Las razones por las que el metaverso revolucionará los negocios, el trabajo y hasta la vida cotidiana

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El mundo digital que se viene ya genera un interés masivo en las grandes empresas y alcanzó al mundo laboral. La “web 3.0” o “Sillicon Valley del futuro” tiene un espectro de posibilidades casi infinito, y promete beneficios para industrias, individuos y hasta gobiernos

La revolución está en camino. O, mejor dicho, ya está llegando. Y no se trata de una revolución política o social, ni tampoco del trabajo o del entretenimiento. Es, más bien, de todo eso. Y más también. El metaverso está en plena construcción y ninguna de las grandes empresas y marcas se quieren quedar afuera de un nuevo mundo donde las personas tendrán oportunidades de todo tipo para cambiar su vida, su economía, su trabajo y hasta su forma de interactuar.

Según el informe “Sentinel Report” de Globant, el metaverso alcanzará un valor de 800.000 millones de dólares en 2024 y, en solo cinco años, creará al menos 10.000 puestos de trabajo directos en cinco años. La pregunta es inevitable: ¿es posible que alguien quiera quedarse afuera de esto?

El metaverso no tiene una definición concreta todavía, pero muchos expertos ya lo explicaron a su manera: para el CEO de Globant Martín Migoya es “la reinvención de la internet”, mientras que para Matthew Ball, el autor de Metaverse Prime, es “una experiencia 3D compartida, o una versión personificada y virtual de la internet”.

“Estaremos todo el tiempo dentro de esa realidad, en lugar de acceder a ella”, explicó. “El metaverso es un destino donde las personas pueden ser seguidores, jugadores y creadores al mismo tiempo, maximizando la interacción y las posibilidades comerciales”, describió, por su parte, Peter Warman, CEO y cofundador de Newzoo.

Qué es el metaverso

“El metaverso no es un universo digital paralelo, es un espacio propicio para que las características presentes y futuras de la interacción humana se manifiesten”, opinó el experto en marketing digital Santiago Escudero en diálogo con Punto Convergente. En este sentido, consideró que “el hecho de que se creen espacios propicios para el intercambio y la interacción humana, de cualquier índole, hace que se genere una oportunidad de negocio con altísimo potencial”.

Por eso es que ninguna marca quiere quedarse afuera: a un negocio de 800.000 millones de dólares se le suma la posibilidad de tener un contacto directo con las personas, sin intermediarios que molesten ni distancias que lo imposibiliten. Así se pudieron ver conciertos en el juego Fortnite, adquirir terrenos en los metaversos de Decentraland o The Sandbox y hasta comprar zapatillas Nike y camperas Balenciaga que nunca existirán físicamente. 

Un terreno en el metaverso Decentraland puede valer más de un millón de dólares

Hay cierto terreno de lo físico que se va a ir reemplazando o acaparando con lo virtual, hasta llegar a un punto de equilibrio donde a la gente le sienta cómodo lo virtual y también sea eficiente la inversión y la ecuación económica”, explicó Steve Leinman, CEO de Unlock, una productora integral de eventos y contenidos presenciales y virtuales que se especializa en tecnología e innovación.

Para Leinman, es cuestión de dos años para que el metaverso llegue a la vida cotidiana. El experto en tecnología sostuvo que entrar en este mundo virtual ya es posible gracias a computadoras o anteojos de realidad virtual, elementos de software cada vez más comunes entre la población. La masificación es, entonces, cuestión de un compromiso de las empresas que ya es visible.

“La tecnología requiere un proceso de maduración para llegar a todos. Antes, Unlock necesitaba una tarjeta gráfica de 2.000 dólares para hacer una transmisión en vivo, y ahora el precio fue bajando y ya sale 1.000. Meta (matriz de Facebook) compró los cascos virtuales Oculus y los vende a un precio subvencionado: hace un año salía 600 dólares, ahora sale 300, en un año va a salir 100, después 50 y más adelante 20”, ejemplificó. 

Las oportunidades que presenta el metaverso

Pese a que la mayoría de las personas asocian al concepto de metaverso con el gaming o el entretenimiento —una encuesta de Globant mostró que el 76% de las personas experimentó el metaverso únicamente de estas maneras—, su alcance es mucho mayor. 

“De aquí a varios años, el metaverso cambiará radicalmente la forma en la que trabajamos, y también la forma en la que hacemos las cosas en nuestra vida personal”, advirtió un portavoz de Meta a Punto Convergente. Las oficinas serán virtuales y estarán pobladas de avatares hiperrealistas, que interactuarán en espacios como Horizon Workrooms, ideal para reuniones de equipos. Un informe de PwC mostró que actualmente hay un millón de trabajos que usan la realidad virtual, pero en menos de diez años ese número podría aumentar hasta los 23 millones.

“Desde funciones que aumentan tu productividad en una oficina envolvente que se encuentra libre de distracciones y que no se limita al espacio físico de tu escritorio, hasta el uso de la realidad virtual para colaborar y trabajar en conjunto como si las personas estuvieran en una misma habitación, el trabajo remoto ya no es lo que solía ser”, aseguró Meta.

Según explicó Leinman, el metaverso puede aplicarse para entretenimiento a gran escala, con recitales y otros eventos para más de 10.000 personas; en la producción de películas, como ya se hizo con la última entrega de Matrix; y hasta en la criminalística. “La tecnología es tan precisa que podés hacer la cara que se te ocurra en un formato de avatar hiperrealista. Es tan real que no te das cuenta si es una persona existente o un contenido virtual”, resaltó. 

El interés de las marcas por el Metaverso

Hay más: las marcas pueden vender desde ropa hasta propiedades dentro de los universos digitales, y también tienen la posibilidad de publicitarse allí para obtener ingresos iguales o superiores a los de los anuncios web. Ya hay múltiples oportunidades laborales para profesionales nuevos como ingenieros de hardware, diseñadores de ecosistemas, ingenieros de software, expertos en ciberseguridad, especialistas en marketing, narradores o storytellers, diseñadores de moda, agentes inmobiliarios y hasta investigadores científicos. Hasta las personas tienen oportunidades para ganar dinero: ya sea comprando y vendiendo terrenos o hasta creando sus propios productos para vender, la economía creativa también llegó a este universo para quedarse.

Globant también destacó a los gemelos digitales. “Por ejemplo, en el sector médico, se están replicando y estudiando los órganos internos. La industria automotriz y el sector de la aviación también están aprovechando esta tecnología. En 2020, el mercado de los gemelos digitales generó más de 3.000 millones de dólares en ventas”, reflejó su “Sentinel Report”.

Los gobiernos tampoco se quedan afuera: miles de trámites podrán simplificarse al hacerse, por ejemplo, en una embajada virtual. China ya incluyó al metaverso en su plan de desarrollo gubernamental a esta innovación como “una de las cuatro fronteras para la exploración”, mientras que Corea del Sur quiere crear una “réplica virtual” de Seúl en el metaverso. El desarrollo comenzará este año, se invertirán USD 3 millones y podría estar operativo para 2026.

Seúl es una de las ciudades que lidera el desarrollo de un metaverso propio

“Las corporaciones siempre dan el primer paso en las nuevas tecnologías, y atrás vienen los gobiernos intentando regular. En el mundo cripto (también clave en el metaverso) ya están atrasados. Creo que los gobiernos no van a liderar el metaverso, pero sí acompañarlo desde la regulación y la implementación. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ya participó de algunas tecnologías y siempre está preguntando”, reflejó Steve Leinman.

El mundo que se viene es con metaverso. “Imaginemos hace muchos años, cuando se estaba gestando y construyendo Manhattan o Sillicon Valley, o incluso cuando se estaba formando la ciudad de Nueva York. Desde el punto de vista de negocio, ¿cuánto hubiesemos querido y pagado por tener un espacio en esos lugares?”, se preguntó Escudero. Y, para explicar el futuro de las empresas y de las inversiones, concluyó con otra pregunta: “Si pudiéramos hoy comprar un pedacito de aquel Manhattan, Sillicon Valley o incluso Nueva York, ¿no lo haríamos?”.

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