Cómo trabajan los perros de asistencia terapeútica con niños con autismo 

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Se dice que los perros son los mejores amigos del hombre. Pero además de ser grandes compañeros, son animales clave para terapias. El can actúa como un motivador y reforzador de la conducta del niño. Los perros de asistencia para niños autistas los estimulan a integrarse socialmente y a desarrollar su capacidad de autonomía.

La directora de Dogs For Change, María Marta Aguirre Paz, destacó que el rol asistencial de estos animales en la vida de los menores con autismo es “súper importante para la inclusión social”, ya que el perro de servicio identificado como tal, guiado por uno de los padres y acompañando al niño/a en espacios públicos, “hace visible una condición que es invisible, lo que en definitiva quita muchísimo estrés y presión a la familia”.

“Las personas con autismo tienen una manera diferente de procesar e integrar los estímulos tanto propioceptivos como los del medio ambiente, capacidades comunicacionales distintas, pero nada en su aspecto, rasgos o contextura física nos habla de esto”,  explicó la referente de la asociación que trabaja  con intervenciones asistidas y perros de asistencia tanto para personas con espectro autista como personas con movilidad reducida.

El autismo es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación.

Beneficios de trabajar con perros en chicos con autismo by Manuel De Domenico

El autismo y las terapias con perros

A pesar de que se trata de un trastorno del neurodesarrollo que no tiene cura actualmente, gracias a las terapias asistidas con animales se consigue una mejor evolución y progresos en las personas afectadas. Los perros, en este caso, logran lo que a un humano le resulta más difícil: establecer un vínculo emocional con alguien que vive mayoritariamente en su mundo interior.

Este tipo de terapias contribuyen beneficios a nivel psicológico, cognitivo y psicomotriz, ayudando además a mejorar la comunicación y la socialización de los pacientes.

Carolina Marcó del Pont de la Asociación de T.A.P Norte señaló que los perros “facilitan el vínculo” ya que actúan como una especie de “puente” para que las personas con autismo puedan relacionarse mejor con sus terapeutas, y luego extrapolar lo que se trabaja en sesiones con el resto de las personas.

“Los perros en sí no son una terapia, la terapia está a cargo de los profesionales de la salud. El perro asiste, motiva y acompaña el proceso”, aclaró, en diálogo con Punto Convergente.

Cómo los perros se integran a las familias

La directora de Dogs For Change explicó que con la ayuda de estos perros las familias recuperan la posibilidad de salir a pasear en espacios públicos, ya que los animales disminuyen la posibilidad de escape de los niños y niñas.

“El perro a través del vínculo que establece con el niño, le brinda apoyo emocional, y por medio de las habilidades que adquirió durante su entrenamiento, le da seguridad en la calle, sobre todo a niños que tienen conductas de fuga frente a algo que los atrae mucho o todo lo contrario, poniendo en riesgo su integridad física”, detalló.

Crédito: Karl Kasparis.

Los perros de servicios tienen un pretal al que va agarrada una correa especial, que en su otro extremo está sujeta al cinturón que lleva el niño. El perro frente a una fuga se echa al piso evitando el peligro. Este anclaje que hace el perro también empieza a disminuir la ocurrencia de conductas de fuga.

Laura Rodríguez, mamá de Lucía, niña con espectro autista, destaca los beneficios que les trajo haber integrado un perro de servicio en su casa. “Nos ayudó a que Lucía pueda conversar con nosotros y a integrarse socialmente, también nos permitió estar muy tranquilos a la hora de salir a pasear, ir a comprar, al médico, entre otras cosas”, detalla.


¿En qué se diferencian los perros de servicio con los de asistencia?

“Los perros de servicio viven con el niño/adolescente o adulto al que asiste. Los perros de terapia participan de las sesiones, pero viven con el profesional de la salud o con su guía que no siempre es el profesional de la salud”, señaló la directora de Dogs For Change.

También aclaró que los perros de servicio “no son una terapia complementaria”, dado que para que haya terapia tiene que haber un profesional de la salud y objetivos terapéuticos a alcanzar. “Los perros de terapia asistida si cumplen con esta función”, remarcó

Cómo se entrena a los perros de servicio

Los perros que asistirán a los pacientes son seleccionados desde cachorros según parámetros específicos para la tarea que van a llevar adelante, y luego, inician diferentes etapas de educación y entrenamiento.

“La crianza y educación de un cachorro es una etapa similar a tener ‘otro hijo’ al que hay que estarle encima, enseñarle dónde hacer pis y dónde no, entender por qué necesitan ‘romper’ y darles juguetes adecuados para evitar destrozos, enseñarles a quedarse solos y en calma”, contó Aguirre Paz.

Más allá del entrenamiento que recibe el perro, remarcó que es “indispensable” asesorarse con profesionales antes de tomar la decisión de incorporar un integrante canino a la familia.

Los perros de asistencia no son para todas las personas, sino para aquellas que les gusten los perros y que la relación con el animal les favorezca la auto-regulación, la calma, el disfrute.

“Para algunas personas, la terapia asistida por animales puede ser muy beneficiosa. Los animales generalmente no son tan exigentes como las personas, y esta relación de baja demanda estresa muy poco a las personas con autismo”, comentó la Alexia Rattazzi, directora del Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condición del Espectro Autista (Panaacea).

Crédito: Bocalán.

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