El virus agudiza la crisis de los diarios impresos

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En medio de la pandemia, la inversión en publicidad en los diarios impresos no es la prioridad de las grandes empresas y salir a comprar un periódico tampoco lo es para inmensa mayoría de los argentinos. De esta manera los diarios en papel están sufriendo una crisis aguda de ingresos que complica más su continuidad.

La rutina era simple: nos levantábamos, hacíamos el café y salíamos a comprar el diario. Hoy es más complejo: nos levantamos, hacemos el café, agarramos el barbijo, los guantes y el alcohol en gel, compramos el diario, nos ponemos alcohol, dejamos las zapatillas en la puerta, tiramos el diario al piso, corremos a lavarnos las manos y rociamos el diario con la solución 70/30 hasta que los chistes terminen borroneados. Leer el diario ya no es sinónimo de descanso de domingo, como ya no era sinónimo de comunicación. En la pandemia, su significado se reinventó y muchos lo ven como un foco de contagio, aunque esté comprobado científicamente que el papel impreso no transmite la enfermedad.

Según un informe del Instituto Verificador de Circulaciones, la venta de los medios gráficos más consumidos en Capital Federal (Clarín, La Nación y Página 12) cayó un 63% en la última década.

Entre 2019 y 2020 esa caída se acrecentó un 14% en Clarín, 8% en La Nación y 15,4% en Página 12; en el último año, se sextuplicó la baja en relación con el 2010, equivalente a dos o tres años menos de vida.

Fuente: Instituto Verificador de Circulaciones.
Entre 2019 y 2020 esa caída se acrecentó un 14% en Clarín y un 8% en La Nación.

“Es un fenómeno evidente que se está dando en todo el mundo y se incrementó de manera dramática”, explica Martín Rodríguez Yebra, secretario de Redacción del diario La Nación, quienes preparan la web para que sustente a la industria gráfica en un futuro. “El gran desafío de los medios es que el negocio digital te permita financiar el negocio impreso a tiempo”, agrega Yebra.

Las paradas de diarios también pierden

Cuando se popularizó internet en los hogares, a comienzos de 2000, los medios gráficos comenzaron a sacar cuentas y predijeron que al papel le quedaban 15 años. Veinte años más tarde vuelven a predecir que al papel le quedan 10 años. El periódico impreso ya no es un producto masivo y se va a mantener para un sector muy particular, que lo asocie a un momento, algo así como la experiencia Starbucks de la lectura. “Las noticias se consumen en soportes digitales, aptos para la inmediatez y la conversación, pero para lograr profundidad o una mirada de más de mediado o largo plazo hacen falta otros momentos y soportes”, explica José Crettaz, especialista en medios.

Con la cuarentena, el tránsito de gente en AMBA disminuyó 74%, generando un nuevo foco de pérdidas para el negocio del papel: los kioscos. Si la gente no sale a la calle, no compra, pero todavía queda la mayoría de los consumidores que reciben el diario en sus casas.

José Del Río, secretario general del medio La Nación, afirma, que “lo impreso no tuvo una caída en términos de circulación, la gente que lo recibía lo sigue recibiendo”. No obstante, el 20% de las ventas en el interior se perdieron a causa de las limitaciones en el transporte. En la Argentina, 8 de cada 10 empresas pidieron ayuda económica al Estado; por lo tanto, la publicidad no es una de las principales preocupaciones de la industria, pero sí de los medios, quienes pierden gran parte de ese ingreso.

El reino de la suscripción

Según una investigación de Reuters Institute for the Study of Journalism, la pandemia apuró los planes para la transformación digital y los encuestados sostienen que el cambio se expresa en diferentes áreas: las prácticas laborales; el periodismo y sus formatos; los modelos de negocios, y la forma en que los medios piensan sobre la innovación.

Los datos de ComScore (compañía de investigación de marketing) indican que el consumo de diarios digitales desde dispositivos móviles en España supera los 31 millones de usuarios únicos, frente a los 8,4 millones de lectores de prensa en papel.

The New York Times sumó más de un millón de suscripciones digitales netas en 2020 y por primera vez la versión digital superó en ingresos a la edición impresa; y durante los primeros meses del brote de COVID-19 el diario sueco Dagens Nyheter ofreció acceso abierto a su página web y a sus aplicaciones a cambio de un correo electrónico, lo cual posibilitó un récord de conversiones que incrementaron en un tercio su base de suscriptores.

El consejero delegado del New York Times, Mark Thompson, prevé que dentro de 20 años el prestigioso periódico ya no tendrá una edición impresa.

En el Reino Unido, The Guardian ha sido otro beneficiario del denominado “subidón del COVID-19”: ahora acredita más de un millón de suscriptores regulares y aportes recurrentes, y las suscripciones a sus aplicaciones de pago crecieron un 60%. Sin embargo, The Independent, también de Reino Unido, abandonó su edición impresa hace cuatro años y ahora combina publicidad digital, comercio electrónico, ingresos por afiliación, suscripciones premium y un sistema de contribuciones.

A causa del aumento en las suscripciones digitales y a la baja compra de diarios en papel, muchos medios cortaron la impresión gráfica como el caso de los periódicos gratuitos Metro y Destak en Brasil, o 20 Minutes en Francia. El País América, también, terminó con su edición gráfica a finales de 2019.

“Yo diría que la disposición a pagar por las noticias no existe”, dice Lea Korsgaard, directora de Zetland. “Pero sí existe la disposición a pagar por el sentido de pertenencia, por información útil y explicada por gente que me cae bien y con la que siento una conexión”. Éste será el año en el que redacciones que ahora producen texto invertirán muchos más recursos en audio y vídeo digital, en periodismo de datos y en historias visuales que se consumen rápido y que funcionan muy bien en las redes sociales.

La transición hacia otro modelo

“La prioridad hoy es lo digital”, dice Del Río, cuya compañía planea hacer un equipo exclusivo del impreso con 25 periodistas de casi 300 que hay en la redacción de La Nación.

Los CEOs de los grandes medios consienten como abuelos a la audiencia que pide a gritos recibir las noticias en sus smartphones. “El diario no está en una crisis, está en una transición”, aclara el secretario general de la redacción del diario fundado por Mitre. “De nicho, una edición semanal o quincenal, de mucha calidad en agenda, textos, firmas y diseño, tal vez a medio camino entre diario y revista, con mucho trabajo en el objeto para que deje de ser 100% perecedero y se vuelva medianamente coleccionable”.

Ciclo de ADEPA de cómo enfrentan los medios el impacto de la pandemia.

Si la cuarentena se extiende en el tiempo y las cabezas de los diarios no logran atraer a los lectores con suplementos especiales o tarjetas de descuento, el diario va convertirse en un bien de nicho asociado a un momento, como los libros impresos y los vinilos. La pregunta es: ¿Quién va a marcar la agenda del día como lo hace el diario de papel?

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