Alopecia: las mujeres también se quedan calvas

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Según un estudio de Svenson, especialistas europeos en medicina y estética capilar, el 60% de la población de más de 18 años puede llegar a padecer alopecia. Normalmente se considera que la pérdida de cabello afecta únicamente a los hombres, sin embargo, la calvicie es un problema que también enfrentan muchas mujeres.

La alopecia es la caída del pelo y puede clasificarse en dos grandes categorías: cicatrizal y no cicatrizal. “La importancia fundamental radica en que las primeras (cicatrizales) se producen por una destrucción del folículo piloso que deriva en una pérdida del pelo irreversible”, explicó Pamela Figueroa, médica dermatóloga.

Por otro lado, se encuentran las alopecias no cicatrizales, que son las más frecuentes en la práctica médica y son reversibles. Entre ellas se encuentran la alopecia androgénica que suele afectar más a los hombres pero que también puede afectar mujeres, la alopecia areata que es autoinmune y el efluvio telógeno (es una alteración del ciclo de crecimiento del pelo).

Según contó la residente de Dermatología Lola Kuperman, el efluvio telógeno es muy habitual y se da cuando muchos pelos entran en la última fase de cabello llamada “telógeno”, que es cuando se cae. “Lo normal es que se caigan entre 50 y 100 pelos por día. Cuando se caen más de esos 100 pelos por día y uno se empieza a dar cuenta, eso no es normal y amerita la consulta”, comentó Kuperman.

Alopecia femenina

La alopecia es una enfermedad que afecta a muchas mujeres de distintas edades. Michelle Mancini tiene 24 años y es estudiante de Fotografía, a los 16 años empezó a notar que se le caía el pelo, pero al poco tiempo le volvió a crecer. Sin embargo, en 2017, luego de sufrir un episodio traumático y de mucho estrés, el cabello comenzó a caerse nuevamente.

“De un día al otro me estaba bañando y se me cayó un mechón de pelo, fui a la dermatóloga y me diagnosticaron con alopecia local, que es en una parte del cuero cabelludo, después pasó a ser alopecia total”, comentó la joven. Y agregó: “Estaba re desesperada porque no lo podía entender, no concebía cómo se me caía el pelo, no me reconocía en el espejo, no sabía quién era”.

Michelle Mancini, estudiante de Fotografía

Mariela Heller dirige junto a Paula Hourteillan y Liliana Basso un grupo de mujeres con alopecia llamado “Pelindas”. “No tenía la menor idea de qué se trataba y no sabía que existía esto, son temas de los que no se hablan”, contó Heller. Un día decidió ir a la dermatóloga por unas manchas que tenía en la piel y le comentó que estaba perdiendo cabello, la médica fue directa y le dijo: “Andá pensando en comprarte una peluca porque te vas a quedar pelada”.

Como muchas otras mujeres, ella creía que era la única que sufría esta condición y por eso empezó a investigar sobre el tema. “Pasé de sentirme completamente sola a encontrarme con gente que era igual a mi y que podíamos hablar de lo mismo, porque tus amigos, por más que sean tus amigos, si no están pasando por tu misma situación hay cosas que no las entienden”, comentó.

El estrés: un factor desencadenante

Muchos de los casos de alopecia tienen un punto en común: la caída del cabello comienza luego de picos de estrés o eventos traumáticos. “Uno no puede separar nunca la mente del cuerpo porque es todo uno y si la mente sufre, el cuerpo físico también. Una forma muy frecuente que tiene el cuerpo de expresar esa dolencia es a través de la piel”, reflexionó la residente de dermatología.

Según Jessica Estalella, especialista en terapia cognitivo conductual integrativa, psicología deportiva y psiconeuroinmunoendocrinología, el estrés crónico y las tensiones emocionales pueden despertar algún tipo de enfermedad, ya sea física o mental.

Ana Ramírez, modelo y activista de la alopecia

Paula Hourteillan, una de las fundadoras de Pelindas, comenzó a notar las pérdidas de cabello en 2005, luego del fallecimiento de tres niños que asistían al jardín en el cual ella trabajaba. “A partir de ahí, me vine abajo”, dijo Hourteillan.

En el caso de Mariela Heller, ella estaba atravesando momentos de mucha angustia y estrés cuando empezó a notar la pérdida de cabello. Luego de someterse a varios tratamientos, su pelo comenzó a crecer. Sin embargo, el inicio de la cuarentena, el fallecimiento de su mascota y la imposibilidad de ver a su madre hizo que todo empeore nuevamente y en pocos meses quedó calva.

“Era una etapa en la que yo estaba muy estresada, estaba con depresión y ansiedad -comentó al respecto Michelle Mancini-. En 2017 sufrí un episodio de abuso y estuve semanas en las que comía muy poco o no comía, casi ni dormía, tenía mucha ansiedad, no podía salir a la calle o terminar el secundario”.

Tratamientos: ¿vale la pena?

Frente a la desesperación muchas pacientes deciden someterse a diversos tratamientos que no solo son costosos y dolorosos, sino que también, en determinados casos, pueden perjudicar el resto de su salud.

Existen múltiples tratamientos posibles. “Desde tópicos como lociones, soluciones, espumas hasta inyecciones; como también hay tratamientos sistémicos con pastillas vía oral; y otros menos utilizados, pero útiles en algunos casos puntuales, como laserterapia -explicó Figueroa-. Todo depende del tipo de alopecia, la severidad del cuadro y el deseo de cada paciente. Pero es bueno remarcar que la mayoría de las alopecias tienen tratamientos que ayudan a frenar la progresión de la caída del pelo”.

En el caso de Michelle, ella no tuvo una buena experiencia con los tratamientos: “Mi dermatóloga me recomendó un par de lociones que las estuve usando y no funcionaron. También me inyectó corticoides en el cuero cabelludo, eso es muy doloroso y tampoco funcionó, ardía un montón, el simple golpeteo del agua en la cabeza cuando me bañaba me hacía doler”.

Por su lado, Mariela probó distintos tratamientos desde que fue diagnosticada, estaba decidida a que su pelo volviera a crecer y lo logró por un tiempo. No obstante, hoy en día dejó todo tipo de medicación y comentó al respecto: “Si poder tener pelo implica vivir toda tu vida con medicaciones que te van a perjudicar todos los órganos, prefiero estar pelada. Hay mucha desesperación en las chicas, pero no vale la pena que vivan a medicación”.

Del duelo a la aceptación

En nuestra sociedad el pelo es considerado una de las características propias de la feminidad. “La pérdida de pelo en la mujer es dolorosa porque está considerado como un atributo que hace a la persona más linda, más llamativa y más seductora”, comentó la psicóloga Estalella.

La pérdida de cabello es un proceso de duelo porque hay algo valioso que se pierde. Según explicó Estalella, durante el duelo las personas deben hacer un trabajo interno, en el cual se pasan por muchas etapas: de negación, angustia, enojo, irritación, aceptación, resignación.

“Hubo momentos en los que estuve muy enojada, me iba a duchar y me quedaba con mechones en la mano, no me quería peinar, no me quería tocar la cabeza, me quería quedar quieta y no quería que eso me estuviese pasando”, contó Paula. Sin embargo, después del enojo llegó la aceptación y decidió pedir ayuda psicológica.

“Fue un proceso de duelo despedirme de la persona que era y volver a nacer”

Michelle Mancini, diagnosticada con alopecia total

Al igual que muchas mujeres, la estudiante de fotografía comenzó utilizando pelucas y turbantes, pero hoy en día reconoce que lo que más la ha ayudado a transitar este camino son los tatuajes que lleva en la cabeza. “Mi idea es llenarme la cabeza de tatuajes, que el día de mañana no me de vergüenza salir sin nada en la cabeza, uno de mis miedos más grandes es salir a la calle”, mencionó la joven.

Sociedad: la mirada del otro

Vivimos en un mundo en el cual existen varios parámetros de belleza. Se imponen determinadas características para considerar que una persona es atractiva y se suele discriminar a quien no cumpla con estos estándares o a quien sea diferente. “Era importante para mí la mirada del otro, no querían que me miren porque estaba pelada me molestaba, pero hoy por hoy ya se me pasó, salgo a la calle y me olvido” contó Paula.

“Nos venden que tenemos que ser como la sociedad dice, nunca se acepta al que es diferente y nosotras somos diferentes”

Mariela Heller, una de fundadoras de Pelindas

Ana Ramírez padece alopecia areata universal desde los 6 meses de edad y es modelo y activista de la enfermedad. Nunca se sintió cómoda ocultando su cabeza con gorros o pañuelos: “Me gusta que las personas me vean así para que esto sea un poco más común, que deje de ser un tabú, porque la alopecia femenina existe, los hombres no son los únicos que tienen derecho a ser calvos”.

No estás sola

El camino que deben transitar las mujeres que padecen alopecia es largo y desgastante. Pasan por distintas etapas y definen al proceso como una “montaña rusa emocional”. Cada mujer atraviesa este momento de diferente manera, pero hay algo en lo que todas coinciden: la importancia de estar acompañada.

Hay distintas formas de sentirse acompañada. Michelle considera que el apoyo de su madre fue un pilar fundamental en su proceso: “Hubo días en los que yo me sentía muy desesperada y en los que me levantaba llorando, y tener ahí el abrazo de mi mamá fue algo que no se puede pagar”.

Por otro lado, tanto Paula como Mariela acudieron a ayuda psicológica. “A una mujer que está atravesando este camino le recomendaría que no esté sola, que busque ayuda y ayuda profesional porque al final del túnel hay luz, pero va a haber que pasar un túnel”, aseguró Mariela.

Mariela Heller, Paula Hourteillan y Liliana Basso, fundadoras de Pelindas

No solo es importante rodearse de familiares, amigos y buscar ayuda terapéutica, sino que también resulta fundamental encontrar a otras personas que estén pasando por la misma situación. Al respecto, la creadora de Pelindas dijo: “En lo que sea siempre hay que rodearse de gente que esté pasando por lo mismo y es una sensación como de un abrazo, sentís calidez”. Por su parte, Michelle también mencionó que “mirar contenido en las redes que me hagan sentir que no estoy sola y pensar que yo también podía me fue empoderando”.

“Lo importante es no sentirnos solos y buscar ayuda. Para mi el cabello pasa a un segundo plano, ojalá que puedan verlo así en algún momento porque realmente la libertad de ser tú misma, de estar tranquila, de olvidarse del qué dirán y de amarte completamente es algo increíble y vale la pena” dijo la activista de alopecia. Y agrega: “Sé que es muy duro, pero si estás pasando por esa situación, te invito a seguir adelante por lo que eres, por lo que fuiste y por lo que quieres ser”.

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