La organización Greenpeace realizó un relevamiento en el terreno. Especialistas alertan sobre la falta de controles
La organización Geenpeace recorrió el Impenetrable Chaqueño y documentó cuatro desmontes ilegales en la provincia de Chaco que llevan la superficie deforestada a casi 170.000 hectáreas desde 2020.
Los desmontes se ubican en fincas cerca de Taco Pozo, el Parque Nacional Copo y la Reserva Provincial Loro Hablador, donde activistas colocaron carteles denunciando el “crimen ambiental”.
“Ante la ausencia de controles efectivos, los terratenientes se sienten alentados por la impunidad y avanzan día a día sobre los últimos bosques nativos”, alertó Noemí Cruz, coordinadora de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina.
Agregó que “la deforestación es un ecocidio que provoca desaparición de especies, cambio climático, inundaciones, sequías, desertificación, enfermedades, desalojos de indígenas y campesinos, pérdida de alimentos, medicinas y maderas”.
Los datos de la crisis
Según datos de Greenpeace, entre noviembre de 2020 y julio de 2025 se deforestaron ilegalmente 167.684 hectáreas en Chaco. En 2024, los incendios quemaron 29.763 hectáreas en el Gran Chaco argentino, con Formosa (21.846) y Chaco (2.536) como las más afectadas, representando el 30% de la pérdida forestal en Chaco.
En Argentina, los incendios forestales tienen su origen en una combinación de factores naturales y humanos, entre ellos sequías prolongadas, altas temperaturas, fuertes vientos y prácticas agrícolas inadecuadas.
El abogado ambientalista Alejo Ciresa señala que las leyes ambientales existen, pero su aplicación es “inexistente”, permitiendo que industrias agropecuarias y madereras operen con impunidad. Según Ciresa, las multas por deforestación ilegal oscilan entre 300 y 10.000 sueldos básicos,, pero solo el 20% de las infracciones se sancionan efectivamente.
Ricardo Tiddi, de la plataforma “Somos Monte Chaco”, denunció que “para el sector agroforestal es más barato comprar tierras en zonas boscosas que por ley no pueden ser desmontadas, y buscar luego permisos especiales de desmonte, o “simplemente pagar las ridículas multas”.

Provincia por provincia, el saldo que dejaron los incendios forestales
Entre 2001 y 2020, se perdieron 4,8 millones de hectáreas, lo mismo que decir el 7,2% del bosque del Chaco. Esto dejó una emisión de 1,2 mil millones de toneladas de CO2.
De acuerdo con el Consorcio de Centros Internacionales de Investigación Agrícola (CGIAR), este bioma semiárido abarca unos 650.000 km² y alberga más de 50 ecosistemas únicos, miles de especies de plantas, animales y aproximadamente 9 millones de personas.
Chaco tuvo pérdidas por 41.718 hectáreas de bosque nativo. En su caso, 39.182 tuvieron que ver con la deforestación y 2,536 con los incendios. En Formosa la pérdida fue de 36.915 hectáreas, de las cuales 15.069 fueron resultado de la deforestación, mientras que 21.846 por incendios forestales.
Salta perdió 15.103 hectáreas de bosque, siendo 11.512 producto de la deforestación y 3.591 por los incendios.

Entre el 2007 y junio del 2024, la deforestación acumulada en las provincias más afectadas del norte se distribuye de la siguiente manera:
- Santiago del Estero: 1,007,695 hectáreas.
- Salta: 710,829 hectáreas.
- Chaco: 535,501 hectáreas.
- Formosa: 478,397 hectáreas.
Entre las cuatro, sufren el 75% de la deforestación del país.
Según los datos de proyección para 2025, se estima que la deforestación podria alcanzar 160,000 a 165,000 hectáreas, dando asi con un aumento del 10-15%.
Las consecuencias de incumplir el Sistema de Planificación Territorial
El Plan Territorial de Bosques Nativos (OTBN) es un sistema esencial para la protección y gestión de los recursos forestales de Argentina. El sistema clasifica las áreas forestales en tres categorías: roja, amarilla y verde, cada una con un nivel de protección y usos permitidos diferentes.
Categoría roja: están clasificadas bajo protección natural estricta debido a su alta biodiversidad y valor ecológico. En teoría, en ellas no están permitidas las actividades compensatorias.
Categoría amarilla: son zonas de uso moderado en las que se permiten ciertas actividades bajo una normativa estricta destinada a minimizar el impacto ambiental. El valor ecológico de estas zonas es moderado.
Categoría verde: pueden utilizarse para actividades productivas como la agricultura y la ganadería, siempre que se lleven a cabo en el marco de prácticas sostenibles y con las licencias adecuadas.
Entre 2008 y 2020, se observó una disminución significativa de los bosques primarios en todas estas categorías. En 2024, Salta y el Chaco actualizaron las áreas abiertas para reforestación, violando así la Ley N 36331 sancionada en 2007 y reglamentada en 2009 a través del Decreto 91/2009 que establece que las áreas de bosques se pueden actualizar cada 5 años, aumentando en 1 millón de hectáreas en zonas que previamente estaban protegidas.
La industria maderera, su rol en la deforestación y la falta de control
La industria maderera del Chaco, incluida la producción de tanino,contribuye significativamente a la deforestación de la región, indican los especialistas. Los ingresos de la industria ascienden a los 500 millones de dólares anuales, dinero que viene acompañado de un alto costo ambiental.
Según estimaciones recientes, la deforestación en el Gran Chaco alcanzó un promedio de 150.000 hectáreas por año, con la expansión de la industria maderera jugando un rol fundamental.
Alejo Ciresa comenta que “aunque existen leyes para proteger los bosques, su aplicación es a menudo inexistente, lo que permite que continúen las prácticas destructivas”.

Nuevos planes y controversias
La actualización del OTBN de Chaco en abril de 2024 permitió la deforestación de más de 1 millón de hectáreas, aumentando también un 20% las tierras explotables. En Salta, la propuesta de OTBN en 2024 buscó reclasificar más de 500.000 hectáreas de categoría roja/amarilla a verde, pero fue pausada tras protestas.
En caso de que no funcionen las impugnaciones legales, las modificaciones propuestas en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos podrían significar la pérdida de entre 50.000 y 60.000 hectáreas.
Para frenar las actualizaciones está trabajando Greenpeace. A través de la campaña votaporlosbosques.org, busca alcanzar las 300,000 firmas para presionar al Congreso por la aplicación de leyes más estrictas.
Iniciativas y soluciones alternativas
Los activistas y las comunidades indígenas de Argentina están tomando medidas para luchar contra la deforestación con el fin de equilibrar el desarrollo económico y la protección del medio ambiente.
Estas organizaciones han organizado protestas, presentado demandas judiciales y llevado a cabo campañas de concienciación para destacar la importancia de conservar los bosques y proteger la biodiversidad.
Proyectos sostenibles en Chaco, como la apicultura, el ecoturismo, la reforestación y restauración ecológica, cubren 50,000 hectáreas en Chaco, pero solo reciben 5% del presupuesto ambiental provincial.
Por su parte, las comunidades indígenas, a través de ONG como Somos Monte Chaco, siguen con su batalla legal por los derechos de las tierras. Ricardo Tiddi, de esa ONG, cuenta que las comunidades indígenas que dependen directamente de los bosques para su subsistencia.
“El cambio climático está deteriorando las condiciones de vida de estas comunidades, lo que hace aún más importante la protección de los bosques. Se requiere cooperación y apoyo a nivel local e internacional”, expresó.
Tiddi insiste en que “la clave del progreso reside en desarrollar soluciones verdaderamente sostenibles que beneficien tanto a las personas como al planeta, lo que incluye implantar modelos de desarrollo que no sólo reduzcan la deforestación, sino que también respeten los derechos de las comunidades indígenas y protejan los ecosistemas”.