Encargados de edificios: entre el trabajo esencial y la incertidumbre

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El trabajo que pocos quieren hacer, el que algunos valoran o el que sólo unos ven. Los encargados de edificios cumplen su rutina semanal con el agregado de estar expuestos y contraer covid-19. El Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación estableció que el trabajo del encargado sea considerado esencial hasta el 10 de mayo próximo. En base a esto, el secretario general de SUTERH, Víctor Santa María, consideró “indispensable que los encargados de edificio realicen tareas mínimas de limpieza en sus lugares de trabajo para colaborar en la lucha contra esta pandemia”. Sin embargo, esta realidad no los aleja del miedo ni de la incertidumbre que sienten cada vez que se visten de grafa y se paran en las puertas de su edificio, preparados para cualquier eventualidad.

Los miedos debajo del uniforme de los encargados

“Yo considero que la relación con los propietarios no cambió, lo que pasa es que ahora sí hay menos comunicación y más temor” , dice Omar Romero, encargado con vivienda hace 31 años en la zona de Barrio Norte en la ciudad de Buenos Aires.  “¿Hay miedos a la hora de trabajar? Claro que sí, estamos expuestos, pero es nuestra función recibir a toda persona que ingrese al edificio desde la calle y en esa acción corremos el riesgo de contagiarnos”, añade.

Santa María manifestó que, además de realizar estas actividades, los trabajadores y trabajadoras busquen no permanecer en zonas comunes de los edificios e intenten mantener el aislamiento.

Las posturas divergen en este punto, Carmen Falero, encargada de dos edificios con media vivienda en Recoleta, afirma: “Nos pusieron como obligación ir a trabajar pero la realidad es que nadie se fija en que hay encargados que son enfermos, que no pueden viajar porque no tienen plata o viven lejos pero tienen que venir igual, porque tienen que cumplir, otros directamente no tienen baño en sus trabajos”. Falero trabaja hace más de 20 años en un edificio mientras que en el otro lleva solo 2, y asegura que entre ambos hay un abismo con respecto a los cuidados y protección al trabajo de los porteros.

“Hay gente que arriesga sus vidas, hay gente que no puede exponerse pero lo hace, yo por ejemplo soy alérgica y sigo yendo a trabajar aunque el día que esté mal, yo también tengo derecho a cuidarme”, añade Falero.

La circulación y el contacto con familiares

Paso a paso de la solicitud de Certificado Único Habilitante para Circulación

Hace un mes empezó a regir el único documento a nivel nacional que habilita el traslado en lo que dure el aislamiento social obligatorio, el llamado Certificado Único Habilitante para la Circulación, instrumentado por el Ministerio del Interior y dirigido solo para casos excepcionales de función esencial, como los trabajadores de la salud y la seguridad. Ramón Ledesma, encargado de un edificio ubicado en Palermo hace más de 10 años, se familiarizó rápidamente con esta modalidad de traslado: “Trabajo sin vivienda, en un principio no entendía cómo funcionaba lo de los permisos para traslado porque tenía que agarrarle la mano a lo digital pero luego de que me explicaran cómo tenía que proceder lo hice sin problemas”. 

Uno de los grandes cuidados de estos trabajadores no es solo a la hora de estar en su puesto de trabajo sino en el momento de llegar a casa, donde algunos tienen familia con la que conviven. Romero dice tomar todos los recaudos necesarios, al ingresar a su casa, donde convive con su esposa y su hija. “Me ocupo de la higiene de manos y la muda de ropa, uso mucho alcohol y desinfectante para los picaportes”, puntualiza. Sin embargo, los miedos abordan a la mayoría de la gente, tanto a la que se expone a la calle como la que no.

“Me da miedo el contagio, sobre todo cuando saco la basura, trato de no tener contacto con nadie, no quiero que nadie me hable. Yo también me quiero cuidar”, dice Falero y añade: “Tengo una madre mayor que, ahora por suerte está con mi hermana, pero igual hice un permiso y estoy esperando la declaración jurada para verla un rato porque no la veo hace un mes”. 

Los recaudos que SUTERH exige a sus trabajadores.

“La situación va a empeorar para todo el mundo, cada vez va a ser mayor el riesgo a la hora de exponernos”, afirma Ledesma, quien tiene hijos pequeños en edad escolar, lo que lo lleva a tomar también medidas de precaución en su casa para intentar mantener las distancias con ellos y preservar la higiene del hogar.

“El miedo es mayor cuando tenemos que limpiar los botones de los ascensores; cuando tenemos más contacto con superficies que fueron tocadas por la gente, pero uno trata de mantener la calma. De todos modos, los propietarios se mostraron en su mayoría agradecidos con nosotros, les hacemos las compras de medicación a varios de ellos porque son gente del grupo de riesgo”, señala.

Spot de SUTERH que señala la importancia del cuidado a los más afectados

La rutina inacabable en mitad de la incertidumbre 

La resolución del Ministerio de Trabajo resume en tres artículos lo pautado por ambas partes, afines con la realidad que se vive actualmente. La situación con los artículos de limpieza está contemplado en el artículo 2, donde se explicita que “los empleadores de los trabajadores deberán otorgar los elementos idóneos de limpieza, cuidado, seguridad y prevención, con el objetivo de disminuir el nivel de exposición de estos trabajadores y trabajadoras”. En el caso de Romero y Ledesma se cumple con lo establecido, a diferencia del caso de Falero, que comenta: “Yo había pedido los artículos de limpieza en enero e iba a pedirlos en marzo, pero bueno, ahora compro aparte y le paso la cuenta a la administradora. Lo más importante es tener desinfectante, lavandina y bolsas de consorcio, ya que sin eso, no puedo trabajar”. 

Los trabajadores siguen llevando adelante su labor esencial en esta cuarentena, algunos más enojados que otros por las medidas tomadas, pero todos demostrando el costado humanitario oculto debajo de los uniformes de grafa: el miedo, la conciencia, la responsabilidad, la voluntad y el servicio. “Con el frío la cosa se pondrá peor”, afirma Falero y agrega:

“Hablan mucho de los médicos y enfermeros pero no hablan de los porteros, no hablan de la gente de CLIBA que se juega la vida recolectando basura, tampoco de la gente que ahora está en la calle, hay cosas que no se ven”.

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