Por efecto de la pandemia miles de nuevos adeptos acceden a las dietas veganas

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Ventajas y desventajas de este estilo de vida y qué tan saludable es el tipo de alimentación.

Si bien la fuente específica del origen animal de la COVID-19 todavía no fue confirmada, el estallido de esta enfermedad en todo el mundo provocó dudas y replanteos respecto a la alimentación de los seres humanos. Muchos iniciaron una transición hacia el vegetarianismo o veganismo debido a la vinculación temprana de la pandemia con el consumo de carne de murciélago, mientras que los que ya practicaban estas dietas reforzaron su postura.

Por dar un ejemplo del creciente interés en el tema, en Google se registró durante la pandemia un aumento constante de las búsquedas con términos relacionados al veganismo en todo el mundo y las consultas por recetas veganas manifiestan un crecimiento continuo.

A su vez, según una encuesta realizada por la organización benéfica Veganuary, entre julio y agosto del 2020, se confirmó que el 32% de más de 10.000 personas encuestadas come mayor cantidad de comida vegana por el coronavirus

De este grupo, el 73% admitió que lo hacía porque era más saludable, mientras que un 43% reveló que era porque tenía más tiempo para cocinar durante el aislamiento y un 41% compartió que tomó la decisión por el vínculo entre la agricultura animal y las pandemias.

Y aunque todos los veganos tienen en común una dieta basada en plantas, el veganismo es mucho más que un tipo de alimentación. Según la Vegan Society (Sociedad Vegana), este “es una filosofía y una forma de vivir que busca excluir-lo máximo posible- todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales por comida, vestimenta o cualquier otro propósito”

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El respeto por los seres vivos es un punto que une al veganismo estricto. Fuente gif: Gyphy

De esta forma, el movimiento plantea la promoción del desarrollo y uso de alternativas libre de animales (entre ella la alimentación basada en plantas y uso de productos cruelty free) para el beneficio de los seres sintientes no humanos, las personas y nuestro planeta.

“Cuando uno ve al veganismo más allá de los beneficios que tiene para los animales en sí, sino también para el planeta y como contribución a un mejor estado nutricional en muchas personas, la verdad es que es algo que debería empezar a implementarse o generar más consciencia, sobre todo desde los profesionales de la salud”, expresó Giorgina Camastra, licenciada en Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA). 

Camastra arrancó siendo vegetariana en 2015 durante su primer año de la carrera y tras leer el libro “Mal comidos” de Soledad Barruti sobre el sistema de producción de alimentos tomó la decisión de comenzar a ser vegana. 

Soledad Barutti, periodista y autora del libro “Mal comidos”. Fuente: Google photos

La transición al veganismo fue lenta. Después de ser vegetariana, pasó a la dieta ovovegetariana (dejó de consumir productos lácteos, pero continuaba ingiriendo huevo) y a su vez le llevó bastante tiempo informarse para poder empezar a adquirir productos de uso cotidiano sin ingredientes de origen animal o que no hayan sido testeados en animales.

Actualmente, se encuentra realizando un posgrado sobre veganismo en la Universidad de La Plata (UNLP), así como también un curso de infancias plant based (alimentación basada en plantas para la pediatría) para interiorizarse más en el tema .

“Desde lo físico creo que me mejoró muchísimo la digestión, sobre todo en relación a los lácteos. Otro tipo de beneficios lo asocio con cierta tranquilidad o estar en sintonía con una ideología que tengo y de actuar de manera coherente en cuanto a eso. No contribuir a un sistema que explota y financia la explotación de seres sintientes”, continuó Camastra.

A su vez, describió que al adoptar este tipo de dietas la persona tiene menor riesgo a tener:

  • cáncer
  • diabetes
  • hipertensión
  • obesidad
  • sobrepeso
  • enfermedades relacionadas al colesterol alto
  • enfermedades cardíacas

En cuanto a si encontró alguna desventaja de este estilo de vida, Giorgina expresó que no son propias del veganismo sino más bien externas como lo es la opinión ajena o la desinformación al respecto del tema. 

“La lucha constante de la opinión ajena a veces es bastante agotadora. El sentirse todo el tiempo juzgado por lo que estás planteando. Si alguien se entera que sos vegetariano o vegano, es como que empiezan las miles de preguntas y cuestionamientos”, lamentó Camastra. 

Saber cómo informarse sobre alimentación y acudir a un profesional de la salud que acompañe el proceso es de vital importancia para quienes piensan iniciar una dieta vegana.  Al estar ausentes ciertos componentes de los productos animales o sus derivados que son relevantes para el organismo, es muy importante que las personas averigüen cómo reemplazarlos para hacer más llevadera su adopción de esta alimentación y no tener deficiencias nutricionales. 

“Al principio fue difícil porque uno no sabe cómo tiene que reemplazar ciertas vitaminas y minerales. Entonces fui a un nutricionista que me guió. Me empecé a informar con gente vegana o amigas que conocían del tema”, comentó Luciana Rivera, estudiante de Comunicación Periodística en la Universidad Católica Argentina (UCA). 

El acompañamiento con un nutricionista especializado es vital para la correcta transición hacia el veganismo. Créditos imagen: Pixabay

Si bien cuando arrancó la dieta tenía el hematocrito bastante bajo y eso le produjo una anemia, una vez que empezó a interiorizarse con la alimentación e informarse mejor sobre nutrición, su nivel de glóbulos rojos alcanzó al del promedio y mejoró su rendimiento deportivo. 

“Me había anotado en un equipo para nadar en aguas abiertas (ríos, lagos y mares) y la última vez que nadé 7km en Ramallo, salí tercera. Estuve nadando media hora y la verdad que noté una mejoría bastante grande en cuanto a los tiempos, la velocidad y un aumento de la masa muscular, cosa que es casi imposible de pensar en el imaginario colectivo con respecto a un vegano”, continuó Rivera. 

Además de practicar el veganismo, Luciana forma parte de Jóvenes Por El Clima Argentina (JOCA), un movimiento ambientalista que promueve la acción contra la crisis climática de nuestro planeta. Aunque no milita, se informa de las actividades que realiza el grupo así como también los distintos proyectos que este realiza dentro de su zona.

Hilo de Twitter de la cuenta de JOCA sobre el acuerdo porcino entre nuestro país y China

“Me sentí obligada a repensar a qué nivel llegamos para estar como estamos. A qué nivel una pandemia se puede relacionar con el cambio climático, el calentamiento global que avanza a niveles exorbitantes y uno sigue viviendo, consumiendo”, continuó.

Los que abandonan

Sin embargo, no todos se sienten inclinados a seguir este tipo de alimentación durante la pandemia o no pueden realizarla por diferentes motivos, entre ellos relacionados a pasar mayor tiempo con otras personas no veganas.

Según el relevamiento de Veganuary mencionada anteriormente en esta nota, el 61% de los encuestados no cambió su consumo durante estos meses y el 7% de hecho consume menos comida vegana. 

De este último grupo, los motivos por los cuales dejó de consumir durante la pandemia se debió a que tenía más comidas con la familia (un 46%), el anhelo de comidas reconfortantes no veganas (47%) y la dificultad de conseguir productos veganos (46%). 

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En las reuniones sociales es donde más se dificulta el consumo vegano. Fuente: Gyphy

Uno de ellos es Carlos Soldini, músico y estudiante, quien arrancó siendo vegano en enero pero por cuestiones de ingreso y de tiempo no pudo practicar el veganismo estricto y debió pasarse al vegatarianismo.

“En mi caso no me costó mucho el hecho de dejar de comer carne por el tema del gusto, sí me llevó un tiempo hacerme una serie de recetas y lograr el hábito de cocinarme yo. Eso fue lo más dificultoso”, expresó el joven.  

Él se hizo vegano tras convivir con amigos y una última pareja que también era vegano, así como también al escuchar al periodista Claudio María Domínguez, quien proponía una dieta vegana y el film What The Health (2o17) de  Kip Andersen. 

Trailer del documental “What The Health”

Al igual que Luciana Rivera, coincide en que es vital realizar toda una investigación previa antes de empezar el cambio nutricional, aunque él no necesariamente acudió a un nutricionista para esto, sino que se basó en estudios científicos y veganos dentro de su círculo de amigos o conocidos. 

“Fundamentalmente no lo hice porque muchas personas veganas me decían que para hacerlo había que acudir a uno que se especialice en veganismo porque los demás eran bastante pesimistas con este tipo de dietas”, compartió Soldini. 


A pesar de que la carne no es un producto de consumo barato, la desventaja económica del veganismo está relacionada a otros productos como la vestimenta, así como también con la necesidad de encontrar nutrientes ausentes en la dieta vegana y que son de alto valor biológico para el organismo como la vitamina B12

“La vitamina B12 ayuda a mantener las células nerviosas sanas, apoya la función cerebral adecuada, ayuda en la producción de ADN ARN y además se utiliza junto con el ácido fólico (la vitamina B9) para fabricar glóbulos rojos”, informó el nutricionista y director de la Carrera de Nutrición en la UCA, Patricio Kenny en una charla virtual organizada por la universidad.

Charla “Alimentación vegana ¿Qué tener en cuenta? del Dr. Patricio Kenny

Sin el consumo de esta vitamina, se pueden presenciar síntomas como la fatiga, el nerviosismo, mareos, entumecimiento y hormigueo de dedos de las manos y los pies. En cuanto a los casos de deficiencia grave, se presencia una pérdida de movilidad, problemas para caminar y pérdida de memoria. 

Por día un adulto requiere de 2.4 microgramos de vitamina B12 para no tener déficit nutricional. Para poder consumir este nutriente, normalmente los veganos deben recurrir a cereales fortificados (los cuales vienen listos para usar y consumir en el desayuno), leche de almendras, leche de soja fortificada o jugo de naranja fortificado, siendo estos últimos productos un poco más caros que sus derivados con origen animal.

Cantidad de vitamina B12 por microgramos en distintos alimentos. Fuente: Universidad de Harvard

La otra opción es adquirir suplementos dietarios , los cuales pueden comprarse en farmacias como también por mercado libre. Lo negativo de esto es que poseen un alto valor en su precio (de los $800 a los $4850 pesos) y a su vez hay que tener en cuenta el consumo de ellos en cuanto a la cantidad ingerida de vitamina B12. 

“De 500 mcg de vitamina B12,sólo se absorben 10 mcg. Esto es, que el organismo absorbe solo el 10% de estos productos. Por eso digo no cortarse solo con estas dietas y tratar de siempre estar acompañado de un nutricionista”, cerró Kenny. 

¿Cuántos veganos hay en Argentina?

Según el último relevamiento realizado por la Unión Vegana Argentina (UVA) en el mes de julio 2020, la población vegana y vegetariana de nuestro país es del 12%. Esta cifra muestra un aumento del 3% con respecto del año pasado.

La novedad con respecto de la encuesta anterior es que la medición amplió sus limitaciones e incluyó a aquellas personas que bajaron sustancialmente su consumo de carne (flexitarianos), que representan otro 12%.

De este grupo, 52% son mujeres frente a un 48% hombres, mientras que por el lado de la edad quienes representan la mayor proporción de veganos son los adultos de 35 a 49 años (un 26%) y los de menor representación son las personas de 65 y más años (15%).

En un comunicado, Manuel Martí fundador de la UVA, volvió a reiterar su pedido al gobierno para que tomen en cuenta a la comunidad tal como corresponde y respeten sus derechos.

“Somos una minoría que crece de forma exponencial y tenemos derecho a ser tratados como tal, necesitamos que se instrumenten las políticas públicas necesarias para atender la demanda de nuestra comunidad en educación, salud y justicia”, expresó el dirigente vegano.

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