Cómo afrontan las editoriales la postergación de la Feria del Libro

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Sin un evento masivo clave y con las librerías cerradas, las editoriales perfeccionan nuevos formatos en busca de sortear la crisis.

Entre todos los circuitos comerciales que se vieron interrumpidos por la cuarentena obligatoria, el editorial es uno de los grandes afectados. El sector ya venía teniendo una creciente crisis desde el 2016 con una disminución del 70% de las ventas, aumento del precio del papel y caída en la producción de ejemplares. Este año se esperaba una lenta recuperación de la industria, pero la pandemia del coronavirus frustró las expectativas. Ya se confirmó la postergación (y probable cancelación) de la 46° Feria del Libro, por lo que se suma un golpe más a la industria. 

Cada año, La Rural de Buenos Aires es la anfitriona de la Feria Internacional del Libro que reúne a millones de lectores en tan sólo tres semanas. Por su capacidad de cautivar a un público masivo, muchas editoriales planean sus agendas en torno al evento, pero el coronavirus cambió el panorama.

Oche Califa, director Institucional y Cultural de Fundación El Libro, explicó que “la no realización de la Feria provocó cancelaciones o postergaciones de novedades; pérdidas en las proyecciones de ventas y caídas en los puestos laborales momentáneos”. 

Por otro lado, Hugo Cejas, consejero titular de la Fundación El Libro y director general de Edelvives, explica que la cancelación de la Feria varía según el tipo de editorial: “Para las editoriales más importantes, no hay ningún beneficio. El gasto cubre prácticamente todo el beneficio que genera la facturación de la Feria. Entonces, si bien se pierde facturación, no se pierde rentabilidad al cancelarse la Feria”. Nicolás Sticotti, del Centro Universitario de las Industrias Culturales Argentinas de la UNDAV, coincide con la opinión de Cejas y agrega que “las estructuras más chicas, empresas unipersonales o proyectos más independientes tendrán otra cintura para sobrepasar el momento”.

Los audiolibros no se ven afectados por este cambio de panorama. Mariano Scehlatter comenta que los audiolibros dramatizados que producen desde Audiolibros Colección están disponibles en diversas plataformas y las descargas de ellos les permiten seguir trabajando. Además, el aumento del consumo digital beneficia al rubro. “El audiolibro vino creciendo un 30% mientras el libro papel decreció un 30-40%, por lo que a nosotros no se nos ve tan afectados” explica Schlatter. En esta época de cuarentena ofrecen una bonificación de su fondo editorial bajando los precios un 35% hasta el 30 de abril para que los lectores puedan seguir leyendo.

Volcarse hacia lo digital es algo que también las editoriales dedicadas primariamente al papel se vieron obligadas a hacer. Santiago Satz cuenta que desde Grupo Planeta están apostando por la comercialización  de ebooks ya que es la única venta de títulos hoy en día. Por otro lado, en Ediciones Urano, ponen a disposición libros digitales gratuitos de todos sus sellos por tandas, según comenta Georgina Dritsos. La respuesta de los lectores frente a esta oportunidad fue muy buena, sobretodo entre jóvenes : “ellos son los que mayor cantidad de descargas realizan porque muchos quieren acceder al libro. La gente siempre dice ‘los jóvenes no leen’. Bueno hay jóvenes que no leen, por supuesto, pero hay otros que leen mucho y que son voraces”.

Sin embargo, Satz explica que en Argentina la lectura digital todavía no está muy desarrollada y sólo el 5 o 6% del mercado es del libro digital: “si bien estimamos que va aumentar en un 40% la baja de libro digital, no reemplaza para nada el impacto en falta de retailing que es nuestro principal motor: las librerías”. Hugo Cejas, de Editorial Edelvives, concuerda con este análisis. 

No obstante, las editoriales están intentando encontrar nuevas formas de ponerse en contacto con sus lectores y para ello es muy importante la comunicación. “Hoy el que está más actualizado con el content y la comunicación digital, es el que mejor va a poder sortear esta situación atípica en el mundo” opina Santiago Satz, que desde Planeta comenzaron con el hashtag #KeepReadingEnCasa y se aliaron con varios medios y plataformas para amplificar sus mensajes y actividades.

Por su parte, Georgina Dritsos cuenta que en Ediciones Urano están haciendo algo similar con el hashtag #QuieroLeerEnCasa que consta de varias actividades, como por ejemplo encuentros live por Instagram con autores de todos sus sellos: “Estamos teniendo muy buena respuesta porque son actividades gratuitas que con solo tener un celular las ves, preguntás y participás”. Además, continúan haciendo actividades que ya tenían previsto previo a la pandemia como sorteos de libros físicos o lecturas conjuntas, sin la posibilidad de establecer una fecha específica. 

Para Dritsos, esta campaña es importante para “no soltar la mano de los lectores que los acompañan todos los años” y acompañarlos en este inusual momento: “les damos una posibilidad de que con nosotros tengan entretenimiento y que la pasen bien; pero por otro lado, también damos contenidos gratuitos que me parece que en este momento es necesario ya que muchos no tienen ingresos”. 

Si bien todavía no se anunció la cancelación definitiva de la Feria, Hugo Cejas confiesa que la situación es bastante complicada “porque las opciones de encontrar una fecha ideal para una feria que mueve tanta gente y que dura más de tres semanas no es muy fácil, pero todavía están algunas posibilidades como hacerla a fines de octubre o noviembre”. De todas formas, sea cual sea el resultado de esta situación, las editoriales ya están preparadas para hacer frente al golpe.

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