Candela Yatche, sobre las redes sociales: “Cada uno es influencer en su entorno”

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Ser influencer en época de redes sociales no es nada fácil y más cuando se busca ir contra los estereotipos hegemónicos de belleza. Así lo vive la joven activista Candela Yatche (23), creadora del proyecto social “Bellamente”, que busca potenciar los cuerpos “reales”, además de desmitificar y denunciar, mediante el hashtag #antibellamente, dietas, rutinas y/o posteos de Instagram y Twitter, que resultan contrarrestantes y generan inseguridades.

La iniciativa nació en marzo de 2018 a partir de una inquietud después del colegio, ya que tres de sus compañeras tuvieron que iniciar tratamientos por desórdenes alimenticios en sus años de adolescencia. “La mirada del otro pesaba mucho”, comenta la estudiante de Psicología de la UBA, a quien le falta solo un año para recibirse.

La autora explica que el secundario puede resultar difícil cuando se tiene una imagen distorsionada de la belleza y el cuerpo en sí: los jóvenes tienden a compararse con quienes ven en las redes sociales. Se transforman en un ideal; más aún, cuando llega la fiesta de egresados: es tradición que las chicas vayan vestidas en corpiño y pollera de lentejuelas. “Era una obsesión colectiva porque estaba muy naturalizado que bajemos de peso, que queramos cambiar ciertas partes de nuestro cuerpo para ‘llegar’ a ese día”, dice.

Bellamente es un espacio de diálogo, real y virtual, que funciona a partir de una cuenta de Instagram (@bellamentearg), donde se promueve la autoaceptación y el amor propio. Se organizan charlas, propuestas y talleres; como también, la iniciativa #UnPelitoMásFácil, que fomenta la donación de pelo para construir pelucas para pacientes oncológicos.

Recién llegada del encuentro que realizó en Montevideo (Uruguay) por la publicación de su primer libro a principios de noviembre, la joven se presentó este martes 3 en la Estación Federal (Palermo) para participar del panel “Usá tu influencia positiva”, durante el primer festival organizado por Lado H, en el marco de #UnDíaParaDarAR. También, estuvieron Lino Hassan y Ezequiel Rambla, los creadores de la cuenta de Influos (promueven temas socioambientales).

¿Por qué “Bellamente”?

El nombre se le ocurrió a mi vieja [Carina Cohen, fundadora y directora del movimiento Lado H], no me voy a tener mérito. Estábamos viendo distintos tipos de nombres y la verdad que me encantó porque, justamente, Bellamente refleja en una sola palabra valores tan fuertes, que es lo que quiero transmitir con el proyecto: con valorar la mente, ponerle acento al cuidado de la mente.

¿Sentís que estamos muy atrasados como sociedad en los valores que tratás de inculcar?

Creo que estamos avanzando, poco a poco; es un proceso. Estamos mucho mejor que hace cinco años: por lo menos ahora se empiezan a cuestionar ciertas cosas que estaban establecidas, así que hay que verlo como algo positivo. Falta mucho por hacer, pero vamos en buen camino.

¿Cómo creés que es la mejor forma de deconstruir los estereotipos de belleza y promover la inclusión?

Primero, siendo conscientes de la cantidad de estímulos y mensajes negativos que recibimos día a día, que construyen un estereotipo hegemónico de belleza que es inalcanzable y, después, haciendo propuestas y acciones creativas. Siempre usando mucho la innovación, la creatividad y el arte para unir, repensar. Pero, creo que el primer paso es clave: cuestionar.

¿Qué impacto sentís que está teniendo tu cuenta de Instagram?

Difícil. Tiene más impacto cuando son iniciativas reales: talleres, charlas, etc. Lo que tiene es que todos los días tenés un mensaje que aporta y te hace cuestionar algo distinto, y creo que está bueno porque es un ejercicio y un nuevo estilo de vida.

¿Cómo te inspirás para poder publicar algo todos los días?

Un poco de todo: busco mucho; me llegan cosas; hablo con la gente y creo que ahí nace todo el contenido.

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro?

No había contenido de lectura para jóvenes adolescentes; entonces me parecía súper importante que haya distintas herramientas para poder trabajar. Cuando el libro es una novela y, cuando es una historia, la persona se puede identificar con un personaje. Además de entenderse viéndose desde otro punto de vista.

¿Cuándo lo empezaste a escribir?

En enero de este año.

¿Tuvo la repercusión que esperabas? ¿Qué pensás que va a suceder? Quizás, ¿otro libro?

Mucho más. La verdad es que no me imaginaba las repercusiones que tuvo; las reflexiones que surgieron a partir de la novela. Estoy muy pero muy contenta [ríe]. Y ojalá que genere más impacto todavía; la idea es difundirlo lo más posible. Puede ser otro libro, estamos pensándolo…[ríe] Estamos intentando que se empiece a incluir en los colegios para que los adolescentes puedan trabajarlo. Eso es re interesante; ojalá lo logremos.

Sos estudiante de Psicología, ¿tuvo que ver tu carrera en el proyecto?

Cien por cierto: Yo estudié Psicología para profundizar y trabajar en todo lo que tiene que ver con desórdenes alimenticios.

¿Por qué Psicología?

-Porque no lo quería abordar desde el lado de la Nutrición; sino justamente del lado de la pata que, para mí, más le hace falta a la gente entender: que es el cuidado de la salud mental. Yo creo que es un síntoma lo que pasa; pero, en realidad, viene de mucho más adentro (inseguridades que tenemos), y hay que trabajar adentro para después poder sacar eso afuera.

¿Quién te inspira? ¿Por qué?

Mi mamá [ríe], y la gente Bellamente: esa es mi fuente inspiradora. Porque ella también trabaja desde hace muchos años en proyectos sociales y me inspira verla con tanta pasión trabajar de eso. Creo que me contagié.

Tus amigos y familiares, ¿te apoyan? ¿Qué piensan sobre todo lo que estás logrando?

Muchísimo, son mi nafta. No lo pueden creer; se sorprenden más que yo que, a veces, no soy muy consciente. Creo que el apoyo es lo que hace que el proyecto se potencie y crezca cada vez más.

¿Qué te mueve?

Poder ayudar a las personas a conectar con lo mejor de sí mismas.

Para vos, ¿qué es la belleza?

La belleza es escucharse a uno mismo y seguirse a uno mismo.

¿Y cómo te definirías?

Uf. No me defino; no tengo definición. Nada que me estructure y límite.

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