Las bodegas y vinotecas con más de un motivo para brindar: creció la venta y la exportación de vinos

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A pesar de la crisis económica del año pasado, la industria del vino fue uno de los pocos sectores que lograron crecer y mejorar sus números. Argentina se encuentra en séptimo lugar a nivel mundial con respecto al consumo per cápita de vino, siendo actualmente de 22 litros anuales por habitante. Ocho de cada diez argentinos toman vino en su casa.

De acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la industria del vino cerró 2020 con un incremento de 26,7% en el volumen de las exportaciones en comparación con 2019. Además, hubo una suba del 6,5% en sus ventas en el mercado interno.

Mariano Durán, sommelier internacional egresado de la Escuela Argentina de Sommeliers asegura que, durante la cuarentena los despachos al mercado interno crecieron notablemente ya que, como no se podía consumir en restaurantes, hubo más ocasiones de consumo dentro del hogar.

El aumento en el consumo del vino, asegura, fue de aproximadamente un 5 y 10% durante el año pasado, pero en abril y mayo el aumento fue de un 20 y 30%. Además, remarca que antes las personas consumían vinos solamente los fines de semana y ahora lo hacen durante la semana.


El año pasado los consumidores buscaron calidad. Durán asegura que se empezaron a interesar en cepas que antes no eran tan solicitadas. Es por eso que, para aquellos que quisieron estar más informados, las vinotecas ofrecieron catas por videoconferencia. “Uno podía catar un vino y estar hablando con el enólogo que lo hizo, una experiencia única que antes no se había vivido salvo que uno viajara a Mendoza y el enólogo estuviese justo en la bodega”, cuenta el sommelier, que desde hace seis años viaja todos los años a Mendoza.

El vino es la bebida nacional, remarca, y nunca puede faltar en la mesa de los argentinos, ya que mejora las comidas, los momentos y elimina enemistades. “El vino es una pasión, una alegría y también un claro ejemplo de trabajo en equipo”, dice.

Sacar provecho de la cuarentena

En pleno confinamiento, en mayo del año pasado, Agustín Picone, creó “Chateau de Vinos”, un club de vinos que funciona de manera online, con el objetivo de ofrecerle a la gente etiquetas de pequeños y medianos productores que no se encuentran en los supermercados. “El objetivo es tratar de sacar a la gente del vino industrial, que pueda probar otros tipos de vinos que no se consiguen fácilmente”, afirma en diálogo con Punto Convergente.


Picone, apasionado por el vino, asegura que trata de brindarle a sus clientes una experiencia a través de esta bebida: “Me gusta que mis clientes sepan de dónde viene la botella, cómo hicieron el vino, que sepan que por ejemplo de esa botella que les estoy vendiendo existen solamente 2500. Me gusta pensar que cuando estén abriendo el vino con alguien también puedan aportar esa historia a la mesa”.

Las estrategias de marketing de las vinotecas

Pablo Marin es cocinero profesional. Está terminando la carrera de sommelier y desde principios de marzo está trabajando en San Rafael, Mendoza, haciendo la vendimia 2021 en la bodega Iaccarini. Asegura que cada vez fueron más los que se inclinaron por la compra en vinotecas dejando de lado el consumo de vinos en supermercados, a partir de las estrategias de marketing con las que éstas cuentan.

“En la época de mis abuelos esto no era común, no se veía todo el tiempo marketing de vinos y no se conocían tantas variedades, se consumía más que nada Malbec o Cabernet. Antes era todo lineal y ahora la gente trata de buscar innovación con respecto al vino y las etiquetas. Eso en los supermercados no se ve, ya que mayormente tienen convenios con las empresas más grandes que son las de los vinos de toda la vida”, dice y admite que se debe destacar el buen trabajo que hicieron las bodegas y vinotecas a través de las redes sociales para captar nuevos clientes y que ellos a su vez, se animen a probar vinos que hasta ese entonces no conocían.

Los bodegueros trabajan aún en pandemia

Con respecto a la vendimia 2021, reconoce que en la bodega donde trabaja, nunca paró el ritmo de trabajo: “Para los bodegueros no existió la pandemia, tuvieron que trabajar todos los días porque si no el vino podía echarse a perder. La bodega está parada la mayor parte del año y principalmente funciona los meses de marzo y abril. Lo que pase en esos meses va a deparar en si tienen ganancias o no para el año que viene”, comenta el sommelier.

Por su parte, Lucas Niven, enólogo de la bodega familiar “Niven” y co-propietario de la marca “Pala Corazón”, también asegura que el vino estuvo en la mesa de muchos argentinos el año pasado haciendo que la cuarentena sea un poco más amena: “El vino para mí es todo, es compartir, es familia, es pasión. Es un lazo de conexión con el mundo y con la gente que quiero”.


Con respecto a la helada de noviembre pasado y las grandes lluvias de este año dice: “En rasgos generales, el 2020 fue un año en el que tuvimos que trabajar con un clima adverso en todo lo que ha sido la Cordillera de los Andes, aunque lo hemos podido resolver muy bien y sacamos excelentes vinos”.

Si bien disfrutar de una copa de vino puede resultar relajante y placentero, trabajar en la industria del vino, no siempre lo es. “Se requiere disciplina y conocimientos, hay que ser muy apasionado porque se trabajan muchas horas. Enólogo que duerme durante la vendimia, no va a descansar durante el año”, asegura Niven.

¿Supermercados o vinotecas?

Por su parte, el reconocido enólogo y propietario de las bodegas “Alto Cedro”, “Abras” y Alandes”, Karim Mussi, asegura que el consumo del vino aumentó por las condiciones que se presentaron el año pasado: “Hubo mucha gente trabajando desde su casa, almorzando, cenando o cocinando rico, haciendo algo que justificara un vino”.

A diferencia de Durán, Mussi asegura que se empezó a consumir de forma “más frecuente, pero vinos más económicos” y eso se vio en todos los segmentos de todas las bodegas de diferentes tipos de vino. La pandemia, en ese sentido, demostró que hay que saber llegar al consumidor y para eso no hay mejor manera que haciéndolos probar los vinos o asegurándose de que las condiciones o circunstancias de consumo sean las ideales.


Al momento de realizar la compra, señala que, si bien las personas prefieren comprar en vinotecas, el supermercado chino cuenta con muchos beneficios. Ofrece precio y variedad y se pueden comprar “desde vinos muy económicos a vinos de muy alto precio o prestigio de marca”. Por otro lado, “la vinoteca es el canal especialista, donde uno busca atención, información, asesoramiento y exclusividad. Además de esto, lo importante de la vinoteca es diferenciarse en oferta”.

Mussi se describe a sí mismo en base al vino: “Existe una persona que es consumidora y amante del vino y otra persona que trabaja y para la que el vino es un estilo de vida. En ambos casos, las dos personas que habitan en mí, están convencidas de que el vino es la bebida más maravillosa del mundo y que hace que uno pueda disfrutarla ya sea elaborándola o consumiéndola”, afirma.

Nuevos hábitos de consumo

Omar Araujo, creador y titular del vino “Morir-se De Amor”, asegura que la pandemia, propició cambios de conductas y remarca que: “el vino, los consumidores y las bodegas, sacaron provecho de la misma”. A su vez, considera que, la llamada nueva realidad provocó cambios en la comercialización y es por eso que, muchas bodegas comenzaron a captar de forma directa al consumidor, salteando los canales habituales de venta e inclinándose por la venta online. “El gran beneficiado fue el consumidor que desde su casa y con un click obtuvo diversidad de marcas, varietales, líneas de productos y sobre todo excelentes descuentos”, dice.


Es cierto que la pandemia provocó cambios en nuestros hábitos y es posible que mantengamos muchos de ellos cuando la emergencia sanitaria termine. Es por eso que Araujo asegura que aún habrá quienes sigan adquiriendo sus vinos virtualmente cuando la cuarentena ya no exista.

Está claro que hay una nueva oportunidad para el vino argentino dentro del país, y ojalá sea bien aprovechada por todos, porque, como coinciden los sommeliers y enólogos, la vida es mejor “con vino para compartir”.

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