Día Mundial contra el Cáncer de Mama: la historia de superación de Agustina

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Con apenas 28 años, a Agustina Clemente le diagnosticaron cáncer de mama. En una entrevista con Punto Convergente contó en primera persona cómo pudo superar la adversidad y qué es @wikicancerarg, el usuario que creó en Instagram para “ayudar desde el amor”.

“¿Quién se iba a imaginar que yo con 28 años iba a tener cáncer e iba a tener que transitar un tratamiento tan duro como el que me tocó?”, se pregunta María Agustina Clemente en diálogo con Punto Convergente, dos años después de haber superado la enfermedad.

En el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, Agustina confiesa que tuvo miedo a la muerte, miedo a que la enfermedad avanzara. Según la fundación Macma (Movimiento de Ayuda de Pacientes con Cáncer de Mama), el cáncer de mama es la primera causa de muerte en mujeres argentinas. Sin embargo, “la detección temprana y el tratamiento oportuno y adecuado, salvan vidas”.

En su cuenta de Instagram @wikicancer -comunidad con más de 4300 seguidores– Agustina relata desde experiencias hasta situaciones que le sirvieron para que el camino se le haga más fácil, como una forma “de seguir sanando,” y de “no olvidarse lo que pasó”.

¿A qué edad y cómo te enteraste que tenías cáncer de mama?

A los 28 años. Estaba acostada en la cama con mi novio y me sentí un bulto en la mama izquierda. Mi mamá tuvo cáncer de mama a sus 46 años, es decir, tengo antecedentes, pero jamás me imaginaba yo enferma. De todas formas me hacía los controles rutinarios una vez al año igual que el resto de la población. Nunca me había hecho una mamografía porque dicen que es a partir de los 40 años pese a tener antecedentes.

Saqué turno con un mastólogo que me mandó a hacer una ecografía. Me palpó y me dijo que no era nada pero igualmente me mandó a hacer una ecografía en la cual salió birads 3, es un número que es una apreciación subjetiva del técnico que te hace la ecografía. Lo que quiere decir es que hay algo pero es 98% benigno y tiene un 2% de probabilidades de ser maligno. El mastólogo me aconsejó esperar 6 meses, pero le dije prefería descartar esa posibilidad. Insistí tanto que logré que me hiciera una orden para hacerme la punción, yo insistí pero realmente no creía que era parte de ese 2%. Lamentablemente si. La punción dio como resultado carcinoma ductal infiltrante, entonces con esos resultados volví al mastólogo, me dijo que el carcinoma medía 1 centímetro y medio aproximadamente. El 9 de agosto de 2018 llegó la biopsia y el 28 de agosto del mismo año me operaron para sacarlo. Me hicieron una cuadrantectomía, que es sacarte un pedazo de la mama.

¿Qué fue lo primero que se te vino a la cabeza cuando te enteraste?

Siempre digo que lo primero que pensé fue que me iba a morir. Con un diagnóstico de cáncer que no se lo deseo a nadie uno se pone a pensar en la finitud de la vida. ¿Quién se iba a imaginar que yo con 28 años iba a tener cáncer e iba a tener que transitar un tratamiento tan duro como el que me tocó? Eso se me presenta. Después, una vez que pasas el duelo y el momento de más miedo uno se empieza a enfrentar con la enfermedad de otra manera. No queda otra que intentar verlo positivamente, hay que encontrarle la forma de vivirlo, de transitarlo de la mejor manera posible.

¿Te acordás alguna anécdota y/o frase que te haya marcado?

Me acuerdo que un amigo que es cura se cruzó con una chica que había tenido cáncer, le contó que yo estaba transitando un diagnóstico de cáncer y ella le dijo “una vez que pase todo esto decile a tu amiga que no se olvide de todo lo que pasó”. Esa frase me quedó grabada. Es tan importante no olvidarse, pero no para padecer ni para ponerse en modo víctima y no salir de ahí, lejos de eso. Sino que no hay que olvidarse porque eso te hace volver y seguir viviendo el presente, el hoy, no adelantarse, no pensar en un futuro ni estar super apurado. Me parece que esto de no olvidarse lo que uno pasa es una forma de sanar todos los días. Con Wiki (@wikicancer, su página de Instagram) me pasa eso. Recibo miles de mensajes e intento ayudarlos desde el amor, desde el lugar del ejemplo. Mucha gente se quiere identificar porque me ve sana, entonces al verme así se identifican para sanar. Todo es válido y me parece super importante también dar el lugar. Está muy buena esta comunidad que se armó.

¿Quiénes fueron tu sostén en esos días?

Mi principal sostén fueron mis alumnos. Yo trabajaba en sexto y séptimo grado y en una escuela especial. Ellos fueron mi sostén porque, al ser adolescentes, les pegó bastante la noticia del diagnóstico y también de mi licencia. Muchos se llegaron a cortar el pelo para donarme mechones. Me ayudaron mucho ellos, sus familias y obviamente que mi familia y mi novio también. Gran parte de mi sostén fueron mis amigas peladas también, en el camino me hice varias amigas que estaban peladas como yo. Acudí a un grupo de terapia de contención grupal que se llama MACMA (Movimiento de Ayuda de Pacientes con Cáncer de Mama). Fui a los grupos de contención y me hizo muy bien porque todas estábamos pasando por lo mismo o sino había varias que ya lo habían transitado entonces creo que la empatía del paciente a paciente es la clave para transitar todo de la mejor manera posible.

¿Cómo llegaste a MACMA?

Llegué a MACMA por mi mamá que también tuvo cáncer a los 46 años. Ella fue una vez y no pudo ir más porque no soportó ver a otras mujeres enfermas. A mi me pasó al contrario, me hacía super bien, no falté ni a un solo encuentro. Salía con energías recargadas, me hizo muy bien.

¿Cuál fue uno de los momentos más difíciles?

[Piensa] Me parece que hay varios momentos duros. La primera etapa que es el momento del diagnóstico, es como el duelo, uno empieza a entender que está enfermo. En muchos casos lo diagnostican y no sentís nada, no tenés un malestar porque no hay un malestar en el cáncer de mama. Entonces te pasa que te desayunas que tenés cáncer de mama pero no sentís nada y es muy difícil procesarlo con tu cabeza porque no hay algo visible. Ese momento duro se reafirma el día que se te cae el pelo, que es el día catorce de la quimioterapia. Yo creo que este momento es el de la marca más clara de bueno, tengo una enfermedad. Al principio sentís que todo el mundo te mira con pena y es horrible. El cáncer está muy estigmatizado, por ejemplo, en las películas garpa eso de la persona pelada. Al principio uno lo relaciona con la muerte por todo lo que conlleva la palabra cáncer, pero después gracias a mi profesora de yoga y a mi psicóloga y demás, entendí que era como la cara visible de que yo estaba sanando. La quimio estaba haciendo efecto y eso me ayudó a aceptar la caída del pelo.

Otro de los momentos duros que viví fueron cuando algunas chicas del grupo de las “peladas” que fui conociendo se quedaron en el camino y fue difícil. Uno empatiza tanto y encuentra tantas relaciones entre las historias que te destruye ver que otras no pudieron. En terapia trabajo mucho eso de no comparar tratamientos. Hay que entender que cada cáncer es una cosa específica, cada tumor es específico, cada persona lo transita a su manera y tiene una reacción distinta al tratamiento.

¿Qué aprendizaje te dejó toda esta experiencia vivida?

El aprendizaje que me dejó esta enfermedad me lo replanteo bastante. Intento que me haya dejado el aprendizaje de valorar la vida, valorar el día a día. Pero el aprendizaje que me dejó principalmente es que no se puede tener todo bajo control. Aprendí a vivir con la incertidumbre de que no se puede tener todo controlado, no tenés nada garantizado en la vida. Desde @wikicancer intento compartir todo lo que distintas ONG proponen, me parece super enriquecedor.

¿Alguna recomendación para las mujeres que están transitando día a día esta enfermedad y también para las jóvenes?

Como comunicadora, me parece importante empezar a erradicar esto de la lucha contra el cáncer de mama. Erradicar que la persona que encima ya tiene que padecer un diagnóstico de cáncer tiene que llevar en sus espaldas esto de que es una lucha y la tiene que ganar y tiene que batallarle al cáncer. Eso me parece clave, porque es una presión para la persona que lo está transitando.

Me parece importante posicionarse desde el rol: me tocó esto y tengo dos opciones, o me quedo llorando en la cama y me hundo o me doy tiempo para llorar, que no sea mucho, y me paro y empiezo a transitar lo que me tocó vivir de la mejor manera que pueda. Respetar si estoy cansada después de quimio. Me parece muy importante el hecho de intentar pararte y decir ‘bueno, voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para sanar y con la mejor energía posible’. Yo digo todo el tiempo “siempre con una sonrisa”. Una de mis amigas peladas que se quedó en el camino siempre me decía “a vos se te cayó el pelo, pero nunca la sonrisa”. Es una frase que me parece muy linda porque tiene en cuenta el lado positivo.

Otro mensaje que me parece muy importante dar es que el diagnóstico temprano y el hecho de hacerte los estudios salva vidas, de verdad. Está comprobado que los diagnósticos en estadios tempranos son 90% curables. Es muy importante hacerse los controles, ir al ginecólogo y que siempre ante la duda consultar a un médico. También esto de confiar en la intuición de uno es importante. Por insistir no va a pasar nada. Yo insistí con la punción y ojalá hubiese sido parte del 98% pero si yo no insistía no sé si estaba pudiéndolo contar hoy.

Datos útiles

Macma

Web: http://www.macma.org.ar/

Tel.: 4901- 1057

Instituto Nacional del Cáncer

Línea gratuita: 0800-333-3586 | Por consultas sobre prevención de cáncer cérvico uterino, PAP, test de VPH, cáncer de mama, prevención de cáncer colorrectal y cuidados paliativos. La llamada es gratuita desde cualquier lugar del país.

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