Jugar a ser mamá, otra vez…

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“Había una vez…” una frase que recorrió el mundo y que hoy sigue transportando a los niños a lugares fantásticos, a los que sólo se llega con la imaginación. A tres cuadras del Congreso, entre fachadas luminosas y modernas, la Casa Fernández Blanco espera en silencio que alguien se anime a descubrir sus tesoros.

Se llama “Había una vez… Muñecas y Juguetes (1870-1940)” y es la colección más grande de muñecas antiguas del país. En 2012, las hermanas Mabel y María Castellano Fotheringham donaron su colección de más de 200 muñecas y accesorios, que incluyen la firma de los maestros jugueteros más importantes de Francia y Alemania, del período de mayor florecimiento de la industria juguetera europea: 1845-1940.

Son las antepasadas más cercanas de las Barbie y durante siglos fueron vistas como simples juguetes. Hoy en día, además de ser objetos de gran valor para los coleccionistas, son la representación de los cambios de una sociedad y su mirada de la mujer. Mabel y María Castellano Fotheringham, dos hermanas de 90 años oriundas de Río Cuarto, Córdoba, un día decidieron donar su colección de muñecas antiguas que habían reunido durante toda su vida y que exhibían orgullosas en unas vitrinas de su cuarto. La Asociación Amigos del Museo de Arte Hispanoamericano decidió retribuir su aporte dándole un espacio a sus tan preciadas muñecas, junto a otras colecciones de arte aplicada de los siglos XIX y XX, en la renovada Casa Fernández Blanco, en el barrio de Montserrat.

Este museo invita a los espectadores a adentrarse en lo que parece una enorme casa de muñecas. El recorrido está dividido en cuatro salas: una Sala Introductoria que exhibe una colección de tarjetas postales con fotos de niñas del siglo pasado, retratadas junto a sus muñecas y una vitrina con donaciones recientes que fueron impulsadas por la colección de las hermanas cordobesas; y tres salas más con vitrinas perfectamente acondicionadas donde se puede ver muñecas de tela, madera, cera, porcelana, junto con sus vestidos y accesorios más queridos.

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En el silencio del lugar, Andrea Dávila, una maestra de primaria de unos 35 años recorre atentamente una de las salas donde se exhiben las muñecas. “Estoy muy sorprendida… nunca había visto tantas muñecas en mi vida”, dice mientras sus ojos se encuentran con los de una muñeca. Es Marilú, una de las muñecas más populares de la historia argentina. “Mi mamá siempre quiso una de estas, venía con la Billiken pero era muy cara.” Lo cierto es que ser niña durante estos años y tener una de estas muñecas, era gran parte de lo que las hacía felices. En su momento, no se coleccionaban sino que casi siempre las recibían como regalo. Para Andrea, “las nenas de hoy, sobretodo las más chiquitas, están teniendo cada vez más contacto con las redes y las nuevas tecnologías. A mí, no me gustaría que perdieran esa sensación de jugar a ser la “mamá” de sus muñecas, es algo que viene desde hace muchas generaciones y que sería una lástima que se perdiera.”

Hasta este día, Andrea no conocía la historia de las hermanas Castellano Fotheringham y confiesa tener algo en común con ellas. “Yo siempre estuve cerca del coleccionismo, mi mamá amaba juntar postales antiguas, llegó a tener como 50. Yo heredé un poco de todo eso, tengo una cajita de madera llena de monedas de distintos países que fui recolectando de las veces que viajé y otras, de amigos y familiares.”

El coleccionismo, sea de pinturas, postales, monedas, o muñecas es algo que a uno lo colma. Muchos coinciden que con una actividad tan simple como la de proponerse juntar algo, se aprende a atesorar objetos que muchas veces pasan desapercibidos en nuestras casas y que no sabemos el valor histórico que realmente tienen. Así es como los grandes y pequeños museos del mundo logran abrir sus puertas cada día, porque todo comenzó con la idea de alguien que alguna vez soñó con completar una colección y que, sin saberlo, terminó inspirando la vida de miles de coleccionistas.

Casa Fernández Blanco: “Había una vez… Muñecas y Juguetes (1870-1940)”
Hipólito Yrigoyen 1420
Horarios: Martes a Viernes de 12 a 18hs y Sábados y Domingos de 11 a 18hs.
Bono contribución: $5

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