Punto Convergente

Dos youtubers “descubren” la Argentina en 30 días

Mateo Guasconi y Andrés Lozano dejaron su rutina, se subieron a una camioneta y recorrieron más de 13.500 km. Entre paisajes increíbles, desperfectos mecánicos, exhaustos y también conmovidos por la experiencia pudieron demostrar que la mayor aventura está dentro dentro del país.

Para quienes los rodeaban parecía una meta inalcanzable. Las grandes distancias, los costos, la planificación y el tiempo necesario para atravesar un territorio tan extenso convertían la propuesta en un desafío difícil de imaginar. Sin embargo, para Mateo Guasconi (131.000 seguidores en Instagram) y Andrés Lozano (186.000 seguidores en Instagram), dos jóvenes porteños creadores de contenido esa idea terminó convirtiéndose en realidad. Todo comenzó de manera inesperada: Mateo se despertó un día con una idea que llevaba tiempo dando vueltas en su cabeza y decidió compartirla con su mejor amigo. “Amigo, tengo el proyecto más grande que alguna vez soñé en mi vida; recorrer la Argentina en 30 días”, disparó Mateo.

Mateo apenas llegado a Villa Epecuén | @mateguasconi

La reacción inicial fue de duda. Andrés entendía la magnitud del desafío y sabía que organizar una travesía semejante implicaba resolver una enorme cantidad de cuestiones logísticas. Sin embargo, todo cambió cuando consiguieron patrocinadores que hicieron posible el proyecto. Con un vehículo asegurado y gran parte del combustible cubierto, la cuestión económica parecía resuelta.

Ambos abandonaron por un tiempo su zona de confort y prepararon cámaras, equipos de grabación y una planificación minuciosa. El objetivo era claro: mostrar la Argentina desde adentro y demostrar que no hace falta salir del país para vivir experiencias extraordinarias. Todos los días subieron imágenes del país para deleite de sus seguidores en YouTube.

El comienzo: las ruinas de Villa Epecuén

La expedición comenzó en la provincia de Buenos Aires, más precisamente en Villa Epecuén, un lugar que los impactó desde el primer instante. Las ruinas de la antigua ciudad inundada les ofrecieron un escenario completamente diferente a cualquier otro que hubieran visto. Los edificios destruidos, las calles vacías y los restos de una comunidad que desapareció bajo el agua generaban una sensación difícil de describir. El paisaje parecía “sacado de una película postapocalíptica”. Para ellos, fue la introducción perfecta a un viaje lleno de contrastes y sorpresas. A partir de ese momento comenzó una carrera contrarreloj para atravesar todo el territorio nacional. Cada día implicaba cientos de kilómetros de ruta, múltiples paradas y una agenda cargada de actividades que debían registrar para compartir con sus seguidores.

La imponente Patagonia

Después de abandonar Buenos Aires, los viajeros se dirigieron hacia el sur. Ahí comenzaron a enfrentarse a temperaturas extremas y a algunos de los paisajes más imponentes de toda la travesía.

Uno de los puntos más destacados fue el Glaciar Perito Moreno, en Santa Cruz. Para ambos representó una de las experiencias más impactantes de todo el viaje. La excursión les permitió caminar sobre el hielo, observar de cerca la inmensidad del glaciar y contemplar un paisaje que hasta ese momento solo conocían a través de fotografías y documentales. El acceso a tanta belleza tuvo un costo significativo: abonaron aproximadamente $384.000 por persona para realizar la actividad. Sin embargo, coinciden en que fue una inversión que valió completamente la pena. Durante la visita también pudieron disfrutar de una experiencia poco habitual: tomar whisky servido con hielo del glaciar.

Además del Perito Moreno, recorrieron Puerto San Julián y distintos puntos históricos vinculados a la Guerra de Malvinas. Allí vivieron uno de los momentos más emotivos del viaje al rendir homenaje a los veteranos y reflexionar sobre la historia reciente del país. Más tarde atravesaron la legendaria Ruta 40 y recorrieron el Camino de los Siete Lagos, donde los bosques, las montañas y los espejos de agua les regalaron imágenes inolvidables.

Del desierto sanjuanino a las alturas del norte argentino

A medida que avanzaban hacia el norte, los paisajes comenzaron a transformarse por completo.

En San Juan visitaron el Parque Provincial Ischigualasto, conocido como Valle de la Luna. Las formaciones rocosas, la aridez del terreno y la inmensidad del paisaje les generaron la sensación de estar caminando sobre otro planeta. Sin embargo, el desafío más importante llegó en Jujuy.

Mateo y Andrés en la Quebrada de Humahuaca | @mateguasconi

Las Salinas Grandes se convirtieron en uno de los escenarios más impresionantes del recorrido. La inmensidad blanca parecía extenderse hasta el horizonte y se vieron obligados a usar anteojos oscuros por el intenso reflejo del sol.

Ubicadas a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, las salinas hicieron sentir los efectos de la altura. Caminar algunos metros implicaba un esfuerzo mucho mayor que el habitual y la falta de oxígeno comenzó a hacerse evidente.

“Poco se habla de que estuvimos en el punto cero de la Patagonia y ahora estamos en el punto más alto; es un viaje que nos cambia en todo aspecto y nos permite tener una dopamina real en medio de la naturaleza”, reflexionó Mateo.

Los números de una aventura extraordinaria

Detrás de cada foto, video y experiencia hubo un número importante. En total, Mateo y Andrés recorrieron 13.500 km a bordo de una Renault Kardian y completaron el objetivo de atravesar las 24 provincias argentinas en 30 días.

El costo total de la expedición alcanzó los $8.400.000. El mayor gasto estuvo relacionado con la alimentación que representó $3.280.900 del presupuesto total. El combustible demandó otros $2.356.672, mientras que las actividades turísticas implicaron $1.557.000. Por último, el alojamiento sumó $1.110.000.

Cuando la ruta pasa factura

Aunque las imágenes compartidas en redes sociales mostraban paisajes espectaculares y experiencias únicas la realidad detrás de las cámaras era mucho más exigente.

Durante gran parte del viaje dormían apenas 3 horas por noche. La necesidad de conducir largas distancias, grabar contenido y editar material audiovisual en tiempo real reducía considerablemente los tiempos de descanso. Generalmente, Andrés manejaba mientras Mateo editaba desde el asiento del acompañante, incluso durante jornadas de hasta 10 horas de ruta.

La alimentación no siempre era la mejor. Comer a deshoras y depender de lo que encontraban en el camino terminó afectándolos físicamente. Con el paso de los días comenzaron a perder peso y el cansancio acumulado se volvió cada vez más evidente.

El día que reventaron dos gomas

Uno de los momentos más complicados de toda la travesía ocurrió cerca del límite entre Santiago del Estero y Chaco. Después de muchas horas al volante y de recorrer rutas deterioradas impactaron contra un enorme pozo.

El resultado fue inmediato: 2 neumáticos quedaron pulverizados. Quedaron varados en una zona prácticamente aislada y obligados a esperar durante horas la llegada de una grúa. “Las cosas van a pasar, depende de vos cómo te vas a tomar esas cosas; nosotros resolvimos, mantuvimos la calma y relajamos porque si mañana nos podemos levantar y tenemos salud, somos millonarios”, recordó Andrés.

Andrés tratando de remolcar el auto | @mateguasconi

La búsqueda de un micrófono perdido

Otro momento insólito ocurrió entre Catamarca y La Rioja. Mientras avanzaban hacia Tucumán descubrieron que habían perdido uno de sus micrófonos de grabación, una herramienta fundamental para registrar el viaje.

Lejos de resignarse tomaron una decisión extrema: retroceder más de 2 horas por la ruta para intentar encontrarlo. La búsqueda se realizó de madrugada, con temperaturas cercanas a los 2°C y sin ninguna garantía de éxito. Después de recorrer nuevamente el trayecto, finalmente encontraron el micrófono intacto debajo de un cartel provincial. “No es por la plata, es por ego masculino y por el logro personal; valió la pena”, confesó Mateo entre risas.

La pelea que casi termina con todo

Hubo un momento que puso en riesgo el proyecto, fue el que vivieron en Jujuy cuando el cansancio alcanzó su punto máximo.

Luego de 20 días de convivencia permanente, jornadas interminables de manejo y una exigencia constante para generar contenido, la tensión acumulada explotó. La discusión fue tan fuerte que ambos llegaron a considerar seriamente abandonar la expedición y regresar a Buenos Aires antes de completar el recorrido. “En 20 días una vez nos teníamos que pelear”, reconoció Andrés.

La situación fue tan intensa que incluso contemplaron la posibilidad de comprar pasajes de avión y dar por terminado el viaje. Sin embargo, luego de unas horas de reflexión lograron conversar, reconocer errores y recomponer el vínculo. “Explotamos un rato, nos puteamos un rato que nunca viene mal y salimos como equipo”. Esa crisis terminó fortaleciendo una amistad que había sido puesta a prueba bajo condiciones extremas.

Mucho más que un viaje

La aventura concluyó frente al Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario. Allí, después de 30 días de ruta y miles de kilómetros recorridos Mateo y Andrés entendieron que el viaje había significado mucho más que la creación de contenido para redes sociales.

Foto tomada por su familia el día de llegada a la casa de Mateo | @mateguasconi

La experiencia les enseñó a valorar las pequeñas cosas, convivir con la incertidumbre y apreciar la diversidad cultural y natural del país. También modificó profundamente su mirada sobre la Argentina.

“El peor enemigo que tiene el argentino es el argentino mismo”, reflexionó Mateo al cuestionar la costumbre de valorar más lo extranjero que lo propio. Para ambos, recorrer el país fue una forma de descubrir una riqueza que muchas veces permanece oculta detrás de los prejuicios y la rutina cotidiana. “No necesitamos ganar más plata, no necesitamos el auto más caro, no necesitamos viajar al exterior porque tenemos el mejor país del mundo; si no sabemos disfrutar con poco, no vamos a saber disfrutar cuando tengamos mucho”.

Después de atravesar las 24 provincias en apenas 30 días, regresaron a casa agotados físicamente pero transformados por una experiencia que les permitió redescubrir el país y al mismo tiempo redescubrirse ellos mismos.

Scroll al inicio