La crisis de un oficio exquisito

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Hubo un tiempo en que en la pluma de los críticos de cine se jugaba gran parte del éxito o el fracaso de una película. Los cambios en los hábitos y gustos de los espectadores, el impacto de las transformaciones tecnológicas en la forma de consumir productos audiovisuales y el nuevo papel del cine en la sociedad pusieron en crisis el oficio del crítico, lo transformaron. Muchos de sus principales referentes se sientes desplazados. Y el futuro del crítico aparece en un entredicho.

Leonardo D´Espósito, crítico de cine en diario Perfil, advierte que el universo de la crítica es muy diverso. Unos tienen en cuenta el rendimiento económico de las películas -siguiendo la tradición estadounidense- con el punto de vista fijo en el público. En segundo lugar, aparece la crítica cinéfila, que aún se sigue reflejando en el viejo cahierismo (en referencia a la revista Cahiers du Cinéma y como sinónimo de subestimación del cine de entretenimiento), que sigue las tendencias exclusivas del circuito de festivales, es decir, lo que pasa en Cannes o San Sebastián, entre otros . Y una tercera, que intenta ser la auténtica crítica, a la cual D´Espósito espera pertenecer, es la discusión con el público, desde un punto de vista individual, personal sobre un film.

crítico de Perfil
Leonardo D’Espósito

Los tres cines

En ese sentido, como explica D’Espósito, el impacto que se va a generar en la gente es diverso y depende de la clase de película. Existen tres tipos de películas: por un lado están las que todo el mundo sabe de qué se trata, más allá de que no vaya al cine, que incluye sobre todo el formato blockbuster. En la otra punta están las películas de autores y festivales que circulan solo entre los que están al tanto de las últimas novedades. En estos dos puntos, la crítica no va a incidir demasiado en cuanto al volumen del público, y agrega: “En uno de los casos, las personas irán igual sea cual fuere la calificación del film (porque es un “evento” del que se participa sin pensar en la calidad de la película); en el otro, aunque se discuta la calidad, será parte de la revisión de la toda la obra de un autor”.

diego batlle
Diego Batlle

Donde las críticas van a influir es en la categoría intermedia de los films, en los que aparecen actores conocidos pero no estrellas, donde los géneros no son puros y donde no hay grandes presupuestos. En estos casos el lector suele buscar información sobre la película y tiene avidez de saber si vale la pena o no ir a verla. Para D´Espósito, este es el caso del cine nacional, donde la crítica va a cumplir un papel protagónico.

Apocalípticos

Diego Lerer, del blog Micropsia,  adhiere a esta postura y considera que “la crítica es relevante para las películas pequeñas que no cuentan con gran apoyo publicitario, pero para los grandes tanques de taquilla es prácticamente inexistente su influencia”. Battle ve un panorama aún más negativo: “La influencia es cada vez menos. Quizás todavía pueda ayudar a una pequeña película desconocida argentina, europea o asiática para que en su primera semana algunos se animen a verla, pero la incidencia es mínima”. 

Diego Lerer

Para muchos, a lo largo de los años la reputación del crítico ha ido disminuyendo. La razón, no está clara. Algunos piensan que es por la llegada de Internet, y la variedad de opiniones que trajo que diluyeron la voz del crítico. Otros consideran que el público se siente menos interesado por la opinión de otro. Perdió influencia y tal vez un poco de prestigio. La idea de que cualquiera puede ser crítico de cine está muy expandida y muchas veces la gente confía más en la opinión de un amigo que de un crítico. También la democratización vía internet de la crítica hizo que, por un lado, aparecieran muchas voces nuevas e interesantes, pero también muchas otras que no ameritan ser calificadas como voces críticas”, dice Diego Lerer.

Para Diego Battle, el prestigio se perdió, justamente por la degradación general de la profesión. En el pasado se respetaba más el lugar del crítico, ahora ya no tanto. Y agrega: “La profesión está pasando uno de sus peores momentos (sino el peor) en cuanto a condiciones de trabajo. La veo muy difícil, pocos son los que viven de su oficio y la gran mayoría lo hace de forma gratuita o por montos ridículamente bajos”. }

Guillermo Hernández, periodista de cine de Revista La Cosa, tiene una opinión muy parecida: “Soy un afortunado, uno entre pocos. El periodismo de cine y series suele ser muy mal pago o gratuito. La verdad que creo que hoy yo elegiría otros horizontes, pero si el deseo es muy fuerte y claro quizás puedas llegar a ejercer y vivir de eso. Lo que tenés que saber es que muy pocos lo logran. Lamentablemente.”

Alguien dijo una vez que la profesión del crítico de cine es “un trabajo cuya oficina se encuentra en una sala oscura”. Esta frase puede interpretarse de varias formas. Una, la más literal, es la sala de cine donde se proyecta la película, otra podría ser la relación que se genera entre el crítico y las productoras de películas. Un vínculo muchas veces atravesado por conveniencias mutuas. “La profesión se ha precarizado tanto que los críticos y periodistas están pendientes de que los inviten a cualquier lado, les regalen una remera o un producto de merchandising. Ya ni siquiera es que les pasen un sobre, como alguna vez hace muchos años ocurrió. Hoy con tal de ir a un cóctel, a una proyección, a un viaje, a lo que sea, muchos son capaces de cualquier cosa reñida con la ética”, opina Diego Battle, director de Otroscine.com.

La objetividad en esta profesión existe en la teoría pero difícilmente pueda aplicarse en la práctica. La crítica de cine está impregnada de subjetividad, del ojo del periodista y también por qué no, del querer pertenecer, de buscar algo a cambio. Entre otros estos factores se sacude el presente de un oficio exquisito.

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