Día Mundial del Reciclaje: emprendimientos con impacto positivo en el medioambiente

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Arquea, Yo Compost y Botella de amor son tres emprendimientos argentinos que tienen por objetivo incentivar acciones que protejan al medioambiente para fomentar así la economía circular. Aquí, las historias en el Día Internacional del Reciclaje.

Bruno Busconi es estudiante y hace un año le dio vida a Arquea, un emprendimiento cordobés que se encarga de recolectar el aceite usado en restaurantes y domicilios para reciclarlo y generar nuevos recursos a partir de la reutilización. 

Todo comenzó cuando Busconi y su padre hicieron pruebas para producir biodiesel a partir de aceite de girasol limpio. Después de varios intentos y mucha investigación, se percataron de que el aceite de girasol usado servía para hacer biodiesel y tenía las mismas condiciones. Desde ese momento, Bosconi, que es estudiante de la carrera de Ambiente y Energías renovables, empezó a contactarse con locales gastronómicos para poder recolectar el aceite que desechaban. 

Para alentar acciones como estas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró en 2005 al 17 de mayo como el Día Internacional del Reciclaje con el objetivo de que todos los seres humanos tomen conciencia de la importancia que tiene tratar los desechos correctamente, para no contribuir al cambio climático, y así proteger el ambiente.Teniendo como foco principal reducir nuestra huella de carbono, un indicador ambiental que nos da a conocer el CO2 y otros gases de efecto invernadero que genera la actividad de una empresa.

En esta línea, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó en 2015, la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, que cuenta con 17 objetivos. Entre ellos está el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13, que tiene como finalidad principal “adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”. 

A su vez, la  UNESCO instaló el concepto de las “3R”; reducir, reutilizar y reciclar, como eje para promover la enseñanza del cuidado del medio ambiente.

Reducir

Implica la minimización de residuos. Gastar menos recursos y adquirir menos productos para minimizar el gasto energético de producción y transporte junto a la contaminación que generan. El foco está puesto en los productos con una corta vida útil.

¿Cómo podés aplicar esta “R”? Realmente es muy sencillo, utilizá el lavarropas de menor consumo y lleno; limitá el tiempo de ducha a cinco minutos, de esta manera consumirías 95 litros de agua; elegí alimentos naturales y a la hora de comprar, utilizá bolsas de tela o bien comprá por granel, así reducirías el consumo de alimentos con envoltorios.

Reutilizar 

La actividad de Bruno Busconi comienza por recolectar el aceite vegetal usado por los domicilios con los que tiene convenio en camionetas propulsadas por biodiesel y cargadas con bidones que son reciclados y reutilizados. En diálogo con Punto Convergente explicó que “el proceso de producción de biodiesel consiste en primer lugar, en una etapa de neutralización, en la que se eliminan tanto la humedad como los restos de alimentos por medio de máquinas con altas temperaturas y filtros”. 

Después, continúa el proceso de transesterificación (refinar los ácidos grasos, de tal manera que el producto resultante se separa mediante centrifugación) en el que las grasas del aceite se unen con el alcohol mediante un catalizador; así se obtiene el biodiesel y el glicerol. El primero es utilizado como combustible, ya que funciona exactamente igual y tiene un 70% menos de emisiones contaminantes que el gasoil convencional, y el segundo, funciona como jabón desengrasante.

Aproximadamente se reutilizan 12 mil litros de aceite vegetal usado en un año. El objetivo es disminuir el impacto ambiental a través de la economía circular, utilizando como materia prima un residuo para hacer otro producto. Un solo litro de aceite usado que es vertido por las cañerías puede llegar a contaminar hasta mil litros de agua.

Reciclar

El reciclaje es un proceso por el cual un producto ya utilizado, destinado al desecho, es procesado para que pueda ser reutilizado, disminuyendo así el impacto medioambiental de nuestros hábitos de consumo.

La fundación Botella de Amor se dedica a educar a la sociedad en materia medioambiental a través del armado de las botellas de amor. Así, se le da un cierre al ciclo de los plásticos de difícil reciclado y de un solo uso. El objetivo de la fundación encabezada por Ludmila Taraborelli, es que las personas sean conscientes y logren visualizar la cantidad de plástico que consumen. 

Las botellas pueden llenarse con todo tipo de plástico, como bolsas, paquetes de fideos, arroz, polenta, galletitas o envoltorios de golosinas. También se pueden colocar palitos de chupetín, bolsas de carnicería y sachets de leche —previamente enjuagados—. Los materiales que no pueden introducirse dentro de la botella son telgopor, tetrabrik, látex, metal, cartón, papel, telas, entre otros.

La entidad sin ánimos de lucro se dedica principalmente a reducir la contaminación y el impacto que se genera. Si los plásticos de un solo uso no se desechan en las botellas de amor, donde luego son tratadas correctamente por una empresa, su destino es un relleno sanitario o  un basural a cielo abierto. Allí, esperan cientos de años para degradarse.

“El proceso consiste en que las personas armen las botellas de amor en sus hogares  y las lleven al punto voluntario de acopio más cercano o a la fundación. Una vez que llegan a la fundación, se abren las botellas y se clasifican los plásticos que están en su interior”, explicó Ludmila. Una vez clasificados los plásticos, se trituran y se les inyecta calor para matar las bacterias que pueden venir con el plástico. 

Posteriormente, “se los pasa a la inyectora, una máquina que a través de un proceso de termofusión calienta el plástico a 50 grados, y se introduce en unos moldes que le dan la forma de madera que buscamos”, cuenta la directora de la ONG sobre el proceso de reciclaje, y aclara: “Luego, esos moldes se pasan por unos piletones para enfriar la madera y salen listos para su uso como si fuera madera convencional”. Finalmente, las botellas que llegan a la fundación son devueltas a las sociedad transformadas en mobiliario público.


De igual manera, Yocompost se encarga de la gestión y el tratamiento de los residuos orgánicos in situ, ya sea a nivel domiciliario, o fabricando composteras para que la gente pueda hacer compost en su casa, o a escala intermedia; en comedores de empresas, por ejemplo.

“Fomentamos el concepto de separar lo que sea reciclable por un lado, y por el otro, tratar lo que sea orgánico mediante el compost. Realmente se reduce en un 80% la cantidad de basura que termina en basurales o rellenos sanitarios”, cuenta Nicolás Enríquez, diseñador industrial y uno de los socios del emprendimiento. 

“Nuestro objetivo es, primero, dar a conocer el impacto que tiene nuestro nivel de consumo y nuestros descartes y desechos; y, en segundo lugar, evitar que el 50% de los residuos que se generan en una casa y que son orgánicos, vayan a parar a un relleno sanitario”, explica Nicolás.

En diálogo con Punto Convergente, Nicolás explica que cuando empezás a compostar, se saca de la bolsa de basura entre un 40 y 50% de los residuos que son los más problemáticos porque generan olor y líquidos desagradables. “Además, la gente empieza a ser un poco más consciente de su consumo, porque se hace cargo de sus residuos y desechos; entonces al momento de comprar algo, piensa dos veces, porque ya sabe qué es lo que pueden descartar y qué no”, finaliza. 

¿Cuáles son los beneficios de las “3R”?

Nuestras acciones y decisiones afectan al planeta. Por lo tanto, las ventajas de llevar adelante una postura de reducción, reutilización y reciclaje son varias; entre ellas, la reducción del volumen de residuos y de la contaminación del aire, el suelo y la tierra, la preservación de los recursos naturales, el ahorro de energía y dependencia del petróleo, entre otros. 

Según la ONU, el 2019 fue el segundo año más caluroso de todos los tiempos y marcó el final de la década más calurosa (2010-2019) que se haya registrado jamás. A su vez, los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentaron hasta niveles récord en 2019. 

De acuerdo a la Comisión Europea, la lista de los 10 países que más contaminan en el mundo está encabezada por China, seguida por Estados Unidos, India y Rusia, ya que emiten el 55% del CO2 mundial. El dióxido de carbono (CO2), es el gas más contaminante y uno de los causantes del calentamiento global. 

Posibles soluciones

A nivel nacional, el pasado viernes 14 de mayo, el Senado de la Nación aprobó por unanimidad la Ley de Educación Ambiental. La iniciativa permite implementar una política pública nacional en materia de educación ambiental, que tiene como principal instrumento la Estrategia Nacional de Educación Ambiental (ENEA).

La ENEA está dirigida a todas las edades, grupos y sectores sociales, y tiene el fin de  territorializar la educación ambiental mediante acciones en el corto, mediano y largo plazo, a través del despliegue de estrategias jurisdiccionales que permitan instrumentar y adecuar su implementación en el ámbito provincial y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través de Estrategias Jurisdiccionales de Educación Ambiental (EJEAs).

Entre los objetivos de la ley se encuentran el respeto y valor a la biodiversidad, cuidado del patrimonio natural y cultural, abordaje de problemáticas ambientales y la concientización sobre el derecho constitucional a un ambiente sano.

Por Lola Loustalot y Shaiel Teran Velázquez

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