Generación veggie: ¿Por qué los jóvenes eligen este tipo de alimentación?

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La opción por dietas vegetarianas o veganas crece entre los adolescentes. Entre las principales razones suele aparecer la protección de los animales y el cuidado del medio ambiente. Pero también resulta clave la influencia de los pares.

Manuel asiste a la escuela primaria en la Ciudad de Buenos Aires y, por decisión de sus padres, sostiene una dieta vegana: no consume ningún alimento proveniente de animales. Cuando llegó el día de ir a un campamento con su curso, su familia notificó al colegio sobre el tipo de dieta que él sostiene y se le preparó un menú especial. Todo marchaba bien hasta que, a la hora de almorzar, Manuel vio que mientras a él le servían una milanesa de soja con una porción de arroz, todos sus compañeros comían milanesas de ternera con papas fritas. Ante esto, el nene les pidió a sus docentes que le sirvieran lo mismo que comían los otros chicos.

Si uno echa un vistazo a las redes sociales o habla con jóvenes, seguramente encontrará un gran número de vegetarianos. ¿Por qué los jóvenes eligen estas dietas?

Mónica Varaz, nutricionista del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, explicó que son cada vez más los adolescentes que van a su consultorio con la decisión de comenzar una dieta vegetariana y que sus motivos suelen ser similares.

“Dentro de las razones que exponen aparece la convicción de cuidar el medio ambiente, el cambio climático y el cuidado de los animales, aunque algunos pocos manifiestan deseos de perder peso, por lo que a veces hay que desestimar posibles trastornos alimentarios”, afirmó Varaz.

Manuel Marti, fundador y director de la Unión Vegana Argentina (UVA), reforzó este punto y afirmó: “Es obvio que hay un vínculo directo entre la industria ganadera y el cambio climático, lo dicen los estudios que se vienen haciendo hace muchos años y todos coinciden en que la industria de la carne es la que más contamina”.

Esto se respalda en un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que afirma que el sector ganadero y agrícola desde 2010 generó 903 millones de toneladas de CO2 y, sobre este número, la ganadería representa el 88% de las emisiones. En otras palabras, es una de las actividades humanas que más gases efecto invernadero produce a nivel mundial. De la misma manera, un informe de la misma organización, publicado en el año 2006, expone que es además una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Estos no son los únicos motivos que los jóvenes vegetarianos reconocen. Otra de las razones frecuentes se vincula con la influencia de los pares.

El psicólogo Gonzalo Moraco explica: “Los pares tienen una influencia importante en el mundo del adolescente. Los padres quedan un poco relegados en esta etapa del crecimiento, y la palabra de un amigo puede ayudar a pensar cosas que no se habían considerado”.

Victoria Ramírez, de 18 años, es vegetariana hace ocho meses. Sobre su motivación, explica: “Una amiga quería hacerse vegetariana y yo en realidad no, pero me mostró un video y me contó algunas cosas que me dejaron pensando, entonces me decidí a hacerlo junto a ella y otra amiga”.

El caso de Lucas Torres Campbell, también de 18 años, es similar. Es vegetariano hace seis meses y afirma que quien lo llevó a dejar de lado el consumo de carne fue su prima, que sostiene una dieta vegana. “Me contó cosas que no sabía: que no comer carne no hace mal, que el negocio de la carne impacta de mala manera en el medio ambiente y que es importante empatizar con los animales”, explicó Torres.

¿Una moda o una cuestión de principios?

Si se observan estos casos podría interpretarse que la cuestión del crecimiento del vegetarianismo y veganismo en la sociedad es el resultado de una moda que circula entre los jóvenes, y que tal vez en algún momento pierda su visibilidad actual. Pero las posturas de las personas vinculadas con este movimiento son contundentes. “Decir que el vegetarianismo está de moda es una forma más de descalificar un movimiento que tiene miles de años”, condena Marti.

La mayoría de los jóvenes consultados atribuyen el ascenso de este tipo de alimentación a que en la actualidad circula más información sobre el tema.

“Para mí está creciendo porque la gente tiene más conciencia de lo que come y de todo lo malo que esto causa”, comentó Delfina García, de 18 años y vegetariana hace ocho meses.

Otros, como Victoria Ramírez, creen que la problemática que el vegetarianismo critica ya era de público conocimiento, pero que la gran difusión de este tipo de alimentación fue lo que realmente actuó como disparador para que mucha más gente dejara de comer carne. Para ella, es “una suerte de efecto en cadena”.

Varaz refuerza este punto ya que, según su experiencia, los adolescentes presentan sus propias razones para comprometerse con este estilo de vida y no son condicionados exclusivamente por sus vínculos afectivos ni por su entorno cercano.

A su vez, Moraco explicó: “Debe haber algunos factores que tienen que ver con la moda, pero creo que hay un sustento mayor en otras razones de mayor validez, como la búsqueda de calidad de vida o el concebir la alimentación como algo ligado al cuidado integral de la persona”.

Responsabilidad y muchos cuidados requeridos

El rechazo por el consumo de carne crece en la sociedad. Según un estudio realizado por la consultora Kantar Insights Division a pedido de la Unión Vegana Argentina (UVA), 4.005.000 personas eligen este tipo de dieta en la Argentina, es decir que un 9% de la población es vegana o vegetariana.

Marti se refirió a estos indicadores y añadió: “Los números de la población vegana y vegetariana aumentan entre los jóvenes, pero su crecimiento es exponencial en personas de todas las edades”.

¿Estas dietas pueden afectar el desarrollo de los adolescentes?

Mónica Varaz sostiene que la adolescencia es un período en la vida que demanda un acelerado crecimiento, y que por eso es muy importante la suplementación, principalmente de vitamina B12.

Sin embargo, afirma que debe tenerse en cuenta el tipo de dieta vegetariana que se lleva, ya que no todas restringen el conjunto de los mismos alimentos. Por ejemplo, los lactoovovegetarianos, es decir, aquellos que consumen también huevos y lácteos, con supervisión médica y nutricional, pueden cubrir muy bien la demanda de los nutrientes necesarios, mientras que en los vegetarianos estrictos y veganos, que generalmente no consumen ningún alimento proveniente de animales, es necesario supervisar bien su alimentación, monitoreando sus niveles de aportes nutricionales en sangre y, a veces, suplementar con complejo B y B12.

Además, Varaz enfatiza: “La supervisión médico-nutricional en adolescentes vegetarianos es fundamental para que su crecimiento y su desarrollo no se vea afectado”.

Marti, por su parte, considera que los cuidados que se deben tener en cuenta no son exclusivos para los vegetarianos: “Siempre hay que tener un especial cuidado en las dietas. En el caso de los vegetarianos, el único problema que podría surgir es una deficiencia de vitamina B12, que no es un problema exclusivo de quienes se alimentan a base de plantas”.

Los jóvenes consultados se toman esto con responsabilidad, y así evitan que su rendimiento –tanto académico como deportivo– se vea afectado.

Incluso, en algunos casos, los adolescentes sienten que dejar de consumir carne llegó a mejorar su rendimiento físico. Lucas Torres Campbell es uno de estos casos: asegura que con la ayuda de una nutricionista pudo seguir progresando en el rugby, deporte que practica hace cinco años, y que hasta se siente “más liviano”.

Ya sea por influencia del entorno, o por una cuestión de principios, está claro que este tipo de dieta puede ser muy favorable para quien la elija, pero requiere también un gran compromiso para evitar problemas de salud o trastornos en el crecimiento. Es importante tener convicción para no ser como Manuel, aquel niño que, siendo vegano, comió carne solo porque sus amigos lo hicieron.

Por: Alejo Coppola, Joaquín Doria y Lautaro López.

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