El Pontífice reunió a cuatro millones de personas en abril de 1987 y dejó un vehículo histórico que desde el domingo 6 de agosto se exhibe gratis en Buenos Aires
Una camioneta Ford F-350 transformada en cuatro días, con cristales antibalas y un asiento giratorio blanco, es el único objeto físico que queda en Argentina de la última visita de un papa al país. El Automóvil Club Argentino (ACA) la exhibe desde el domingo 6 de agosto de forma libre y gratuita en su sede de Av. del Libertador 1850, en la Ciudad de Buenos Aires, en la antesala de la llegada de León XIV, confirmada para el 8 de noviembre de 2026. Será el primer pontífice en pisar suelo argentino en casi cuatro décadas.
El vehículo perteneció a Juan Pablo II, quien visitó la Argentina en dos oportunidades: en junio de 1982, durante los últimos días de la Guerra de Malvinas, y en abril de 1987, en la gira pastoral más extensa que un papa realizó en el país. Fue esa segunda visita la que quedó grabada en la memoria colectiva argentina.

La gira que nadie olvidó: diez ciudades en seis días
El 6 de abril de 1987, el avión papal aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery. Al descender, Juan Pablo II besó el suelo argentino, una imagen que dio la vuelta al mundo. El presidente Raúl Alfonsín lo recibió en la Casa Rosada y le obsequió un rosario de plata y rodocrosita, la piedra nacional. Desde el balcón histórico, ambos saludaron a una Plaza de Mayo colmada.
Lo que vino después fue una maratón logística sin precedentes. En apenas seis días, el Pontífice recorrió Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, además de participar en actos en Luján. Hubo jornadas en las que atravesó cuatro provincias en menos de trece horas, prácticamente sin descanso.

Cada parada tuvo un mensaje pastoral diferente. En Bahía Blanca habló sobre el mundo rural ante 130.000 personas. En Viedma compartió un mate con representantes mapuches. En Mendoza rezó por la paz. En Córdoba cuestionó el proyecto de Ley de Divorcio Vincular —que el Congreso aprobaría dos meses después— ante personas enfermas y con discapacidad. En Tucumán recordó la historia de la Independencia y en Salta se puso el tradicional poncho rojo y negro. En total, pronunció 26 discursos y movilizó a cerca de cuatro millones de personas.
La primera Jornada Mundial de la Juventud fuera de Roma
El cierre de la visita ocurrió el 12 de abril, Domingo de Ramos, sobre la avenida 9 de Julio. Allí, Juan Pablo II presidió la II Jornada Mundial de la Juventud, la primera celebrada fuera de Roma. Cerca de un millón de jóvenes colmaron la avenida más ancha del mundo para escucharlo. Fue en ese acto multitudinario donde el Papa pronunció una de sus frases más recordadas, dirigida a las nuevas generaciones: “¡No tengan miedo!”
Antes de partir, sobrevolaría a baja altura la Basílica de Luján. Pidió modificar el recorrido del avión, reunió a los cardenales que lo acompañaban y rezó el Rosario mientras la observaban desde el aire. Fue su último gesto en suelo argentino.

La visita estuvo atravesada por un contexto político complejo. El viaje fue organizado como reconocimiento a la mediación vaticana en el conflicto del Canal de Beagle, que en diciembre de 1978 había llevado a Argentina y Chile al borde de una guerra. Apenas tres días después de la partida del Papa, comenzó el levantamiento carapintada de Semana Santa, uno de los episodios más graves que enfrentó el gobierno de Alfonsín.
El papamóvil: de grúa del ACA a símbolo de fe
La historia del vehículo que se puede ver en Av. del Libertador 1850 comienza en 1982. Con la primera visita de Juan Pablo II inminente y el Pontífice todavía convaleciente del atentado que había sufrido en la Plaza San Pedro de Roma en 1981, el Arzobispado de Buenos Aires le encomendó al ACA la construcción de un automóvil papal blindado. El desafío era monumental: había que hacerlo en tiempo récord.
Un equipo de técnicos trabajó de forma ininterrumpida durante cuatro días. Tomaron como base una camioneta Ford F-350 modelo 1981 que hasta ese momento funcionaba como grúa de auxilio. Le quitaron el sistema de grúa y construyeron una cabina especial con cristales antibalas de gran espesor. En el interior instalaron una plataforma de madera de quebracho, alfombra roja y un asiento giratorio blanco diseñado para que el Papa pudiera saludar a los fieles desde distintos ángulos. Lo pintaron completamente de blanco y le agregaron los emblemas pontificios y argentinos.

Tras cumplir su función en la Argentina, el mismo vehículo fue utilizado por Juan Pablo II en su visita a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en 1988. Hoy es una pieza de valor patrimonial conservada en el museo del ACA. El presidente de la institución, César Carman, explicó el sentido de la exhibición: el vehículo genera un fervor constante entre quienes lo visitan, y por eso decidieron sacarlo a la puerta del club para que más personas puedan verlo.
Con la llegada de León XIV prevista para noviembre, la Argentina se prepara para recibir a un papa por segunda vez en su historia, casi cuarenta años después de aquel abril de 1987.




