NFT, ¿una revolución creativa o la estafa piramidal 2.0?

Compartilo

El 11 de marzo de 2021, Mike Winkelmann, un artista digital mejor conocido como Beeple, vendió su “Everydays – The First 5000 Days” por u$s 69.346.250. Varios factores contribuyeron a este precio: en primer lugar, Winkelmann tenía más de 2,5 millones de seguidores en sus redes sociales en aquel momento, aunque al enfocarse exclusivamente en arte virtual, nunca había vendido una pieza por más de U$S100.

Por otro lado, la obra consistía en cinco mil dibujos distintos, que Winkelmann venía lanzando de forma diaria desde hacía 14 años. Pero lo realmente particular de la obra es que cualquiera puede verla en su totalidad a través de un navegador de internet.

Mike Winkelmann vendió su “Everydays – The First 5000 Days” por U$S69.346.250.

Lo que el comprador, un inversor de criptomonedas llamado Vignesh Sundaresan, realmente adquirió, fue un NFT. Luego de la compra, que se hizo a través de 42.329 Ether (moneda que ha duplicado su valor desde ese entonces), afirmó que su plan consistía en “exponer Everydays en un museo virtual “con la ayuda de algunos de los mejores arquitectos del planeta”. El proyecto terminó costando más de U$S2,7 millones. “Queremos crear un monumento que es lo que esta pieza en particular se merece, y que solo exista en el metaverso”, afirmó Sundaresan, también conocido por su alias Metakovan. Para muchos, esta historia fue la introducción a los conceptos de los NFTs y el metaverso.

Qué es un NFT

Un NFT, o token no fungible por sus siglas en inglés, es un bien digital único, que no puede intercambiarse por algo equivalente. Esto es al contrario de los bienes fungibles, como el dinero, en los cuales un billete de cierto valor se puede cambiar por otro y vale exactamente lo mismo. Son activos relacionados con las criptomonedas, sobre todo Ethereum, ya que esta moneda en particular es capaz de grabar información en su blockchain (esencialmente una enorme base de datos que escribe datos sobre cada transacción mientras sucede) de índole más compleja que otras como Bitcoin.

Si bien se relacionan los NFTs con el arte digital, que es su uso principal desde un principio y hasta ahora, lo cierto es que cualquier pieza de información digital se puede vender o comprar como un NFT. Ya sean dibujos, música, videos, programas, bienes de videojuegos, o este mismo artículo; si algo está compuesto de código binario, puede tomar esta forma. Porque el NFT no es el archivo en sí, sino que lo que se adquiere es el certificado de propiedad, es decir una serie de números generados aleatoriamente en la blockchain. Es importante remarcar en la distinción de que, por ejemplo, Sundaresan no posee el copyright de la obra de Winkelmann, solamente el derecho a distribuirla.

Es la misma lógica que lleva a alguien a comprar una estrella, o un terreno en la luna: es valor percibido, y no “real”. La diferencia es que nadie está gastando millones de dólares en este tipo de compras simbólicas, mientras que sí sucede con los NFTs. Al haberse convertido en una forma tan prevalente de hacer negocios con arte digital, la internet explotó con argumentos a favor y en contra de lo que para algunos es una revolución, y para otros una estafa. La sensación general es que aquellos con mayor poder adquisitivo suelen apoyar esta tecnología, mientras que los artistas más pequeños son más cautelosos y escépticos al respecto.

En el segundo bando se encuentra Franco Martín Contreras, un artista visual y animador 3D mendocino. Contreras desarrolló varias obras digitales de todo tipo, pero la que más alcance tuvo fue Revoque Galería, un espacio virtual en 3D que él mismo describe como “un lugar donde artistas de toda la Argentina pueden potenciar su trabajo visual”. La galería se puede apreciar en cualquier navegador a través de una vista en primera persona y en 360 grados, y lo primero que llama la atención es la arquitectura, basada en una casa mendocina de más de 80 años. Revoque Galería bien podría venderse como un NFT o como parte del “metaverso”, que suele describirse como un espacio que combina el mundo real con internet, pero Contreras no lo hace.

Contreras desarrolló varias obras digitales de todo tipo.

“Para mí los NFTs, que lo estábamos hablando con un taller en el que salió el tema del capitalismo, las imposiciones, y las ocurrencias que se le vienen al mercado, para mí tiene que ver con eso”, opina Contreras. “El NFT la única finalidad que tiene es tokenizar, o poner un sello de autor, a un archivo que está en la web, para vender el arte digital. Yo no sé si es la mejor manera de hacer eso. Por un lado, es bastante obvio que la movida surge también para impulsar las criptomonedas. Empezaron a circular las noticias donde la gente gastaba mucha plata en comprar obras de arte, pero lo compraban a través de cripto, entonces es como cuando se infla el dólar, o cualquier moneda, que se especula sobre eso. Es para que más gente se meta e invierta”, sentencia.

Con respecto a las posibilidades creativas que generan los NFTs, para Contreras estas son nulas. “Vos hacés tu arte 3D y lo tokenizás en eso y lo vendés en eso, no sé si hay una ventaja creativa”, explica. “No creo que porque la vendas en dólar, peso o algo, va a cambiar tu creatividad”. Tampoco piensa que vaya a transformar sus obras en tokens no fungibles, “por esto del NFT como un salvavidas que está tirando el mercado para tratar de vender algo. ¿Viste que hay que consumir todo? Bueno, ahora hay que consumir el arte digital. Quieren enmarcarlo en algo y generarle un valor y venderlo sin importar que hayan centrales gigantes o computadoras que generen millones de desperdicio al año. Un gasto innecesario de energía, solo para decir ‘esto es tuyo’”.

El consumo de energía es uno de los puntos más fuertes de crítica hacia los NFTs. La mayoría de estos se encuentra en la plataforma de Ethereum, que utiliza 48,14 kilovatio-horas por transacción, el equivalente a lo que usa un hogar estadounidense estándar durante un día y medio, y genera miles de transacciones diarias. Por el proceso de verificar que el NFT de hecho pertenece a cierto individuo, hay sistemas de computadoras que resuelven problemas matemáticos constantemente, lo cual deja una huella de carbono similar a la que genera un residente europeo con un uso promedio de electricidad. Hay alternativas a Ethereum que han sido diseñadas específicamente para ser más favorables al medioambiente, pero esta sigue siendo por lejos la más común.

El aspecto de especulación que menciona Contreras se ve más que nada en la implementación que tienen los NFT en los videojuegos. El gaming de NFT y criptomonedas se popularizó durante el último año por la promesa del play-to-earn, un modelo de juego en el que los jugadores consiguen ítems especiales que luego pueden vender en un mercado, y suelen tomar la forma de NFTs. La manera de entrar en uno de ellos es haciendo una inversión inicial, que te dará algunos de estos ítems, pero antes de que tengan algo de valor deberás jugar una cierta cantidad de tiempo y competir contra los demás jugadores. Luego, venderás estos objetos virtuales a otras personas, generalmente aquellos que recién se introduzcan y necesiten estos ítems para empezar a jugar. Ellos, a su vez, se lo revenderán a los nuevos que lleguen.

¿Es o no una estafa piramidal?

La premisa ciertamente tiene cosas en común con el concepto de una estafa piramidal, o esquema Ponzi, y una bastante cara: Axie Infinity, el juego NFT más popular del momento, requiere una inversión inicial de U$S1.000. Sin embargo, solo mencionar esas palabras en el contexto de Axie enfurecerá a todos aquellos que están metidos en él. Tal es el caso de Nicolás Santa Cruz, mejor conocido como Rojankhzxr, un creador de contenido y jugador de Axie Infinity. Santa Cruz argumenta que no se trata de una estafa piramidal, ya que no es necesario que un jugador pague por sí mismo, sino que existe un sistema de “scholarship” o “beca”, que permite que un jugador existente cubra la inversión del nuevo, a cambio de que el “mánager” se lleve la mayor parte de sus ganancias (generalmente un 70%).

Santa Cruz es uno de los jugadores de Axie Infinity más exitosos del país.

“La realidad es que no es una estafa piramidal ni de cerca, porque la estafa piramidal requiere que para que la otra persona entre, sí o sí le tengas que comprar parte del asset a alguien de arriba. La idea de la estafa piramidal, o la estafa de Ponzi, es que los de abajo, los de la base de la pirámide, mantienen a los de arriba. Acá esto no pasa. ¿Por qué no pasa? Porque acá hay un sistema de scholarships de por medio, que eso es lo más importante. Acá la persona que entra desde abajo, no necesita poner un solo peso. Acá el que quiere empezar a farmear plata lo hace por sí mismo, porque va a un mercado, ¿entendés? No necesita entrar referido de nadie, va directamente, compra sus Axies y empieza a farmear”. Con “farmear”, Santa Cruz se refiere al acto de subir de nivel y conseguir nuevos personajes, para vender a cambio de Ether a un valor teóricamente mayor.

“Ahora, el que viene y recomienda y tiene que juntar gente, como es en las estafas piramidales, o las telares, o por ejemplo lo de los cruceros, la idea era que vos vayas, que venga gente que te compre los planes, ¿sí? O que te compre los productos de skincare, para después revenderlos, o en definitiva quedártelos. Acá no pasa eso, acá lo que hacés es vos le das directamente tus Axies sin que esa persona ponga ni siquiera un solo peso. Sin que ponga absolutamente nada. Y esa persona empieza a ganar plata sin haber invertido nada. Entonces no es una estafa piramidal, porque para ingresar al sistema y empezar a ganar dinero no hace falta poner plata”, afirma Santa Cruz.

Santa Cruz es uno de los jugadores de Axie Infinity más exitosos del país, y desde que entró en la tendencia tiñe sus redes sociales y sitios de contenido (Twitch, YouTube) por completo con este videojuego, pero no es el único caso. Algunos llevan esta mentalidad y práctica al próximo nivel, y forman organizaciones cuyo objetivo es generar ingresos jugando a títulos de NFTs. Entre ellas, una de las más exitosas de momento es Arvum Gaming. Fundado el año pasado por Lucas Petronio, es un emprendimiento que está creciendo a un ritmo estrepitoso, y tardó tan solo unos meses en pasar de ser una idea a una empresa con oficinas en Puerto Madero.

Al entrar a las oficinas de Arvum, lo que más llama la atención, además de la vista panorámica del barrio a través de los enormes ventanales, es que la sala común está poblada por completo de escritorios con alrededor de dos docenas de computadoras. A todo momento, al menos la mitad de estas están ocupadas, y siempre tienen una sola cosa en la pantalla: Axie Infinity. Quienes están jugando son exclusivamente hombres, de entre 20 y 30 años, con alguna variación de vello facial. Algunos pueden estar más concentrados que otros, pero el clima es más de una reunión social que de una oficina poblada por trabajadores.

“En Arvum nos dedicamos a todo lo que es NFT gaming”, explica Petronio. Hacemos análisis de futuros proyectos, y tenemos Players que están jugando a los juegos. Por ejemplo, hoy nuestro fuerte es Axie Infinity”. Lejos de estar consiguiendo dinero jugando de manera casual, Petronio y el resto de Arvum están mirando hacia el futuro de Axie y otros videojuegos similares. “Esta oficina tiene una estructura de Pro Players, que es el fuerte de la generación de token y cripto dentro de los juegos, para que en el día de mañana cuando ya haya esports tener nuestro equipo armado”. La llegada de este estilo de juegos a los esports cada vez está más cercana, y Arvum ciertamente es uno de los pioneros en este campo, habiendo organizado el evento argentino de NFT más asistido el año pasado, un torneo de Axie Infinity en Argentina Game Show, que tuvo más de U$S25.000 repartidos en premios.

Arvum se dedican a todo lo que es NFT gaming.

Petronio agrega que “Arvum se creó para ser especialistas y pioneros. Tenemos una estructura muy grande acá en lo que es Argentina; no conozco que haya alguien que haga cosas similares a nosotros, con la estructura que hay acá. Por ejemplo, tenemos una oficina, gente trader y alianzas importantes en las cuales nos vamos informando día a día de los proyectos de NFT gaming, que la mayoría suelen ser estafas. Entonces ahí está la cintura como empresa en meterte en este u otro proyecto”. Sobre los NFT en los videojuegos, Petronio piensa que “pueden funcionar con los juegos en base a artículos coleccionables, no en otra cosa”, y señala que compañías tan grandes en la industria como SEGA, Konami, Square Enix, y Ubisoft ya se han acoplado a esta moda. No entiende las críticas de gran parte de los jugadores: “yo estoy a favor, y lo veo desde ese punto de vista, puramente comercial”, afirma.

Pero otras compañías ven a los NFTs como mucho más que solo eso, y es aquí donde entra el concepto del metaverso, esta idea que parece sacada de una vieja novela de ciencia ficción, pero en el que tanto Petronio como otros directivos están poniendo todas las fichas. “Yo creo que la industria de los videojuegos en el futuro va a ser la mayoría play-to-earn, y ojalá todo relacionado al blockchain, para que la gente no solo pueda disfrutar de un juego, sino que además pueda ganar plata. Y el metaverso, yo creo que el metaverso es el futuro. Yo creo que hoy es prematuro tal vez imaginarse cómo se ve el metaverso de acá a un par de años, pero creo que el metaverso con los videojuegos es el futuro, y todo está encadenado, o sea el metaverso, NFT, y los videojuegos que se pueden desarrollar dentro del mismo”, declara.

Arvum se creó para ser especialistas y pioneros.

Mientras Petronio expone su visión del futuro, un joven con pelo largo y rubio juega con el sistema de realidad virtual de la PlayStation 5, dentro de la “sala de reuniones” de Arvum, que tiene doble función como sala de descanso en la que se suele jugar FIFA entre los miembros más importantes del staff. Solo se puede ver su sonrisa infantil, ya que el resto de su cara está cubierta por un casco blanco con un look estilístico y tecnológico. Cuando termina su sesión de juego, comenta lo impresionado que está por los gráficos, los cuales el resto pueden ver a través de un enorme televisor colgado en la pared. Se presenta como el community manager de Arvum, y pide que no se dé su nombre en el artículo.

“Me encargo de las redes sociales, y de consolidar el branding de la marca”, cuenta el joven. “Arvum quiere expandirse a diferentes plataformas, y yo coordino al equipo que hace eso. Estoy como líder creativo de la marca, propongo cómo van a ser los streamings, cómo nos comunicamos en Instagram, qué clase de información publicamos. Al mismo tiempo, estoy como Player. Yo voy, agarro la cuenta de la empresa, me llevo un porcentaje que creo que es un 50%, juego 40 energías, o sea 40 posibilidades para ganar monedas, y me llevo una tajada de eso según lo que yo gane”. Agrega que tienen incentivos basados en qué tan bien les va competitivamente dentro del juego. Cuando empezó a trabajar en Arvum, su tarea era ofrecer coaching a personas de Filipinas, país donde hay un mayor índice de jugadores de Axie Infinity.

“Axie la está pegando en Filipinas, en Venezuela, y acá, porque muchas familias y muchas personas que jugaban Axie en el momento en el que era muy rentable jugarlo, tenían salvada la vida. Pero era gente que tal vez no jugaba muy bien, entonces nosotros aprendimos a jugar, y buscamos becados”. Explica que buscan jugadores que acepten un porcentaje puntual de ganancias, y buscan que lleguen a un rendimiento alto para que generen la mayor cantidad de criptomonedas. “Hay objetivos a cumplir, y a nosotros la empresa nos marca que si nosotros por becado hacemos tantos puntos, también podemos recibir un ingreso fijo de la empresa, en pesos. Los players no ganan mucha plata, yo gano plata en Arvum aparte por ser el CM de la marca, y por el branding. Como player es 10 lucas de viático y lo que ganás en criptomonedas, o sea el 50% de lo que ganaste en el mes”.

Lo que nadie en Arvum puede explicar de manera precisa, al igual que el resto de los creadores de este tipo de contenido, es en qué se diferencia el formato de Axie Infinity y otros juegos play-to-earn de una estafa piramidal. Se suele mencionar el sistema de las becas, pero eso suena más que nada a una forma de agilizar el esquema, y de diferenciarlo superficialmente para evitar este tipo de comparaciones.

Después de todo, sigue siendo un sistema en el que aquellos de arriba solo ganan si los de abajo están perdiendo, razón por la cual aquellos que ingresan en este cuasi culto hacen lo imposible para convencer al resto del mundo que invierta en eso: si nadie lo hace, perderán dinero. Aunque muchos lo tomen como una revolución del arte y entretenimiento, los NFTs son una evolución digital del esquema Ponzi, que se aprovecha de los más necesitados, y de paso deja su marca en el medioambiente, para beneficiar a los que están arriba simplemente porque jugaron sus cartas en el momento indicado.

Por Iván Castillo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

7 + 1 =