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Universitarios: cada vez más jóvenes trabajan para sostener sus carreras

Entre empleos informales, viajes largos y poco descanso, cada vez más jóvenes combinan la universidad con jornadas laborales para afrontar gastos cotidianos y sostener sus estudios.

Cada mañana, la rutina de miles de estudiantes universitarios comienza antes de las seis. Los desplazamientos largos, las horas de clase y el tiempo dedicado a estudiar exigen planificación y sacrificio. Entre traslados, prácticas, trabajos de medio tiempo y escaso descanso, la jornada se mantiene como una constante.

Esta dinámica se volvió habitual entre jóvenes que intentan sostener sus estudios. Además, generan ingresos para afrontar gastos personales, transporte, materiales o para ayudar en sus hogares.

Según datos difundidos por el INDEC, la informalidad laboral alcanzó al 43% durante el cuarto trimestre de 2025, mientras que entre los jóvenes menores de 29 años la cifra se ubicó cerca del 60%, uno de los niveles más altos del mercado laboral.

En paralelo, la Encuesta Permanente de Hogares mostró que más de 13,5 millones de personas se encontraban ocupadas en Argentina hacia fines de 2025, aunque una parte importante lo hacía en condiciones precarias o sin registro formal.

Jornadas divididas entre la facultad y el trabajo

Para muchos estudiantes, trabajar dejó de ser una experiencia complementaria y pasó a convertirse en una necesidad cotidiana.

Martina López, de 22 años y estudiante de Comunicación Social, trabaja en un local gastronómico cuatro veces por semana mientras cursa materias por la mañana y la tarde.

Hay días en los que salgo de mi casa a las seis de la mañana y vuelvo después de las diez de la noche. A veces llego sin energía para estudiar, pero necesito trabajar para pagar apuntes, transporte y algunos gastos propios”, explicó.

La estudiante aseguró que una de las principales dificultades es la organización de los horarios. “Cuando hay parciales o entregas se complica mucho. Dormís poco y terminás haciendo trabajos en el colectivo o durante los descansos del trabajo”, señaló.

El fenómeno también se replica en empleos vinculados a aplicaciones, comercio o tareas independientes. Diego Ezcurra, estudiante de Administración de Empresas de 24 años, realiza repartos para aplicaciones de delivery durante las tardes y noches luego de cursar.

Empecé para tener ingresos rápidos. Lo bueno es que puedo manejar mis horarios, pero terminó trabajando muchas horas porque si no, la verdad que no alcanza”, sostuvo.

Según contó, en semanas de exámenes suele reducir horas de trabajo, aunque eso impacta directamente en sus ingresos. “Muchas veces tenés que elegir entre estudiar más o trabajar más”, resumió.

El peso de la informalidad entre los jóvenes

Los últimos informes laborales muestran que los jóvenes continúan siendo uno de los sectores más afectados por la precarización laboral.

Datos oficiales del INDEC indicaron que casi seis de cada diez jóvenes ocupados trabajan en condiciones informales, sin aportes jubilatorios ni estabilidad laboral.

El crecimiento de trabajos independientes, aplicaciones de reparto y empleos temporarios aparece como una de las principales alternativas para estudiantes que necesitan ingresos rápidos y horarios flexibles.

A su vez, distintos relevamientos sobre empleo joven señalaron que muchos estudiantes priorizan trabajos cercanos a sus hogares o compatibles con la cursada, incluso cuando las condiciones laborales son inestables.

Menos tiempo libre y dificultades académicas

La combinación entre empleo y universidad también impacta en el rendimiento académico y la vida personal.

Entre las principales dificultades que mencionan estudiantes aparecen la falta de descanso, la imposibilidad de asistir a todas las clases y la reducción del tiempo destinado al estudio o actividades recreativas.

Antes podía juntarme más con amigos o hacer deporte. Ahora casi todo mi día está ocupado entre cursada, viajes y trabajo”, contó Diego.

Martina, en tanto, explicó que muchas veces debe estudiar durante trayectos o fines de semana. “Terminas viviendo con horarios muy ajustados. Todo se organiza alrededor del trabajo y la facultad”, afirmó.

Infografia creada con Inteligencia Artificial

Especialistas en educación y empleo juvenil sostienen que estas dinámicas crecieron en los últimos años como consecuencia del contexto económico y del aumento de los gastos cotidianos vinculados con los estudios.

Los principales datos sobre empleo e informalidad entre los jóvenes son:

  • La informalidad laboral llegó al 43% en Argentina durante el último trimestre de 2025.
  • Entre los jóvenes menores de 29 años, la cifra se acercó al 60%.
  • Más de 13,5 millones de personas tenían empleo hacia fines de 2025.
  • Entre los sectores con mayores niveles de informalidad se encuentran comercio, gastronomía y trabajos vinculados con plataformas digitales.

Una realidad cada vez más extendida

La combinación entre estudio y trabajo se consolidó como una realidad habitual para gran parte de los estudiantes universitarios argentinos. Frente a jornadas extensas y condiciones laborales inestables, muchos jóvenes organizan sus rutinas alrededor de la necesidad de generar ingresos sin abandonar su formación académica.

Mientras el mercado laboral continúa mostrando altos niveles de informalidad entre los menores de 30 años, el desafío de sostener ambas actividades forma parte de la experiencia cotidiana de miles de estudiantes en todo el país.

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