DCA: La pandemia silenciosa

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– Bueno, okey, si no hago algo por mí nadie lo va a hacer y me voy a morir… O sea, o me muero de este problema de alimentación o me muero de depresión… 

Belén Ponce de León tiene 28 años y tiene amenorrea, es decir, que no menstrua. Desde los 12-13 años comenzó a compararse con las demás chicas de su edad que estaban atravesando la pubertad. Sin darse cuenta, esto desencadenó un TCA, o como se lo quiere empezar a llamar hoy en día, un DCA: Desorden del Comportamiento Alimentario.

Bellamente (@bellamentearg) es una Fundación sin fines de lucro argentina, que desde el año 2018 trabaja con el objetivo de promover la aceptación social de la diversidad corporal, sexual y de género, por medio de la educación, la investigación y la difusión. Según su primer estudio, 8 de cada 10 mujeres se siente insatisfecha con su imagen corporal (correspondiente a una muestra 6596 personas que se autoperciben como mujer, que tienen entre 18 y 35 años). El 59% de las encuestadas considera que está gorda o con exceso de peso, un 36% cree que tiene un peso adecuado, mientras que un 5% se autopercibe como delgada o muy delgada.

Así como Belén expuso en su red social el impacto que tiene la comparación entre mujeres a muy temprana edad, el estudio expone que más de la mitad de las participantes tiene conductas similares con personas que siguen o ven en Instagram, por ejemplo. Muchas de las encuestadas se encuentran con emociones negativas, como frustración, angustia, ansiedad, y por eso terminan recurriendo a páginas o aplicaciones para alterar su imagen real.

“Hice una encuesta en Instagram y me sorprendió mucho la cantidad de personas que me dijeron ‘no subo fotos porque el cuerpo, porque cambiaría esto de mi cuerpo’. Era todo relacionado con el cuerpo y la pose perfecta. Todo perfecto”, señala Ponce de León. Asimismo, la joven de 28 años reconoce que las actitudes de sus seguidores son peligrosas y se asocian al ego y a la comparación. Y remarca la necesidad de “ser conscientes” y ver a las redes sociales por lo que son y no un espejo de la realidad.

Si bien los desórdenes del comportamiento alimentario aparecen habitualmente durante la adolescencia, la realidad es que se pueden desarrollar en cualquier momento de la vida de una persona, ya sea hombre o mujer. Sin embargo, son más frecuentes entre las mujeres y se caracterizan por la adopción de comportamientos como la restricción de calorías, el atracón compulsivo y, a menudo, coexisten con la depresión y la ansiedad. 

La encuesta de la  Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) indica que una de cada tres mujeres jóvenes padece un desorden alimenticio. Explican que este “recrudecimiento” de las cifras se debe a la pérdida de contacto con los grupos de pares y la falta de una red social de contención provocada por el aislamiento. Según el médico psiquiatra Humberto Lorenzo Persano, Director General de Salud Mental del Ministerio de Salud del GCBA (DGSAM), el no comer acompañado o no tener un horario fijo de alimentación,  puede terminar agravando el desarrollo de un DCA.

– ¡Cómé, comé porque yo te lo digo!

De todas formas, la “comensalidad” no siempre resulta positiva. En algunos casos la comida “cae mal” o no se digiere correctamente frente a la presencia de emociones negativas. Por eso, Dr. Persano resalta la importancia de “evitar que los espacios de encuentro para comer juntos sean un espacio de disputa o de peleas, discusiones, situaciones de imposición”.

Los desórdenes del comportamiento alimentario en datos

Si bien distintos informes como los de la SAP y la Asociación Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) posicionan a la Argentina como el segundo país con más casos de desórdenes alimentarios -después de Japón-, la realidad es que no existe un dispositivo de registro nacional que unifique los datos del sector público, el privado y las obras sociales.

Antes de la pandemia en los hospitales de niños y adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, la edad promedio de ingreso de un paciente por DCA rondaba entre los 14 y 18 años. El Director General de la DGSAM apunta que “desde junio, julio, del año pasado [2020] a este año aumentaron un 100% los casos e, incluso, tuvieron 23 internaciones de las cuales tenían que ver con anorexias graves, muchos con intentos de suicidios”.

La nutricionista especialista en trastornos de alimentación en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda, Paula Rodríguez (M.N. 8146), señala: “Los casos más prevalentes son los de anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno por atracón. He visto mucho aumento de lo que son anorexias nerviosas graves que, quizás, hace dos años atrás no se veía con pesos tan bajos o pacientes que requieran internación”. 

Los DCA son una enfermedad silenciosa y difícil de aceptar tanto para el paciente como para su entorno. Mabel Bello (M.N. 36440), directora médica y fundadora de ALUBA, explica que la persona con un desorden va a “tratar de negarlo, como una persona niega la droga. Porque esta es una adicción como es el alcoholismo o la drogodependencia,  entonces, en la adicción uno se niega a sí mismo, pero a la vez lo sabe”. Y agrega que otras conductas que ocultan un DCA son, por ejemplo, “no querer comer en la mesa, irse rápido al baño después de comer, que falte comida en casa, o falte dinero en casa por los atracones. Todas esas conductas evidencian una falla en la conducta y nos dan la impresión de que allí puede haber una patología alimentaria”.

Otro posible indicador es el retardo en la alimentación, como cuando alguien corta su comida en varios pedacitos. Hay situaciones donde toda la familia termina de comer y se levanta de la mesa, pero todavía hay una persona que sigue dando vueltas con su plato. El Director General de la DGSAM señala que este accionar hace “que la comida se haga incomible por lo fría, por lo dura, por lo desagradable. Entonces, después ya empiezan a haber justificaciones, racionalizaciones, por el cual no comer”.

Tanto Persano como la médica psiquiatra concuerdan sobre la peligrosidad del silencio y el ocultamiento. “El ocultamiento es a través de la ropa, es decir, usar ropa holgada donde se esconde la delgadez o en el caso de las pacientes que tienen bulimia o anorexia purgativa  esconden los vómitos o toman laxantes para la evacuación rápida”, indica el doctor.  

Rodríguez también destaca que el exceso de actividad física o si la persona pasa mucho tiempo en la cocina cocinando para el resto pero esta no come, son conductas muy ligadas a este tipo de patologías que hay que tener en vista.

Por otro lado, el médico psiquiatra que encabeza la DGSAM reconoce que la problemática alimentaria tiene una tasa de mortalidad del 20% a los 20 años de edad. De todas formas, destaca que “la única posibilidad donde se llega tarde y no se puede hacer nada es el suicidio”.

Los hombres también sufren DCA

La fundación Bellamente junto con Privilegiados (proyecto de Instagram que busca concientizar sobre los privilegios masculinos dentro de una sociedad machista) realizaron un estudio sobre el impacto de las presiones socio-culturales en la imagen corporal en masculinidades 2021. Según los datos recolectados el 63% de los encuestados (1640 que se autoperciben hombres) siente una alta presión social de bajar de peso por parte de los medios de comunicación. Mientras que el 27% lo siente como una imposición familiar y un 21% por parte de sus pares. 

Asimismo dentro de los hombres encuestados, el ideal de muscularidad (19%) predomina sobre el ideal de delgadez (12%). Sin embargo esto también puede ser causa de diversos DCA. Mabel Bello dice al respecto: “Los varones también tienen una forma clínica que es la vigorexia, donde no parecen flaquitos, pero arruinan su salud comiendo o tomando productos para hacer crecer los músculos. Nada más que una expresión de sentirse inseguros socialmente y tratar de, con la musculatura, tapar su timidez o su dificultad social”.

Tomás Cabrera tiene 25 años y es periodista deportivo. En 2017 comenzó el tratamiento por anorexia. “Mi nivel de estrés, restricción, apatía y mal humor con la comida era muy grave.  No tenía energía para nada, me mareaba, tenía frío todo el tiempo, se me notaban los huesos, mi rendimiento era pésimo, sin embargo me seguía viendo gordo. Un día mi cabeza hizo el click y decidí empezar el tratamiento que me llevo 5 años”, explica el joven. 

Además, Persano apunta que “en fútbol es bastante común que los jóvenes tengan ganas de comerse un asado con los amigos y tienen que hacer una serie de restricciones para poder mantener su estado atlético. Entonces, en esos chicos es bastante común la aparición de un DCA como un modo de mantenerse en forma para pertenecer a la élite”.

Cabe destacar que en los hospitales Elizalde y Gutiérrez reconocen que, respecto a la proporción mujeres-varones, hay un aumento de casos masculinos con anorexia nerviosa a edades tempranas. “Es decir, hoy en día vemos un corrimiento en la edad en la que empiezan las DCA”, comenta la nutricionista Rodríguez. 

Recomendaciones

Belén Ponce de León sufrió DCA y recomienda: “Que esa misma persona se perdone. Ya que ese perdón es el principio de un proceso de autoconocimiento, y desde ese autoconocimiento, muchas se sanan” también dice que es necesario entender que no estás solo y que podés confiar en las personas que te quieren ayudar a salir de la enfermedad. 

Por otro lado, el doctor Persano recomienda encontrar un punto de “comensalidad”, es decir que la persona que está pasando por un DCA no coma sola. Evitar la disputa o la discusión en la mesa, tratar de dialogar y reflexionar. Estar más cerca de los chicos, es decir, si alguien hace una dieta preguntar ¿por qué?. Todas las dietas tienen que ser supervisadas, las dietas autoadministradas no son lo mejor.

La nutricionista especialista Paula Rodríguez advierte que los padres o adultos responsables de los chicos deben estar atentos a los cambios de conducta en relación al contacto con los otros y con los alimentos. A su vez, la fundadora de ALUBA recomienda que “a los chicos hay que darles de comer en casa. Entonces, evidentemente, las costumbres de ver ‘qué querés comer’, ‘qué te gusta’, todas esas conductas son vicariantes, no son educativas”. También propone que hay que encontrar la raíz genética del problema y así ayudarlos a tener una vida ordenada con las comidas. Pero, sobre todo, resalta la necesidad de que la sociedad cambie sus estándares de belleza

Si sufrís un desorden de la conducta alimentaria, no estás solo. En Argentina existe la ley 26.396 que tiene como objetivo protegerte y ayudarte a salir. Esta establece que tanto la obra social, prepaga u hospitales públicos deben cubrir un tratamiento integral que incluya nutricionistas, psicológicos, clínicos, psiquiatras (si es necesario) y todas las prácticas necesarias para la atención de la enfermedad. En el siguiente mapa elaborado por la Fundación Bellamente, a partir de la iniciativa Recalculando: ¿necesitás ayuda?, se encuentran los centros especializados en DCA en Argentina:

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