Punto Convergente

Jorge Cristian Pérez, el joven argentino que va camino a los altares

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“La juventud no se hizo para el placer sino para el heroísmo”, decía el Carlo Acutis argentino. Uno de sus mejores amigos, Lucas Bordona, recuerda momentos de su vida compartidos con Jorge. Las primeras evidencias de su intervención en favor de los enfermos. Jorge Cristian Pérez nació el 28 de septiembre de 1977 y falleció el 6 de marzo de 2000.

Jorge Cristian Pérez fue un joven católico militante de la Acción Católica Argentina en la diócesis de Avellaneda-Lanús. Allí desarrolló una activa tarea pastoral en la parroquia Nuestra Señora de Luján de Sarandí (Avellaneda) como integrante de grupos juveniles. Luego se desempeñó como dirigente en la parroquia Santa Catalina de Siena, en Dock Sud cumpliendo funciones de acompañamiento como delegado y referente. Es reconocido por su cercanía, su capacidad de escucha y su compromiso con la formación humana y espiritual de quienes participaban en la vida parroquial y en la actualidad están impulsando su proceso de canonización.

En una entrevista con Lucas Bordona, amigo de Jorge y miembro del equipo que impulsa su causa de santidad, se puede ver con claridad las virtudes de este futuro santo argentino, ejemplo para tantos jóvenes que buscan un sentido profundo a sus vidas.

¿Cómo conociste a Jorge?

– Conocí a Jorge en 1995, yo tenía ocho años. Mi hermano se había hecho amigo de un grupo de chicos del barrio y entre ellos David, que era un vecino nuestro,  lo invitó a la parroquia. Se juntaban a jugar a la pelota, un día de esos apareció Jorge en la parroquia. Yo era muy chico, iba porque quería jugar y de repente me encontré merendando en un salón, en una reunión de Acción Católica, ahí conocí a Jorge.

¿Quién era Jorge para vos y qué lugar ocupa hoy en tu vida? 

– Al principio no tenía mucho uso de razón de quién era Jorge. Yo era un pibito que iba y venía por toda la parroquia, mi objetivo era ir a jugar a la pelota. Él era la persona que yo quería tener de dirigente. Me acuerdo que había días que los aspirantes no iban, entonces podía estar en sus reuniones. Me encantaba escuchar a Jorge. 

En mi vida hoy ocupa un lugar muy importante ya que es y fue mi referente de Acción Católica en mi parroquia, Santa Catalina de Siena, es un gran legado el que nos dejó. Ahora tengo el privilegio de poder ser yo ese referente, esto es muy importante para mí porque puedo continuar lo que él hacía. Además me enseñó a tocar la guitarra en clases que él daba.

Ensayo de Jorge, de 19 años, con su banda” Inconclu”, año 1997

¿Cómo vivía su relación con Dios?

–Jorge con Dios tenía una relación muy especial. Todo el tiempo lo exponía, en cada cosa que hacía, se notaba mucho en su forma de actuar. Recuerdo que una vez estábamos en la parroquia  jugando a la pelota, y se nos fue para un colegio que estaba al lado, tenía una medianera alta. Al ser fin de semana estaba cerrado, nuestra preocupación era cómo íbamos a seguir jugando porque no había otra pelota.  Entonces él dijo que la iba a buscar, como era un pibe alto, pudo subir y bajar la medianera fácilmente. Pero al momento de que él se sube, antes de bajar, cierra los ojos, se persigna y reza. Termina de rezar y baja, agarra la pelota, la tira al patio de la parroquia y vuelve con nosotros. Ese momento me quedó muy marcado

¿Cómo lo veía la comunidad?

– Su manera de actuar lo hacía especial frente a otras personas. Él tenía a Dios sobre todas las cosas, era un pibe que nunca te iba a contestar mal o que iba a discutir, confrontar. Estoy seguro que todo el tiempo lo tenía en su corazón, siempre estaba pendiente de los demás, era alguien con el que vos podías contar no importa qué. Si necesitas charlar él estaba, nunca decía que no, siempre era predispuesto para los demás. 

La comunidad lo veía como uno más pero se notaba que tenía algo distinto, se reflejaba en su forma de ser y actuar. Hay una señora en nuestra comunidad, Guadalupe, nos contó que ella le expresó a Jorge que no sabía rezar el rosario, él le enseñó apenas se lo dijo.

Jorge (el último de izq. a der.)con su banda de música

¿Cómo se inició el proceso hacia su santidad?

–Desde el momento en que Jorge falleció, nosotros estábamos convencidos de que era un santo, de que habíamos compartido nuestra vida con un santo. No sabíamos muy bien en ese momento qué se debía hacer o cómo actuar, entonces simplemente lo pensábamos. El que sí insistió mucho con esto fue Roberto, su hermano, un día me lo comentó y yo empecé a hablar con algunos sacerdotes. No nos daban bola, nos decían que era un proceso largo, que no podían hacerlo. Pero una mañana cuando salió la noticia de Carlos Acutis, Roberto fue al cementerio a pedirle perdón a Jorge porque él todavía no estaba en ese lugar. Cuando sale del cementerio pasa por mi casa en su moto, me encontró en la puerta. Yo no soy una persona que hace puerta, simplemente salí y me quedé parado ahí un rato, no sé por qué. Cuando frenó con su moto me dijo: “Yo sabía que te iba a encontrar acá” y nos pusimos a hablar, me contó quién era Carlos Acutis. Hablamos con sacerdotes sobre el tema, nos volvieron a decir que no.  En 2023, Roberto se comunicó con el padre Raúl Rodriguez Rancatti, en ese momento estaba en la Catedral de Avellaneda. Había sido amigo y confesor de Jorge. Le propusimos hacer un recordatorio, una misa en conmemoración a su muerte.  En el momento en el que estamos en la misa, el sacerdote contó un poco de la vida de Jorge, y nos dijo que un rato antes lo llamó una mujer, Elba, que gritaba: “Padre, se me muere mi hija”. Su hija Silvia había entrado a una operación de vesícula y el anestesista se equivocó y le dio una sobredosis. El padre nos relató que cuando recibió la llamada le recordó a la muerte de Jorge ya que era la misma fecha. Veintitrés años atrás lo había llamado Rocío, la hermana de Jorge, diciendo a los gritos que se estaba muriendo. El sacerdote cuando relató esto, miró la foto de Jorge que estaba en el altar y le dijo: “Jorge, hace varios años que venimos hablando con Roberto y él insiste con iniciar tu causa de canonización. Si esto tiene que suceder, te desafío a que ayudes a Silvia a despertarse”. Después de que contó esto, en el momento de la consagración, el teléfono de Raúl empezó a vibrar, no atendió ya que estaba en el medio de la misa. Al finalizar devolvió el llamado, era de Elba. Le contó que Silvia se había despertado de la nada, que no sabían cómo había pasado. Nosotros averiguamos con médicos y nos confirmaron que cuando pasa esto puede pasar que el paciente no despierte o tenga secuelas graves. Este fue el primer favor donde Jorge intercede y con este favor se pudo iniciar su causa de santidad. 

¿Podés contarme los favores que realizó? 

– Jorge es el que intercede por Dios, ya que en realidad es él quien los realiza. Hay varios que son muy importantes: el primero es el que te contaba anteriormente. Después hay varios más de personas que estuvieron enfermas, muy cerca de la muerte, y rezaron a Jorge junto con sus familias y sanaron. 

Hubo una persona de Sarandí, Juan,  que tenía un tumor y un día habló con el padre Raúl. El le dice que le rece a Jorge, que le pida su intercesión. Le dio un tríptico que tenemos hecho con fotos de él, con oraciones propias. Ahí Juan conoció su historia y le rezó. Él tenía que hacerse un estudio para saber qué tipo de tratamiento debía hacerse. Cuando el médico lo llamó, luego de hacerse el estudio, le preguntó qué había hecho porque no tenía ningún tumor. Juan al principio no entendió a qué se refería y el médico le recalcó que ya no tenía nada. A lo que Juan responde: “rezé doctor”.  El médico nos dio un certificado donde especifica que no encontró explicación científica a lo sucedido. 

¿Qué pensás de que ya sea considerado Siervo de Dios?

–Es algo de Dios, para nosotros es algo único e increíble, todavía nos cuesta creer.  El sábado 25 de abril fuimos a  la misa por los 95 años de la Acción Católica. Allí le dieron un reconocimiento a Jorge como Siervo de Dios que tuvo vocación por la acción católica, fue increíble la sensación de que estamos logrando que cada vez sea más conocido. Compartir su historia es muy importante, ahora es del mundo.  Que tenga el título Siervo de Dios nos da la pauta de que realmente está en el Cielo disfrutando de la vida prometida.

¿Algún momento que te guste recordar de él?

– Compartimos muchas cosas, si bien yo tenía trece años cuando murió, tengo demasiados recuerdos: las clases de guitarra, festejos de cumpleaños, reuniones. Pero tengo uno muy especial de cuando era niño: un día estábamos en la parroquia, la cancha en su momento era de tierra y piedras. Jorge la estaba barriendo, me llamó la atención que esté barriendo sobre las piedras y le dije: “¿Jorge, qué hacés barriendo la tierra y las piedras?”, él me respondió: “Estoy pensando y reflexionando, barrer me ayuda a hacerlo”. Esto me llamó la atención justamente por eso. Hay campamentos que también recuerdo con aprecio, tenía de nueve a once años. Vivimos cosas muy lindas juntos en mi casa cuando se quedaba a dormir. Era realmente una persona a la que queríamos tener siempre cerca. 

Jorge Cristian Pérez

Jorge Cristian Pérez se destacaba por su carácter equilibrado, su actitud no confrontativa y la firmeza en sus convicciones. Era valorado por su honestidad, perseverancia y coherencia entre sus valores y su forma de actuar, además de una marcada vocación de servicio y una vida de fe presente en lo cotidiano. Tras su fallecimiento, su figura cobró relevancia en la comunidad, lo que impulsó el inicio de un proceso de reconocimiento dentro de la Iglesia. Actualmente, es considerado Siervo de Dios, el primer paso formal hacia una eventual canonización.

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