “Se llevaron artefactos del hogar, dinero, libros, vajilla, pertenencias personales, fotografías, ropa y todo cuanto encontraron a su paso”, manifestó Edelia. 

Los presuntos civiles introdujeron a los tres en diferentes vehículos, todos Ford Falcon. Con los ojos vendados fueron obligados a recostarse en el piso del asiento trasero. 

Nora declaró que fue llevada a la habitación de un centro clandestino, sola. La esposaron a una cama, allí estuvo dos días. “No me torturaron, pero solía venir uno que me pateaba la cama”, declaró Lorenzo. Tras cuarenta y ocho horas de cautiverio, los guardias la llevaron a Nora con su esposo: “Me dijeron que me iban a llevar, que él después iba a salir. Mi marido estaba muy golpeado; me abrazó y me dijo ‘andate’ “, relató la mujer en su declaración.

Amenazas y vigilancia tras el secuestro

Luego de este terrible suceso, al día siguiente, otro grupo de personas irrumpió en el mismo domicilio vestidos de civiles, decían ser parte de las fuerzas de seguridad. Mientras estos “civiles” obligaron a Edelia junto con sus hijos a salir al patio y colocar las manos contra la pared. Otro grupo se quedó vigilando fuera de la casa, todos armados. 

Durante tres largos días, desde el 28 de julio hasta el 30 del mismo mes, el grupo armado permaneció instalado en la propiedad. En el medio de  ese lapso de tiempo Nora de Berrozpe fue liberada y volvió a la casa de Belgrano, recuperó la libertad el 29 de julio. Ese mismo día, la madre del desaparecido pudo hablar por teléfono con él, solamente durante tres minutos. Fue el último contacto que tuvo la familia con él.

“El sábado 30 de julio los integrantes del grupo armado se retiran de mi casa, en horas del mediodía, amenazándome a mí, a mis otros hijos y a mi nuera para que no denunciemos lo que había ocurrido”, relató Costabile de Berrozpe. 

El 6 de septiembre se realizó un despliegue del ejército uniformado frente a la casa de la víctima. La brutalidad con la que entraron fue desmedida, ingresaron por el techo y luego por el frente, revisaron toda la propiedad de arriba a abajo. Como si eso no bastara, aunque ese día se marcharon, volvieron incansables el 7 de septiembre. 

“Dos de las personas que el día anterior habían participado del operativo, esta vez vestidas de civiles, quisieron hablar con mi nuera, quien fue obligada a acompañarlos junto con mi cuñado para declarar. Ambos fueron introducidos en diferentes autos de marca Ford Falcon”, relató Costabile en su declaración.

“A mi cuñado lo dejaron con los ojos vendados en una casilla de madera cerca de Florencio Varela. Mi nuera recuperó su libertad treinta y seis horas más tarde. Durante su detención le dijeron que mi hijo sería libre cuando ella diera a luz”, Edelia agregó que en el allanamiento mencionado fue visto el señor Ricardo Arrighi que había sido secuestrado antes de la desaparición de Roberto.

Informe RUVTE 2015: “Listado de victimas del accionar represivo ilegal del Estado Argentino”

Desde aquel suceso no hubo noticias de Roberto Berrozpe y Nora Mabel Delgado. Tiempo después se supo que fueron conducidos al CCD Vesubio, ubicado en Avenida Ricchieri y Camino de Cintura, partido de la Matanza.  Berrozpe y Delgado permanecieron cautivos en condiciones inhumanas durante más de un mes. Roberto fue sometido a interrogatorio bajo tortura.

Desaparición forzada y privación de la libertad

Eran las seis de la mañana de ese mismo día, cuando doce personas vestidas de civiles tocaron el timbre en la casa de los Álvarez, alegaron ser la Policía de La Plata.

Con el pretexto de un allanamiento, entraron en la vivienda. Se dirigieron directamente a interrogar a Roque Álvarez en su dormitorio ubicado en el piso de arriba. Luego se le indicó que permaneciera en el descanso de la escalera con los ojos cerrados para que lo identificaran. Ordenaron que se vistiera y abrigara. Con cortesía, le dijeron que vaya con ellos y que lleve solamente su DNI ya que no iba a necesitar dinero,  pronto volvería a su casa.

Irrupción de grupo armado durante la dictadura militar

Eso no fue así.

Al salir, se dirigieron a dos vehículos estacionados sobre una calle ubicada a la vuelta de la casa. Ambos autos eran Falcon. Ana Aversa de Álvarez, madre de Roque Álvarez, denunció esto en la Seccional 1ª de Avellaneda.

Tres meses después del secuestro, un joven se presentó a la Parroquia de Wilde. Él, junto con su esposa, habían sido detenidos por el gobierno de facto y llevados a un lugar que, según su testimonio, estaría ubicado cerca de La Plata. Ambos declararon que allí conocieron a Roque Álvarez, luego de estar encapuchados y engrillados en una habitación pequeña junto a él. Roque fue torturado.

Testimonios de fe y militancia

Las cinco víctimas mencionadas fueron parte de la diócesis de Avellaneda, militantes de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Familiares de las víctimas atestiguan la Fe y amor que tenían por Dios y la Iglesia

Sus vidas fueron interrumpidas por la violencia de un Estado que buscó silenciar toda forma de organización. Sin embargo, el recuerdo de Roque Álvarez, Ricardo Arrighi, Roberto Berrozpe, Nora Mabel Delgado y Dante Merolla persiste. En esa memoria, sostenida por familiares y comunidades, continúa la búsqueda de verdad y justicia.

El sábado 21 de marzo se renovó la placa conmemorativa, reubicándola en la Catedral de Avellaneda. Familiares, amigos y miembros de la comunidad se reunieron en Plaza Lolita Torres ubicada sobre la Avenida Belgrano al 1100. Con la presencia de el padre Luis Domínguez, párroco de Nuestra Señora del Valle de Wilde y c del vicario general, Osvaldo de Piero, emprendieron el recorrido hacia Plaza Alsina, ubicada a metros de la Catedral.

Allí habló el párroco y luego familiares de los cinco militantes desaparecidos. Los recordaron con emotividad y nostalgia, comunicaron su amor por la iglesia y cómo su estilo de vida fue marcado por la misma.

Testimonios de familiares en Plaza Alsina.

Paula Bande, actual presidenta de la Acción Católica de Avellaneda-Lanús (LANAVE), estuvo presente en el evento conmemorativo y recalcó: “Nosotros queremos poder recordarlos, rezar por ellos y que, así como participaron de los grupos de la Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción, puedan permanecer entre nosotros”.

Agregó que si bien, ellos ya tenían una placa de reconocimiento en la plaza Lolita Torres de Avellaneda, el gesto de traerlos de vuelta es también un llamado a la unidad y a la paz, porque ante todo eran jóvenes cristianos “Fue muy emotivo verlos nuevamente congregados allí cuando se realizó el gesto de las placas” sumó la presidenta.

“Fue un encuentro fraterno donde se compartió la palabra de Dios, la música, la oración, el compartir el pan. Luego los familiares y amigos de cada uno de los jóvenes desaparecidos leyeron unas semblanzas. De allí marchamos juntos hacia el patio de la catedral donde se descubrieron las placas con sus nombres. Volvieron a la parroquia.”

Placa conmemorativa situada en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, Avellaneda.

Desde el Consejo Diocesano de LANAVE se está reuniendo información para poder incluirlos en los archivos y darles mayor visibilidad en los próximos años. “Para esto nos han brindado ayuda desde la Secretaria de Derechos Humanos de Avellaneda. Creemos que es muy importante que los militantes puedan reunirse con los familiares para conocer de cerca el testimonio de nuestros hermanos”, dijo Paula y agregó que también conversaron con los responsables del Consejo Nacional de Acción Católica que los acompañarán en el proceso.

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