El sector gastronómico, uno de los más perjudicados por la pandemia

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En 2020 cerraron 2000 locales y más de 6 mil personas perdieron sus puestos laborales. Qué medidas tomó el Gobierno y qué dicen los gastronómicos al respecto.

El rubro gastronómico es uno de los más golpeados en la pandemia. Sólo en 2020, cerraron 2000 locales, y se perdieron miles de puestos de trabajo. Tras haber sufrido un cierre total en la actividad debido a la pandemia del Covid-19, a tener un leve repunte durante fin de 2020 y principios del 2021 hasta volver a caer en un cese parcial.

Las nuevas restricciones de circulación las cuales rigen desde las 20 horas hasta las 6 de la mañana del día siguiente han dejado en jaque a los bares, restaurantes y cafeterías en el AMBA. Aquellos que lograron sobrevivir debieron hacer drásticas modificaciones para poder sortear estos nuevos obstáculos.  

“Durante el año pasado cerraron 2000 locales”,  afirmó Daniel Prieto, afirmó Daniel Prieto, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Cafés.  Se estima que, desde el comienzo de la pandemia, en el área del AMBA cerraron aproximadamente 600 restaurantes, lo que llevó a que se pierdan 6.000 puestos de trabajo.

Salvavidas económico

Por parte del gobierno nacional, lanzaron una serie de medidas para atender los reclamos del sector.  Una de las medidas es el Repro II: se exceptúan algunos locales a pagar contribuciones patronales hasta el 31 de diciembre de 2021. La condición que debe reunir un local para acceder a este beneficio es principalmente ser parte del sector gastronómico, hotelero o turístico. Además, se ponderan las condiciones, variaciones porcentuales interanuales de la facturación, del IVA compras, del consumo de energía eléctrica y gasífera, de la relación de costo laboral total y por último de las importaciones. Si cumplen el requisito anterior luego recibirán un subsidio de hasta $18.000 por trabajador para abonar los sueldos.


Foto: @CantinaLaMexico

Damnificados

En el partido de San Isidro, en Juan Segundo Fernández al 1200, Tomás Leidi, cuenta que se vio perjudicado por el cierre a las 20. “Lo que más nos perjudica es que al abrir una hora antes la rotisería (a las 16:30) debido a que la gente no suele comprar comida a esa hora, son horas que no viene nadie, antes esas horas antes las hacíamos a horas de la noche donde si es más probable que caiga alguien”, dice Leidi que, a pesar de todo, afirma que no les han reducido el sueldo. 

También en zona norte, más específicamente en Tigre, Fernando Carles, tiene una pizzería, Euskal Herria Plaza, Coronel Escalada al 1200 con 10 empleados. Comenta que no está de acuerdo con la extensión del horario en el que no se permite circular. “Puede regir con protocolos sanitarios que limiten al mínimo las posibilidades de contagio. Protocolos que de hecho se venían aplicando desde el año pasado. Cerrar esta actividad tiene efectos negativos brutales sobre amplios sectores de la sociedad. Mozos, cocineros, productores, empresarios, etc”, afirma.

Por otra parte, hay dueños de restaurantes que salen a manifestarse en los medios. Lucas Hurtado es dueño de tres restaurantes: Luzmala Bar, Parque Bar y Duca Caffé. Con cierto descontento y frustración, en una entrevista con Punto Convergente comentó que “hay que cerrar la Argentina durante dos semanas en un toque de queda completo y que nadie pueda hacer absolutamente nada, porque así se evacuaría mucho más rápido el virus” esto para luego poder volver sin restricciones. 

Los gastos por local, insumos de luz, agua y gas, van desde $30.000 hasta $50.000, más la materia prima para hacer las comidas. Para cubrir los gastos, Hurtado cuenta que debió achicar estructura, arreglar a algún empleado para que se vaya, tratar de hablar con los proveedores para atrasar el pago y no tener mermas. Por otro lado, “está constantemente pensando ideas para cuando se pueda volver a abrir”. 

Sin embargo, lo que más le perjudica teniendo que cerrar a las 20 es el cambio de horario. Antes de la pandemia abría de 19 a 5; luego, durante la pandemia sus locales habrían de 19 a 2 que era lo máximo que le permita el Estado durante la pandemia. Ahora, cerrando a las 20 debió adaptarse a un segmento en el cual debió competir contra comercios que ya estaban fuertemente establecidos y hasta que uno se hace conocido se generan pérdidas.

“El Estado en su momento me dio medio sueldo de empleados y hasta ahí, no más que eso”, cuenta Lucas frustrado. “Nadie sabe que va a decir el estado, el estado no comunica bien, te hablan de un DNU que se basa en otro DNU. Tienen que hacer una restricción clara y nueva para que todos sepamos bien que hacer y cómo hacer las cosas”, afirma y agrega: “La última modificación la sacaron a las 12:30 o 2 de la mañana de un jueves como para el viernes imputarse o sea es poco claro y comunicativo y no entiende nada”.

Hurtado además integra un grupo denominado “Gastronómicos Unidos” que tiene como objetivo formar “mesas chicas” hacer frente a la falta de comunicación que hay por parte del estado hacia los locales gastronómicos. Explica que las “inspecciones les dan miedo a los dueños”. “Te cierran el local por una cosa que ellos no explicaron bien. Estaría bueno que el inspector ayude y enseñe a los nuevos dueños”, agrega.

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