Corbatas de ayer y hoy: entre el olvido y el fanatismo

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Cuando se habla de moda es habitual que la mente viaje a París o Milán, pero lo que muchos no saben es que, si de corbatas se trata, es a Croacia a donde deben remitirse. Este accesorio, que nació como símbolo del Ejército croata, llegó a convertirse en un ícono de la vestimenta masculina, pero con el correr de los años, entró en desuso. Expertos en imagen y moda coinciden en que aporta elegancia y elitismo, aunque cada vez son menos los hombres que optan por un look con corbata.

En el libro La Gran Historia de la Corbata (Flamarion, París, 1994), Françoise Chaile comenta la relevancia de este símbolo de la moda: “(…) Alrededor del año 1635, unos 6 mil soldados y caballeros llegaron a París para dar su apoyo a Luis Xlll y a Richelieu. Entre ellos había un gran número de soldados croatas que, permanecieron al servicio del rey francés”. La vestimenta tradicional de esos croatas despertó cierto interés debido a los pintorescos “pañuelos” que llevaban atados alrededor de sus cuellos.

En sus orígenes eran de color rojo y, según cuentan, las esposas o novias de los soldados eran quienes los colocaban alrededor del cuello de sus amados. Esos “pañuelos” se confeccionaban de diversas telas y variaban desde tela áspera que fue usada por los soldados hasta algodón y seda para los funcionarios. Este elegante “estilo croata” conquistó a los franceses que estaban encantados por el nuevo artículo que era desconocido hasta entonces.

Todos los 18 de octubre las estatuas de Croacia, los monumentos y hasta las fachadas y puertas de los edificios lucen una corbata. En 2003 Marijan Bušić realizó la corbata más larga del mundo que fue colocada alrededor del anfiteatro de la ciudad de Pula. Esa hazaña quedó registrada en el libro de Records Guinness por ser la más larga del mundo con 808 metros de largo y 25 de ancho. A partir de ese año la institución Academia Cravatica decidió celebrar como Día Nacional de la Corbata el 18 de octubre y en 2008 fue proclamado así por el parlamento croata.

José Vrljicak es director de la revista Studia Croatica que se edita en Argentina desde 1960, ha sido representante de los croatas de Argentina ante el gobierno de ese país y es miembro de varias instituciones de la colectividad. Afirma que desde chico siempre usó corbata, tanto para ir a la escuela, como al centro y más tarde para ir a la universidad o al trabajo. “No existía no usar corbata, era como una tradición”, asegura.

Vrljicak asegura que en las reuniones familiares es el único que aún lleva corbata. “Una vez estaba en una reunión familiar con Pepe Eliaschev, y me dijo: ‘vos defendés las corbatas porque sos croata’. La verdad es que no la uso solamente por eso, sino también porque soy muy conservador y usarla me gusta”, cuenta.


¿Qué dicen los expertos?

La asesora de imagen Laura Malpeli cuenta que la corbata se usa en “determinados contextos” y es por eso que se la interpreta “desde la formalidad”. Se la observa en indumentaria para cocktail, en jaquets y también en el ámbito laboral en lo que se denomina como “código de vestimenta business formal”.

“La corbata es una manera de expresar el estilo personal y de dar un mensaje a través del diseño: liso o estampado y también por el color que se elija. Por ejemplo, una corbata en tono rojo dice “aquí estoy” y da protagonismo a quien la lleva, mientras que un tono azul oscuro puede servir para proyectar una imagen de confianza y estabilidad”, afirma Malpeli. Siguiendo en la línea del estilo, la asesora de imagen comenta que la forma de anudarla puede decirnos mucho acerca de una persona, por ejemplo, si es más clásica al vestir o más atrevida.

Hace algunos años era inimaginable que los hombres fueran a trabajar sin traje y corbata, pero hoy en día, cada vez son más los que evitan usarla. “La corbata cayó en desuso porque estamos cada vez más acostumbrados a descontracturar el aspecto o la apariencia, incluso en ámbitos laborales. Además, la pandemia hizo que su uso disminuyera aún más ya que mucha gente está trabajando desde su casa”, destaca Malpeli.

¿Cuándo sí y cuándo no?

La asesora de imagen comenta que es importante tener en cuenta que el código de vestimenta dicta en qué situaciones es indispensable incorporarla y en cuáles se puede prescindir de la corbata e incluso no correspondería usarla, ya sea por tratarse de algo más informal o bien por ser una ocasión donde el código de vestimenta plantea el uso de moño o pajarita como sucede con un smoking.

Por otra parte, asegura que es fundamental considerar qué mensaje se quiere transmitir y si la corbata (o ausencia de ella) puede ser un medio para lograrlo. De este modo, “en el ámbito político, por ejemplo, se observa el fenómeno de descontracturar el aspecto por parte de personas que quieren ser percibidas como actores de la “nueva política” y eligen despojarse de la corbata como símbolo de que no son tradicionales o iguales a otros políticos, así que aquí se observa lo que está comunicando, que es el motivo por el que se la incorpora o no”, explica.

“La imagen debe entenderse como la suma de tres pilares: apariencia, comportamiento y comunicación. Dentro de lo que es comportamiento está saber desenvolverse en el contexto y si el hombre elige no hacer caso al código de vestimenta, esto actúa en detrimento de su imagen”, asegura.

Bernardo Rubén Samelnik, más conocido como “Tito de Matices” es diseñador de ropa de gala masculina desde hace 48 años. Entre los hombres que vistió se encuentran: Julián Weich, Adrián Suar, Chayanne, Guillermo Coria y Diego Maradona, entre otros. Además, vistió al cuerpo diplomático de Fernando de la Rúa, Carlos Menem y Mauricio Macri.

Si bien aún quedan muchos hombres que siguen usando corbata, Tito admite que la corbata es un accesorio que cada vez se usa menos.Sin duda a través del tiempo la utilización de corbatas se ha hecho más inusual. Antes los hombres vestían con camisa y corbata para ir a una cancha de futbol y hoy vemos que quizás a una fiesta no van vestidos de esta manera. No obstante, son muchos los que todavía son habitués del uso de la corbata”, afirma.

Con el paso del tiempo, las modas cambian y este también es el caso de la corbata. Según explica el sastre, se ha achicado la pala (la terminación) de la corbata: ha pasado de ser de 11 cm a corbatines de hasta 4 cm. “Si bien hace varios años que se vienen usando mucho los corbatines, hay hombres que cada vez se animan más a volver a la pala ancha. Pero no es solo el tamaño el que fue variando sino también los diseños. En una época se usaban mucho los dibujos búlgaros, en otro momento, la raya y también la corbata lisa. Depende mucho indudablemente de cada hombre”, detalla.

Sin dudas, los gustos también cambian de acuerdo a la edad de cada hombre. En general, los jóvenes prefieren usar “corbatas lisas y corbatines” mientras que la gente mayor “se inclina más por los dibujos”. “Por extraño que parezca, los hombres mayores quizás tienen un gusto más atrevido que la juventud”, asegura.

Por otro lado, el diseñador de alta costura masculina, José Valosen cuenta que, si bien la corbata es un atuendo masculino nacido en el siglo XVII en Croacia con el Ejército, en Francia hicieron de este producto un accesorio refinado y distinguido. “En la actualidad pasó a ser usada más que nada por la diplomacia. Los colores que predominan son el bordó, el azul y los celestes intensos y las texturas que se usan son la seda natural y gross del mismo color” explica Valosen y agrega: “El tamaño de la corbata y su nudo deben de estar relacionados con el tamaño del saco y el cuello de la camisa. Se debe mantener siempre un equilibrio estético”.

Al igual que su colega Tito de Matices, Valosen admite que el hombre de la actualidad es “más callejero”, ya que utiliza una vestimenta “más urbana”. “Es un hombre que ha dejado de usar corbata. Además, se podría decir que el traje dejó de ser un uniforme de trabajo y exclusivo para la corbata, ya que hoy lo podemos ver acompañado de zapatillas y remera”, sostiene.


Corbatas eternas

Javier Iturrioz es arquitecto, interiorista e ícono indiscutido de la moda masculina. En 2014 lo eligieron como el hombre mejor vestido de la Argentina, en la revista GQ Latinoamérica. Se lo puede ver en sus fotos de Instagram (@JavierIturrioz) luciendo corbatas de todos colores, tamaños y texturas, pero esto no es nuevo, su amor por las corbatas viene de hace tiempo.

El fanático de la moda tiene casi 500 corbatas, por lo que cuenta con un amplio abanico de opciones a la hora de elegir. “Como tengo tantas, para no repetirlas uso un hashtag en Instagram que es #HoraDeCambiarseJI. Cada vez que me pongo corbata, subo una foto usando ese hashtag, así cuando tengo que vestirme, miro ahí para ver las que ya me puse, así realmente no repito”, explica.

Si bien ya tenía corbatas, empezó a comprar cada vez más a partir de los 19 años. “Las primeras que compré fueron las rayadas de Ralph Lauren, era la moda de principios de los 90. Además, trabajaba para Ralph Lauren y tenía descuento, por ende, se podría decir que todas las semanas me compraba dos corbatas”, confiesa. 

En 1998 empezó a trabajar en Hermès. “Aunque ya tenía corbatas Hermès, a partir de ahí, también con descuentos, comencé a obsesionarme con esas. Hay un código en sí para usar las corbatas, las rayadas o también llamadas regimentales se usan más para el día y las lisas o con dibujos chiquitos más de noche”, explica el arquitecto.

Con el tiempo, la moda se fue animando a más. “Han venido modas con corbatas a lunares, con cuadros y rayas. Estuvo la tendencia de ponerse, por ejemplo, la corbata rayada horizontal con la camisa a cuadros o todo en composé. En un momento se usaba la camisa azul oscura con la corbata azul oscura, haciendo juego y el look era monocromático. También hubo una época en la que estaban de moda las de color, se podría decir que fue una explosión de colores en corbatas. Ya no estaba solamente la corbata azul, gris o verde como suelen usar ahora la mayoría de los argentinos, sino que se empezó a ser más jugado”, recuerda.

La pandemia no solamente afectó el modo de trabajo de las personas sino su vestimenta, ya que muchos empezaron a trabajar desde sus casas y dejaron de tener reuniones en las que era imperativo el uso de corbata. Este fue el caso de Iturrioz. “Ahora en la pandemia no suelo usar mucha corbata porque uno está encerrado, pero si no fuera por eso, la uso bastante”, explica.


Iturrioz admite que la corbata es el accesorio desde donde parte para armar su look. “En base a la corbata que elijo va saliendo qué camisa me pongo, qué pañuelo en el bolsillo y qué gemelos”, y cuenta: “En verano uso corbatas de lino, finitas o de colores más chillones mientras que en invierno uso corbatas gruesas, tejidas o de cashmere, con dibujos de perros o de casas en colores verdes y marrones que combinan más con la ropa y los sacos de invierno. Un look más british podríamos decir”.

Si bien aún quedan algunos fanáticos de este accesorio, la realidad es que la corbata fue perdiendo fuerza con el paso del tiempo. “En Francia, en un momento Hermès sacó una especie de comunicado para que la gente no abandone la corbata. Se llamaba manifesto y te mandaban la corbata que decía “manifesto” para intentar que la gente la use de manera más divertida”, relata.

“Yo creo que la moda se fue arruinando de a poco. Acá en Argentina fue avanzando bastante la moda de usar solamente camisa, pero no en todas partes es así, en España, por ejemplo, sigue siendo una regla de muy mala educación ir a un casamiento y sacarte la corbata o el saco”, dice Iturrioz y admite que actualmente, los jóvenes le tienen “bastante alergia” a la corbata.

A pesar de que cada día este accesorio, que en un momento fue indispensable en la moda masculina, se use menos, todavía quedan algunos hombres que continúan eligiéndolo. Está claro que Iturrioz es uno de estos hombres que aún siguen siendo fieles a ella. A tal punto que cuando invita a personas a comer a su casa, les avisa que va a usar corbata para que también lo hagan. “Es más elegante andar por la vida con corbata”, asegura.

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