Calidad y rebeldía para la supervivencia del jazz nacional

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Si bien el género no aparece con frecuencia en los grandes medios argentinos tiene su propia agenda en radios, revistas y blogs de nicho. Gracias a la calidad de sus músicos, en la Argentina se realiza uno de los festivales de jazz más importantes a nivel mundial (del 4 al 7 de noviembre tendrá lugar en Buenos Aires) con conciertos y clínicas nacionales e internacionales.

“Hace rato que no aparece algo valioso, no ha habido un recambio lo suficientemente notable para hablar de una nueva generación del jazz”, plantea el director de “Destino jazz: Retrato de Andrés Boiarsky”, Hernán Gaffet, quien ve al jazz estancado, sin salida y sin un futuro.

Sin embargo, si la vida fuese una película y las calles de Palermo tuvieran que tener una banda sonora, esta sería la secuencia desigual de notas emitidas por el saxofón, la trompeta, el trombón, la batería, la guitarra, el bajo, el contrabajo, el piano, etc; esa interminable charla entre los músicos que hace mover la patita al son del famoso e histórico jazz.

No es solo la música lo que plasma el ambiente, sino que es el modo de vivir en el barrio porteño, donde las personas dominguean de lunes a lunes, caminando despacio con sus tote bags o riñoneras, mirando vidrieras, yendo de café en café y de bar en bar. “El jazz es una forma de vida, te enseña a vivir relajado y liviano para que las cosas no te sorprendan”, explica Adrian Iaies, pianista, compositor y productor.

El Festival Internacional Buenos Aires Jazz se realizará del 4 al 7 noviembre.

Buenos Aires fue un punto importante para el jazz desde principios del siglo XX, cuando orquestas tangueras se entremezclaban con los nuevos ritmos del norte en las “jazz bands” que tocaban en cines y radios. Hoy en día se lo encuentra en las esquinas de la ciudad, en bares, cafés y restaurantes, en conservatorios y festivales.

En la Argentina, el jazz siempre convivió con la música rioplatense (rock, tangos, milongas y candombes) y con el folclore del interior del país, y al igual que estos ritmos “es una música de cuerpo a cuerpo por lo que la pandemia lo afectó mucho, no funcionó el streaming porque uno no escucha jazz sino que va a escucharlo”, agrega Iaies, quien es el ex director del Festival Internacional de Jazz en Buenos Aires -tendrá lugar del 4 al 7 de noviembre- donde músicos, melómanos, productores y curiosos se juntan a brindarle homenaje al ritmo.

“Yendo de la Cama al Living” es una reversión jazzística de la icónica canción de Charly García, hecha por Ignacio Amil.

La característica principal del jazz no es ser comercial o masivo, en Spotify hay menos de 30 playlist de jazz argentino. Hernan Gaffet le echa la culpa de esto a los medios de comunicación que no le dan la suficiente difusión. Pero que el ritmo no esté en la agenda de los grandes medios argentinos, no quiere decir que no tenga su propia agenda en radios, revistas y blogs de nicho.

Medios jazzeros

A principio de año, llegó Blackie 89.1 FM, la primera radio de jazz en Argentina, producida por Eugenia Rossi Gallo: “sabemos que hay un público cautivo al que le gusta la buena música y al que le interesa escuchar clásicos y contemporáneos del género”.

La revista online Argentjazz viene cubriendo la escena jazzística desde hace años; y, si bien las notas de jazz no son la prioridad número uno de los grandes medios, estas nunca quedan afuera.

A todo esto se le suma que la Argentina tiene uno de los festivales de jazz más importantes a nivel mundial con conciertos y clínicas nacionales e internacionales y hay carreras enteras dedicadas a crear profesionales del jazz.

Entonces, ¿realmente estamos “en un momento con niebla” (como lo describe Gaffet)? O, ¿simplemente es una continuación de la época posmoderna del jazz que vino luego de la era dorada de los ‘20?

El jazz requiere de una escucha que invita a la pausa; el ida y vuelta de las notas te obliga a tomarte un tiempo para poder sentirse interpelado. En el mundo de la híper conectividad, donde la música va a 120 km/h y no se detiene en los semáforos, no hay tiempo para las armonías elaboradas. Las personas pasan de hit en hit, se quedan con el trap y el pop que les juran felicidad y una melodía pegadiza en sus celulares. En este ambiente no hay mucho espacio para voces rasgadas, improvisaciones o canciones de 20 minutos.

Sin caer en pensamientos apocalípticos, las redes sociales también son una gran forma de llegar a un nuevo público; gracias a esto, el ritmo contracultural se encuentra en medio de un cambio sociológico, en el que hay gente más joven tocando y escuchándolo. Por ejemplo, en el circuito “Jazzologia”, bajó considerablemente el promedio de edad de los concurrentes: “Últimamente viene un público muy heterogéneo, más jóvenes y mujeres, cosa que hace 30 años era impensado”, explica Carlos Inzillo, coordinador del festival.

“Jazzología” se transmite por el Canal de la Ciudad con un concierto diferente todos los martes.

“El jazz argentino goza de una muy buena salud a nivel creativo, en cuanto a industria hace mucho que el jazz tiene un rol marginal”, dice Humphrey Inzillo, editor de la revista Brando en contraposición a la mirada negativa de Gaffet.

Cada vez hay más jóvenes dedicando su talento al jazz y se nutren del folclore, el rock y el tango, como Ignacio Amil, Carlos Álvarez, Roxana Amed, Escalandrum y muchos otros representantes de la nueva generación del jazz argentino. “Siempre está la discusión de si es el jazz argentino o el jazz tocado por los argentinos, pero algo diferente se transmite”, detalla Carlos Inzillo. Y algo diferente crea esta nueva ola que consigue que las personas sigan con ganas de vivir pausadas en el tiempo, disfrutando de las historias que cuentan los jazzistas, quienes siguen con ganas de experimentar y mantener la cultura viva. Así el jazz nunca va a morir.

Playlist con lo mejor del jazz contemporáneo del nuevo libro de Fernando Ríos, “Un panorama del nuevo jazz argentino”, donde se recorre la nueva escena del jazz.

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