Pensiones deportivas, donde se alimenta el sueño de ser futbolista profesional

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Para ser futbolista profesional hay que atravesar un camino extenso repleto de obstáculos que ponen a prueba la fortaleza mental de los jóvenes de las inferiores. El fútbol actual demanda mucho más que talento, hoy en día el aspecto psicológico, la disciplina y la constancia son fundamentales para que un deportista tenga una buena carrera profesional. 

Existen miles de casos en los que el talento abunda en un jugador, pero por cuestiones extra deportivas jamás terminaron de explotar y en la mayoría de los casos, tuvieron una carrera mucho menos fructífera de la que ellos y los fanáticos esperaban. Para que un deportista tenga disciplina es indispensable una buena formación desde que es un juvenil. Acá entran en juego las pensiones deportivas.

Las pensiones son instalaciones dentro del mismo club, en donde se albergan juveniles que buscan cumplir su sueño de jugar en Primera. En muchos casos se trata de jóvenes del interior que al jugar en un club lejos de su hogar, se les imposibilita el hecho de ir y volver a sus entrenamientos.

El 25 de agosto de 2022, la Liga Profesional de Fútbol Argentino publicó un recorrido por la pensión de Defensa y Justicia de Varela en el que el encargado de la pensión  y el encargado del departamento de psicología del club explican en primera persona cómo funciona la pensión.

Las pensiones no son sólo un albergue para los jugadores sino también son un espacio de formación, socialización y un centro de contención psicológica. Sin embargo, fueron foco de atención cuando en marzo de 2018 un joven jugador denunció abuso sexual en la pensión del Club Independiente.

Esta denuncia llevó a la Superliga a realizar en 2019 un informe que demostró que el sistema de pensiones tiene algunas falencias, tales como falta de cobertura médica, problemas de escolaridad y control por parte de adultos.

De la pensión de Banfield a Europa

Pedro Cejas es un joven de 21 años oriundo de Mercedes, Buenos Aires, que vivió casi tres años en la pensión del Club Atlético Banfield, en el Conurbano sur. Recientemente dejó de jugar en el club albiverde para continuar su formación en Europa y así algún día llegar a Primera División.

El juvenil cuenta que no le costó la adaptación cuando llegó a la pensión ya que encontró un grupo de compañeros que lo integraron muy rápido, aunque reconoce que al llegar en una edad adulta y el hecho de no tener a su familia en otra provincia, ayudó bastante.

“Los pibes de 12 años llegan siendo muy chiquitos, por ahí son de Misiones, Córdoba o alguna otra provincia y vienen a la pensión de un club de Buenos Aires. Están a mucha distancia de su familia y por ahí ellos son los que más sufren al extrañar”, explica Cejas.

Dentro de la pensión, el club brinda atención de distintos profesionales de la salud, ya sea cuerpo médico, kinesiólogos, nutricionistas y psicólogos. Para Cejas, este equipo de profesionales es fundamental ya que al futbolista lo hace tanto lo físico como lo mental. 

“En la pensión éramos 50 pibes y a todos les pasa algo diferente, con algunos te llevas mejor que con otros, pero te enriquece en todo sentido, porque estás constantemente relacionándote”, explica.

“Estar en la pensión era tener un privilegio. Había muchos chicos que eran del exterior y se tenían que alquilar algo afuera por una cuestión de que en la pensión no tenían/había lugar. La gran mayoría de los chicos quisiera estar en la pensión”.

“Te llevas muchos aspectos positivos de vivir en una pensión, lo que más destaco es el aprender a valorar mucho más las cosas. Gracias a Dios a mi nunca me faltó nada pero cuando entras a una pensión ves un montón de realidades diferentes, pensás que son 50 pibes que vienen de 50 lugares diferentes, ves de todo. Eso me hizo aprender a valorar mucho más las cosas”, confiesa el jugador.

La pensión de Sarmiento de Junín

Lautaro Martín es un joven futbolista en formación en las inferiores de Sarmiento de Junín que vivió en pensión 2 años y medio y pasó por tres lugares distintos.

Apenas le comentaron la posibilidad de vivir en la pensión, aceptó sin dudarlo. En un principio extrañaba un poco pero jamás se le pasó por la cabeza pegar la vuelta. Lo que más le costó fue la adaptación en lo futbolístico porque ingresó en plena competencia y notaba cierta diferencia de intensidad con sus compañeros.

Ni bien ingresó, estuvo en una habitación con dos compañeros que terminaron siendo sus amigos, reconoce que lo hicieron sentir cómodo desde el primer día y eso facilitó muchas cosas.

Los puntos que más rescata de la experiencia en pensión son las amistades, el aprender a manejarse solo desde tan chico, adaptarse a muchísimas cosas y la madurez temprana que genera.

A los chicos que son nuevos en pensiones o que están próximos a irse a vivir a una, les recomienda que se animen y que aprovechen que la experiencia los va a ayudar en muchos aspectos de la vida y los hará crecer como persona.

La pensión de Estudiantes de La Plata

Foto: Prensa Estudiantes

Francisco “Pancho” Gamboa es un ex jugador de las inferiores de Estudiantes de La Plata que hace unos años se sumó al equipo de psicólogos, asistentes sociales y profesionales de la pensión albirroja, donde actualmente está a cargo de 36 juveniles que viven y estudian ahí.

Gamboa marca una distinción entre el fútbol y la vida de la pensión: es importante primero formar una buena persona y luego un buen jugador. Intenta tener un trato diario con ellos, saber cómo están y aconsejarlos o llamarles la atención con respeto siempre que sea necesario.

“Muchas veces los jugadores se presionan demasiado, se ponen plazos para llegar a Primera y tener su primer contrato. Desde acá queremos evitar que se apuren con la toma de decisiones”, señaló.

Desde el club explican que dentro de la pensión rigen ciertas pautas de convivencia que ayudan a mantener la buena relación dentro del establecimiento, tales como esperar la comida con calma, que cada uno lave sus platos después de comer, y compartir.

jugadores en escuela
Foto: Instagram @edelpfutbol

La rutina de los jóvenes consta fundamentalmente de entrenar a la mañana, almorzar en la pensión y a la tarde ir al colegio. En este último punto hacen mucho hincapié desde el club dado que se ocupan para que los jugadores tengan el secundario terminado, a tal punto que negarse a estudiar puede influir a la hora de ser tenido en cuenta futbolísticamente.

Por último, el encargado de la pensión pincharrata comenta que ante cualquier bajón anímico o suceso, los padres pueden retirar a sus hijos de la pensión o darle permiso para viajar a su respectiva ciudad. “La comunicación entre los psicólogos, los padres, los entrenadores y los jugadores es fundamental”, subraya.

La falta de control y acompañamiento de los clubes

Casi la totalidad de los clubes de Primera División poseen una pensión para sus Inferiores, y en ellas habitan más de 1000 jóvenes de todas partes del país, según un informe elaborado por profesionales en psicología y sociología que trabajan en clubes.

El registro fue realizado a raíz de la denuncia de abuso sexual a juveniles en la pensión de Independiente, y tuvo como objetivo darle visibilización al acompañamiento y control de las instituciones deportivas en el proceso de construcción de identidad de los futbolistas en formación que habitan en las pensiones para luego crear un reglamento.

El estudio buscó obtener un registro de múltiples aspectos tales como la escolarización, la supervisión adulta, la cobertura médica, los traslados, la atención por parte de profesionales de la salud, entre otros, para así mostrar las condiciones en las que viven los futbolistas en las pensiones.

Otros datos sobre las pensiones deportivas

En cuanto a la escolaridad, 22 de 24 pensiones indicaron tener a todos los chicos escolarizados así sea en colegios propios del Club, instituciones públicas, privadas, en CENS o sistemas de terminalidad secundaria.

De las dos restantes, una desconoce el estado escolar de los chicos y la otra declaró “que como algunos chicos son mayores, no se los puede obligar”. Hay 13 pensiones que cuentan con transporte a disposición para trasladar a los chicos a las escuelas y que poseen personal destinado a apoyo escolar.

Por otro lado, 19 pensiones cuentan con algún tipo de cobertura médica. 9 son medicina prepaga por los clubes y 10 realizaron convenios con Centros de salud o Centros de diagnóstico por imágenes, mientras que 5 pensiones no cuentan con ningún tipo de cobertura.

En cuanto a la documentación, hay 16 pensiones que expresan tener registros firmados por los padres autorizando la estadía de los futbolistas en formación, remarcando que en varios casos los padres no conocen las instalaciones de los lugares, mientras que en otras los pensionados deben realizar su ingreso acompañados por un adulto responsable.

Créditos foto de portada: Diario Democracia

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