¿Cómo pagamos la fiesta en cuarentena?

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En Argentina, los eventos masivos, los locales bailables y de música en vivo emplean a unas 500 mil familias, teniendo en cuenta a las personas que trabajan en relación de dependencia y las personas que poseen trabajos tercerizados, de acuerdo con IDEAr, la cámara para la Industria del Entretenimiento Argentino. Los locales bailables tienen las puertas cerradas y no se sabe cuándo podrán volver a funcionar como antes. ¿Abrir los clubes nocturnos con protocolos de distanciamiento es una opción?

Los locales bailables ya venían con problemas, con caídas de 20% anual de acuerdo con los datos de la Industria del Entretenimiento Argentino, IDEAr, culpa de la crisis económica y otros fenómenos sociales como las previas y otras opciones. “El paradigma de la noche empezó a generar un cambio desde antes de la pandemia porque la gente empezó a consumir menos el boliche por la nueva oferta que generó el boom de las cervecerías artesanales”, comenta Juan Marcenac, dueño de Tamarisco en Recoleta.

Para Ariel Ayala, socio de IDEAr, no poder trasladar la inflación al precio al público de entradas y bebidas cuando las tarifas e impuestos subían, afectaron al negocio sobre todo en los últimos dos años.

Con la llegada del COVID-19 la industria se sumergió en un panorama incierto. En el 2009, con la gripe A, los boliches estuvieron un mes sin abrir, pero luego de cinco meses de pandemia no hay una salida clara. El total de locales bailables nucleados por la Federación de Entidades de Discotecas de la República Argentina (FEDRA) supera los 2.000 establecimientos habilitados y muchos no pueden hacer frente al pago de impuestos, servicios y salarios.

Marcenac, que es dueño de Tamarisco Bar, en Palermo Soho, cuenta que los dos primeros meses “mantuvimos todo igual con el personal. Para pagar los servicios y el alquiler ponemos aportes privados todos los socios y ya veremos por cuánto tiempo puede sostener la economía de cada socio al boliche”.

Sin embargo, esta no es la situación de todos los locales bailables. “Hay colegas que están dedicándose a otra cosa y calculo que un 50% de clubes no van a volver definitivamente”, estima Ayala, por su parte.

Fachada de Tamarisco en Recoleta con las puertas cerradas durante la cuarentena.

Desde la Cámara de Empresarios de discos y bares de la provincia de Buenos Aires (Cedibba) están preparando protocolos para reactivar la actividad y algunas de las propuestas son la utilización de arcos sanitizantes en las entradas, tomar nombre y apellido de cada persona que ingrese, controlar que tengan barbijo y que la capacidad de los boliches se reduzca al 60% o 70% para que pueda haber un distanciamiento social.

Pero, no todos están seguros de que estas medidas puedan paliar la situación del sector: “Es ir en contra de lo natural y espontáneo de lo que se propone un club y además se pone en juego la marca consolidada”, señala Ayala.”Creo que es inviable la actividad sin una vacuna o algo que garantice la libertad de las personas. Las cosas que pude apreciar van en contra del negocio ante la necesidad económica”.

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