América Latina: ¿Qué perdemos con la corrupción?

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Un panel internacional de expertos se reunió en un evento organizado por el Observatorio de Sociedad, Gobernanza y Políticas Públicas de la Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), para reflexionar sobre la corrupción: un fenómeno que azota a casi todos los gobiernos del mundo.

La actividad contó con la exposición de María Lourdes Puente Olivera, directora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Católica Argentina (UCA) de Argentina; Oscar Mauricio Parra Gaitán, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Gobierno de la Universidad Bolivariana, Seccional Bucaramanga, de Colombia; y por último, Víctor García San Inocencio, director del Programa de Responsabilidad Social, Transparencia e Integridad de la PUCPR.

Puente Olivera comenzó el encuentro desarrollando el tema de la corrupción desde la perspectiva de nuestro país. Uno de los principales conflictos que planteó respecto a este fenómeno es su ausencia en la agenda política, a pesar de ser uno de los problemas que más preocupan a la ciudadanía. Esta postura fue sostenida por Parra Gaitán quien, en su exposición acerca de Colombia, explicó que la corrupción no estaba en agenda hasta hace poco tiempo. “Cuando se produjo el acuerdo de paz con uno de los grupos guerrilleros más antiguos de nuestro país, la corrupción cobró relevancia y estuvo más vigilada”, expresó.

Para Puente Olivera el fenómeno de la corrupción podría considerarse un problema estructural, pero también cultural. Este tipo de actitudes pueden presentarse en la denominación de personas para determinados cargos ya que “se guían por el color político y cómo pueden ser funcionales a los intereses propios”; hasta una Oficina Anticorrupción, bajo el mando del Poder Ejecutivo, que investiga al gobierno anterior y tiene un poder de control bastante limitado respecto al de turno. Por otro lado, la oradora intentó determinar las causas por las cuales ocurren estos hechos de corrupción. La falta de valores morales puede presentarse como el principal factor, aunque la presencia de un Estado débil también facilita estos actos ilícitos.

Sin embargo, el actor más afectado en esta situación es la ciudadanía. “El 77% de los argentinos considera ineficaz las acciones gubernamentales para luchar contra la corrupción”, ilustró la directora de la Escuela de Política y Gobierno de la UCA. Este panorama se refleja en que “la sociedad cree que los políticos juegan su propio juego y que no hay esperanza”, por lo que la confianza hacia el sistema y las instituciones se debilita. Además, Parra Gaitán amplió esta visión sosteniendo que “los hechos de corrupción vulneran los derechos humanos; se afectan derechos económicos, sociales y culturales, además de derechos civiles y políticos, colectivos y del medio ambiente”. 

Parra Gaitán presentó un panorama de su país y mencionó que “el Índice de Percepción de la Corrupción implica una alta carga subjetiva o valorativa”, por lo que el elemento de medición “no es lo más certero”. Colombia cuenta con 37 puntos sobre 100 en el IPC, y lo que más preocupa es que esos puntos no han cambiado desde 1994

En un informe titulado “Radiografía de los hechos de corrupción en Colombia 2016-2018” se identificaron más de 300 hechos de corrupción por observación directa, el mayor porcentaje de alcance municipal. Un 46% de los actos de corrupción son de tipo administrativa, relacionados con la contratación pública, mientras que alrededor del 25% son tipos de corrupción privada o judicial.

En palabras de Parra Gaitán, “existe un vínculo entre corrupción y la vulneración de los derechos humanos. Los hechos de corrupción están afectando sectores particulares, como la educación”. Algunas formas de corrupción son el soborno, la apropiación de bienes públicos con fines privados, la extorsión y el nepotismo. El orador mostró una perspectiva politológica sobre la corrupción, la cual puede ser entendida desde la estructura y el ejercicio del poder. 


“La denuncia y la no condonación del acto corrupto, por menor que sea, por parte de los ciudadanos, es indispensable. Las normas sociales y el imperio de ellas y una sociedad que repudie los actos de corrupción tienen una acción sanadora”

Dr. Víctor García San Inocencio

El director terminó su discurso explicando que la corrupción en Colombia tiene dos determinantes: primero, unas instituciones débiles, sobre todo para condenar esas conductas corruptas y luego, determinantes socioculturales, que favorecen una candidatura y rechazan el sistema de normas; a lo que el disertante agregó: “En las regiones de Colombia hay una idea preestablecida del Estado, y un rechazo de éste, porque se cree que no funciona”. 

Al finalizar, García San Inocencio se refirió a la corrupción como un fenómeno social, y lo definió como “un producto de esas corrientes que traspasan nuestro sistema”. Asimismo, mencionó al mercado como el motor de la corriente sistémica que se desplaza sobre el Estado neoliberalizado y apuntó que “nuestras organizaciones políticas son Estados que han sido totalmente neoliberalizados; al punto que hoy podemos hablar de un Estado Mercado, y ése es quien dicta las reglas”.

Así, García San Inocencio propuso adoptar medidas que permitan el acceso de la participación ciudadana en las instituciones, y no de grupos interesados. Para cerrar, alegó que hace falta mucho más. “La denuncia y la no condonación del acto corrupto, por menor que sea, por parte de los ciudadanos, es indispensable. Las normas sociales y el imperio de ellas y una sociedad que repudie los actos de corrupción tienen una acción sanadora”, puntualizó.

Cobertura realizada por Milagros Goñi, Ivo Eguizabal y Emilia Chávez.

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