Con una tasa de crecimiento de 20% anual, la producción orgánica se perfila como un modelo de negocio sustentable y de valor agregado

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Existe una demanda insatisfecha de productos orgánicos, tanto en el mercado local como en el exterior. Productores y especialistas explican cómo es el proceso productivo, las certificaciones, aportan datos sobre las cosechas, la disparidad de precios y analizan el futuro promisorio del sector.

La agricultura orgánica trabaja con la naturaleza, con los ciclos naturales de reciclado de nutrientes, de control biológico, que conserva y promueve la fertilidad del suelo y la biodiversidad. No contamina ni el agua, ni el aire ni el suelo, y minimiza la emisión de carbono por lo cual mitiga el cambio climático. No usamos semillas transgénicas ni agroquímicos de síntesis. Las personas son cuidadas como parte de toda la cadena agrícola, en cuanto a su protección de la salud, el trabajo y el bienestar”, explicó Mariana Del Pino, vicepresidenta del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica Argentina (MAPO), sobre el proceso productivo orgánico.

“En producción avícola orgánica , los ciclos de producción son de 3 meses. En la producción convencional es de un mes y medio. La dinámica y los procesos son completamente diferentes a la producción industrial”, declaró Darío Manuel Ortiz, presidente de Cocorokeen, la única granja de pollos orgánicos certificada en la Argentina, ubicada en Carlos Keen, provincia de Buenos Aires.

La producción orgánica, y las claves de su sistema.

Facundo Soria, responsable del Área de Producción Orgánica en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGyP), expresó que “la producción orgánica es tecnología de procesos y no de insumos, que se basa en el conocimiento profundo de los ciclos naturales, las relaciones intra e interespecíficas que se desarrollan en un agroecosistema para potenciar los servicios naturales a la hora de producir alimentos. Ellos son la polinización, el control biológico y la fertilidad, gracias a la promoción de la biodiversidad y de un suelo vivo que exige”, acerca de los fundamentos de esta práctica.

“Se elaboran partidas diarias de entre 60 y 80 kg de dulce. Paralelamente, en producción primaria tenemos ,dentro del monte frutal, huerta, aromáticas, medicinales y flores”, comentó Graciela López, fundadora de Dulces del Jardín, una empresa familiar de Santa Fe, que desde hace casi 20 años, elaboran frutas y dulces de frutas orgánicos.

Ganadería y agricultura orgánica

En el último año, la superficie cosechada en hectáreas de productos orgánicos creció un 14%, según el estudio “Situación de la Producción Orgánica en la Argentina durante el año 2020” del Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Desde el año 2000, hasta el pasado año, la superficie orgánica cosechada ha sufrido fluctuaciones, sus puntos más altos comienzan en 2015, con un 75% de superficie y en crecimiento anual, el máximo de superficie cosechada, de 84%, se consiguió en el año anterior y en el 2016. En los últimos 10 años, se cosechó un promedio de 73% de la superficie nacional.

La superficie orgánica cosechada en porcentajes, en los últimos 20 años. Fuente: SENASA




Los indicadores van creciendo porque cada vez son más los emprendimientos que deciden reconvertirse y certificar”, explicó Facundo Soria (MAGyP), acerca del crecimiento en el último año. Mientras que, Mariana del Pino (MAPO), declaró que “se ha incrementado el consumo de productos orgánicos, y quizás por eso aumentó la superficie cosechada”.

Aunque aclaró que la retribución, no es tan fácil de conseguir en la elaboración orgánica: “No se puede generalizar que sea más rentable la producción, porque la rentabilidad depende de cada actividad, del mercado y del precio de venta, que es muy dispar”.

En este sentido, Soria (MaGyP) agregó que “producir orgánico implica muchas veces aumento de costos porque internaliza todos los costos ambientales, y ello debe trasladarse al precio para ser rentable y para ello, es preciso armar un buen plan de negocios para saber dirigir el producto al nicho de mercado que lo valora y prioriza. La elección de los canales de comercialización, las estrategias de comunicación, el packaging acorde y la integración vertical son fundamentales”, acerca de los múltiples factores a tener en cuenta para generar un negocio rentable en la producción de un bien orgánico.

Comparación, en los últimos 10 años, de la superficie orgánica cosechada, diferenciado en ganado y en frutas y hortalizas. Fuente: SENASA.

La superficie destinada a ganadería, no tiene una proyección tan elevada, pero ha crecido a un ritmo constante en los últimos cinco años: aumentó un 14% desde 2015 a 2020. En los últimos 10 años, su máximo alcanzado, fue el año pasado con un 42% de superficie dirigida al ganado en el país.

“Es más complejo producir de esta manera porque requiere formación y experiencia, además implica pasar de vender commodities a vender especialidades, lo que en definitiva constituye un triple desafío a la hora de aprovechar esta oportunidad: desafío técnico, comercial y organizacional”, desarrolló Soria (MaGyP), en relación a la práctica orgánica y los frentes abiertos para quiénes quieran pasarse al sector.

Ortiz, de Cocorokeen, comentó cuáles son las características que diferencian su producto del resto de los pollos del mercado industrial: “En primer lugar el sello de Orgánico Argentino , con todo lo que significa llegar a tenerlo: Trazabilidad del producto , desde el grano para el alimento de las aves, hasta llegar al mostrador de venta. Se tiene en cuenta el bienestar animal. La no utilización de antibióticos, y el cuidado del medio ambiente”.

La certificación orgánica puede tardar tres años

La manera en la que se puede distinguir a un producto orgánico de otro que no tuvo que dar prueba de la manera de producir y de trabajar la materia prima es con el etiquetado de la certificadora y el isologo oficial “Orgánico Argentina” (Resolución MAGyP 1291/2012), que compruebe que se cumplieron con las normativas vigentes.

Las certificadoras habilitadas en el país son solo cuatro:

  • Argencert
  • Food Safety
  • Letis
  • Organización Internacional Agropecuaria

Los procesos de certificación suelen ser arduos y costosos, López, de Dulces del Jardín, comentó cómo fue su experiencia: “A principios del año 2005, comenzamos con la certificación de la producción primaria (en transición durante 3 años), y de la fábrica de dulces. Al principio el costo se cargaba sólo para los dulces y el impacto era alto. Con el tiempo, al ir aumentando el volumen de kilogramos de dulces y al entrar en producción el monte frutal, el impacto sobre los costos disminuyó”.

Soria (MAGyP) dijo: “Un producto orgánico tarda entre 2 o 3 años en certificarse para poder venderlo como tal, dependiendo si es una producción perenne o anual. Si la materia prima ya es orgánica el proceso es de solo una inspección siempre que su dictamen sea favorable”.

Para Ortiz, el proceso de certificación, duró el tiempo estimado, dijo que “estuvimos 3 años poniendo en valor la granja mientras comenzamos con las certificaciones correspondientes al establecimiento y al sistema de crianza”. Además, agregó que la falta de control del Estado les juega en contra a los productores orgánicos: “La certificación, implica trabajo dentro de la economía formal, nos faltaría el apoyo real del estado a este tipo de producciones , que en otras partes del mundo tienen más acompañamiento. Se debería fortalecer el área que controla nuestro trabajo ya que hay muchos productores y comercializadores que utilizan los términos como Orgánico, ecológico, biológico, eco o Bio; sin tener sus productos debidamente registrados, lo que confunde al consumidor y produce deslealtad comercial ya que ofrecen sus productos por debajo del valor del costo de producción”.

Ayelén Castellani, dueña del Mercado Sano “Tierra Libre”, en Cañuelas, Provincia de Buenos Aires, afirmó como comerciante que “si bien lo orgánico certificado tiene todo un proceso, lo agroecológico también se cuida, justamente, de que no haya agrotóxicos, pero quizás los productores no llegan al sellado de los productos y demás, porque es todo una burocracia, a la que no todos pueden acceder”, en referencia a las dificultades de los productores para llegar a tener una certificación.

En este sentido, Ortiz, consideró que llegar a una certificación es el paso que le falta a, muchos productores regionales del país: “Hay muchos productores del interior del país que su sistema de producción es orgánico, la transmisión de conocimiento de generación en generación sin aplicaciones de agroquímicos, agrotóxicos, con rendimientos de producción necesarios para que puedan ser sustentables económicamente, solo les faltaría certificar su producción, y el miedo a lo desconocido ,o el solo hecho de pensar que se complican en su trabajo diario, lo mantiene al margen de la certificación”.

Además, hay una gran diferencia en los precios de los productos orgánicos en comparación a los no etiquetados, “una yerba de medio kilo orgánica está cerca de los $500 y $650, y una común no, yo tengo yerbas que no son orgánicas que salen $200”, concluyó Castellani sobre los importes de los productos. Una mermelada orgánica cuesta $450 y una no orgánica alrededor de $280.

Futuro sustentable

El porvenir de la producción orgánica y del mercado nacional presenta un horizonte lleno de posibilidades, los entrevistados, lo narran desde su perspectivas:

  • Facundo Soria (MaGyP): “Es un futuro promisorio para la producción orgánica porque la demanda externa e interna está insatisfecha y crece de manera ininterrumpida. Este escenario está condicionado por la decisión política para seguir acompañando con presupuesto e incentivos este camino, que si bien es una oportunidad es también un gran desafío”.
  • Mariana del Pino (MAPO): “Creemos que crecerá la producción y el mercado, en todos los rubros”.
  • Graciela López (Dulces del Jardín): “Lo vemos siempre en crecimiento. La demanda de productos orgánicos tiene un crecimiento anual del 20% en el mercado interno y externo”.
  • Darío Manuel Ortiz (Cocorokeen, pollos orgánicos): “Está en un lento proceso de crecimiento. Falta informar más al consumidor para darle herramientas para que pueda decidir qué comer”.

Análisis de datos: Los datos visualizados en los gráficos del artículo se construyeron debido a una observación y distinción de la base de datos “Situación de la Producción Orgánica en la Argentina durante el año 2020” del Servicio de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). De este documento fue elegido el dato de la superficie orgánica cosechada (ha), y se redujó a porcentajes; y se concluyó en los promedios, máximos y las comparaciones anuales y de tipo de producción de alimento.


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