Coronavirus, reflejo de la gripe más importante del siglo XX

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La pandemia del Covid-19 despertó gran temor en el mundo entero, y a su vez, recordó a algunos episodios olvidados en la historia del país. La epidemia de la gripe española en Argentina es una “realidad olvidada dado que por distintas razones hasta ahora no se ha tomado como objeto de investigación”, asegura el investigador Adrián Carbonetti en Historia de una epidemia olvidada. La pandemia de gripe española en la Argentina, 1918–1919. El historiador, además, recalca el hecho de que la enfermedad puso al desnudo “la impotencia del Estado y de la élite médica” frente a un fenómeno difícil de combatir.  

Argentina es un vasto territorio, y ya lo era a principios del siglo XX. Con escasa tecnología y una globalización apenas naciente, quedaba claro que la pandemia no se vivía de la misma forma en ciertos lugares. Tanto en esta pandemia, como en la de principios del siglo XX, los efectos de las distintas enfermedades fueron marcados por numerosos factores. Uno de los más importantes desde el punto de vista social es que “la mayor parte de la población había nacido fuera del país”, según explica el historiador Omar López Mato, autor de varios libros y artículos para la revista Historia Hoy.

Dos gripes, distintos siglos, mismo país: ¿en qué se diferencian?

El coronavirus o covid-19 fue el protagonista de todo el 2020. Es una enfermedad infecciosa, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pertenece a “una extensa familia de virus (…), que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo)”. 

La gripe española es, en su versión evolucionada, la que conocemos  ahora como H1N1. A principios del siglo XX fue una “gran pandemia que sobrepasó todos los niveles”, aclara López Mato. En realidad, fue mal llamada “española” ya que se detectó por primera vez en Kansas, Estados Unidos, por una serie de profesionales, y luego viajó a Europa con soldados que fueron a pelear la Primera Guerra Mundial.

Cuadro – Argentina 1917 – 1919

En Argentina, la gripe española no preocupó tanto como el coronavirus. A fin de cuentas, era un problema que “se producía al otro lado del océano Atlántico”. Las cosas tampoco estaban muy tranquilas de este lado de la orilla, ya que “la sociedad y el gobierno ya estaban preocupados por otras enfermedades como la tuberculosis, la viruela, la peste bubónica y la sífilis”, asegura López Mato.

Sin embargo, y contra todo pronóstico para el ciudadano de la época, la pandemia llegó al territorio argentino de la mano de los inmigrantes europeos que huían de la “miseria de la guerra”. “La sociedad argentina no se ocupaba de una enfermedad que se desarrollaba en los países europeos devastados por el hambre y la guerra”, agrega Carbonatti.

A pesar de la poca globalización de aquella época, logró extenderse a todos los rincones del mundo con ayuda de las migraciones y los soldados que iban de un lugar al otro. Los medios de comunicación jugaron un rol clave, al igual que hoy, en la difusión de la pandemia. “La prensa hace que una enfermedad se difunda, y pase a tener otro nombre”, afirma López Mato. 

Una sociedad globalizada

Para los argentinos la gripe española era una realidad lejana, no solo por la distancia sino por la información difundida por los medios de comunicación que reducían la preocupación de la población. En la pandemia por el Covid-19 hay algunos aspectos similares a aquellos años cuando el país se vio envuelto en una de las epidemias más grandes de la historia, y que incluso, según el historiador López Mato, “produjo más muertos que la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial”.

En 2020, la globalización permitió que todo se difundiera de forma más acelerada. A principio de año ya se conocía sobre los eventos en la ciudad china de Wuhan y los horrores del coronavirus. Como dice López Mato, somos una sociedad permanentemente conectada, “todos tenemos un elemento electrónico a mano, constantemente sabiendo”. En los primeros años del siglo XX esta rapidez en la información era impensada. Las noticias del viejo mundo llegaban con días de atraso. Esto provocaba la falta de interés de parte de los argentinos, a pesar de que en Europa era uno de los temas más comentados en los diarios, porque estaba arrasando con su población.

Adrián Carbonetti definió a la sociedad argentina de principios del siglo XX, como una población que atravesaba un proceso económico productivo impuesto por la élite dominante. Como resultado, la inmigración alentada por este grupo se había esparcido por todo el territorio argentino, poniendo en producción gran parte de la tierra improductiva de ese momento. “Esa inmigración deseada también generó consecuencias negativas: un movimiento obrero que no era fácil disciplinar; delincuencia, desorden y problemas sanitarios y habitacionales en las grandes ciudades”, aclara el historiador.

Sociedad Argentina 1919 – Cred: El Economista

En octubre de 1918, la epidemia llegó a la Argentina, y su puerta de ingreso fue el puerto de Buenos Aires. El impacto en la población fue dispar, y se desarrolló en dos oleadas. La primera, a finales de 1918, y la segunda y más catastrófica, en el invierno de 1919. Esta vez “afectó a todo el territorio nacional, impactando más fuertemente en términos de mortalidad en las regiones del norte, las provincias más pobres y atrasadas, para diseminarse posteriormente, aunque con mucha menor fuerza, por el centro del país”, comentó Carbonatti.

El primer impacto, en octubre de 1918, fue exclusivamente en la provincia de Buenos Aires, y desde ahí la enfermedad se extendió hacia gran parte del país. Esto se puede relacionar con la forma en que el coronavirus se adentra en Argentina por marzo de este año. Ya que el primer caso se dio por un hombre que volvía de Europa, y que sin saberlo estaba contagiado. Luego, la enfermedad viajó a cada provincia para terminar en lo que el presidente Alberto Fernández dictaminó como “un aislamiento preventivo en el país entero”.

Momentos de contrastes sociopolíticos

Históricamente, la Argentina presenta grandes diferencias económicas, sociales, políticos y culturales. Para 1919, estos contrastes se profundizaron. Las élites dominantes de esa época determinaron el modelo económico del país, que beneficiaba a la región pampeana, quien se mantuvo en mejores condiciones que las del norte. Estas diferencias se tradujeron en las condiciones de salud de la población y en los distintos sistemas de salud.

Cuando la gripe española llegó por primera vez a la Argentina, el sistema de salud y asistencial era desigual. Carbonatti cuenta que “hacia 1915 el sistema hospitalario se había renovado prácticamente por completo en Buenos Aires, la urbe más poblada y desarrollada, donde se gestionaba gran parte de la renta del país”. No obstante, hacia el interior de la Argentina, donde impactó con más fuerza la gripe, la población estaba desprotegida en lo referente al sistema asistencial, que era completamente “descentralizado, heterogéneo y fragmentado”, concluyó. 

Argentina presenta grandes diferencias económicas, sociales, políticas y culturales

La intervención del Estado se restringía a entregar recursos “a organizaciones de la sociedad civil, involucradas en prácticas de asistencialistas y de prevención”, explicó Carbonatti. La conformación de este sistema ayudó poco a combatir la propagación de la gripe, ya que la epidemia superaba al sistema sanitario.

En el segundo brote de la gripe, la opinión pública hace tomar consciencia al Estado. Con el número de muertes y pedidos de asistencia creciendo rápidamente, la sociedad porteña empezó a hacer reclamos. “El Estado comenzó a tomar medidas mucho más drásticas para prevenir el contagio de la enfermedad. Así, la primera percepción optimista sobre la “grippe” desapareció en tan sólo seis días y el pánico comenzó a apoderarse tanto del Estado como de la sociedad”, explica Carbonatti. 

Las medidas tomadas por el Estado tendieron a endurecerse a tal punto que podríamos relacionarlas con las vividas este año golpeado por el coronavirus. De parte del Estado se tomó la decisión de cerrar las fronteras, suspender las congregaciones y organizar al sistema de salud. La diferencia crucial es que el Estado argentino de 1919 tuvo que tomar las medidas con el virus ya instalado en el país. En cambio ahora, pudo empezar a tomar medidas antes de que llegara.

 La “grippe” se encontraba en suelo argentino y las consecuencias serían de suma importancia una vez que pasara el verano.

No existen datos concretos, en términos cuantitativos, sobre la capacidad del sistema sanitario a principios del siglo XX, pero se prevé el número de médicos por provincia. Las tasas de mortalidad más altas se dieron, justamente, en las provincias que contaban con menor cantidad de médicos. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires presentó la tasa de mortalidad más baja, pero a su vez el número más alto de médicos por habitante. 

Desde el Departamento Nacional de Higiene, principal autoridad del país en esa época, decidió enviar a las provincias más afectadas, un médico y un guardia sanitario. Según comenta Carbonatti, el Estado y la medicina se toparon con varias dificultades, entre ellas que las medidas fueron tomadas cuando la epidemia ya había entrado y se había instalado en cada una de las provincias y ciudades. 

Los médicos enviados al interior del país solicitaban al poder central elementos como medicamentos o aparatos de desinfección, que por la distancia tardaban en llegar. Lo cierto es que la pandemia dejó al descubierto un escenario de impotencia de la medicina para enfrentar a la enfermedad. 

Cantidad de médicos – Argentina – 2013

No hace falta buscar muy lejos las similitudes que tenemos con ese momento histórico. La lucha por la falta de respiradores en el interior del país, sobre todo en las provincias norteñas, puede dar la pauta de que si bien la medicina ha evolucionado año tras año, la situación de la distribución del sistema de salud en Argentina sigue igual. La cantidad de médicos matriculados por región sigue presentando un desbalance importante. El grueso del sistema médico se encuentra en el centro del país, y la región con menos médicos es el NOA, según el estudio Los Recursos Humanos de Salud en Argentina del Observatorio Federal de Recursos Humanos en Salud en 2015.

La epidemia de la gripe española, por su dimensión y por su impacto, desnudó las falencias de un Estado que todavía estaba en conformación, la impotencia de un sistema sanitario que aún no se consolidaba como garante de salud y el desequilibrio económico y geográfico de la sociedad.

El coronavirus en Argentina llegó para desafiar al gobierno entrante, para probar al sistema de salud, y para develar las diferencias sociales, que a pesar de tantos años, siguen vigentes en la sociedad.

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