El compostaje: pequeñas acciones que generan grandes cambios

Compartilo

Cómo se aplica este sistema casero que está imponiéndose en las ciudades

Según la organización “Red de Compostaje”, en el Área Metropolitana de Buenos Aires, se generan 17 mil toneladas de residuos por día, de las cuales casi la mitad (8 mil toneladas) provienen de residuos orgánicos. Las composteras surgen como una solución para transformar los residuos orgánicos (yerba, cáscara de frutas, verduras, entre otros) en tierra (humus) y fertilizante, denominado compost.

Hay muy pocos datos acerca de cuánta gente tiene una compostera en su hogar. Como punto de partida, una serie de estudios realizados en 2011 por la asociación Composta en Red, formada por varios municipios españoles con iniciativas de compostaje indica que hay 161 municipios con proyectos de compostaje y 4.406 compostadores activos. Desde ese entonces ya fueron varios los municipios que implementaron programas.
Según los cálculos del ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, los 790 compostadores del programa municipal permitieron reducir la cantidad de residuos orgánicos en 244 toneladas al año, es decir, a una tonelada y media de dióxido de carbono. Aunque esa cifra solo representa un 1,3% de los residuos orgánicos producidos en el municipio, el propio Ayuntamiento calcula que el vermicompostaje permite reducir en algo más de un tercio la cantidad de basura biológica que tiran los hogares.

La Asociación EBR, Economías BioRegionales, sostiene que es menos del 1% la cantidad de personas que utilizan composteras en el mundo. Se calcula que en Madrid en comunitario habrá aproximadamente unas 400 en Sierra Norte, 400 en el Boalo, 200 en Móstoles, 200 en Alcalá y no más de 1000 en el resto incluyendo Hortaleza y huertos comunitarios unas 2000.

Dentro de la compostera se genera un ecosistema en donde habitan muchos insectos y microorganismos que contribuyen a convertir los desechos orgánicos en tierra. Es fundamental se mantenga saludable, y para eso debemos prestarle atención al regarlo, adicionarle desechos orgánicos, remover los materiales, o bien cosechar tierra. Agustín Narosky, licenciado en economía empresarial, composta hace años y cuenta que lo único que hace para cuidarla es usarla, así no se mueren las lombrices de adentro y también tirar siempre una parte seca y otra húmeda (que serían las verduras). A diferencia Mavi Rambaud, licenciada en ingeniería agrónoma, afirma que ella mantiene su compost revolviendo el contenido de adentro así no queda lo nuevo arriba, y dice que tampoco le pone mucha cantidad de un único residuo.

Según la Asociación EBR: «Cada día hay más conciencia no solo con el compostaje sino con la ecología en general, la gente cada vez más empieza a aportar su granito de arena en lo cotidiano y eso es algo muy positivo para lo global».

En el proceso se produce un líquido orgánico que puede ser usado como insecticida para el control de plagas o enfermedades. Y también, son menos los menos tóxicos generados por los transportes para el traslado de residuos, esto implica menos nafta, humo, cenizas y productos tóxicos. Eventualmente, estos gases generan alergias o ataques de asma. Otra de las ventajas del compost es que mejora la calidad del aire ya que los residuos urbanos son una de las principales causas del aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que tienen un gran impacto en el cambio climático. También, promueve la biodiversidad del planeta para la supervivencia de las especias. Es un proceso en el cual los seres vivos se convierten en materias primas para la tierra.


Composteras urbanas.
Foto: Sol Narosky


Las funciones mayoritariamente conocidas del compostaje son que permiten disminuir los residuos y evitar problemas de contaminación de suelos y de las emisiones provenientes de ellos, pero también presupone un ahorro económico, a nivel macro y microeconómico. Esta práctica achica el gasto de recogida de residuos, y como consecuencia, achica la gestión de quema de basura. Además, con el humus natural se puede reducir el uso de fertilizantes químicos, ya que funciona como fertilizante natural. Corrige la estructura del suelo, lo protege de la erosión y sirve de sustrato de cultivo, es decir, mejora la productividad de la tierra sin contaminarla con químicos dañinos para los suelos y para los ecosistemas. Agustín al igual que Mavu, declaran que unos de los principales motivos por el cual utilizan la compostera es que les interesa obtener tierra orgánica y además contribuir con el medio ambiente contaminando menos. Ambos sostienen que el compostaje tiene algunas desventajas, aunque en relación con las ventajas son insignificantes. Para Agustín, la única contra del compost es que a veces lleva tiempo separar los residuos orgánicos de los que no lo son, y también ocupa lugar en la casa. Pero para Mavi, lo peor es que hay que comprar las lombrices californianas, ya que es complicado conseguirlas y además es bastante asqueroso: «Si no la cuidás bien, se te llena de moscas y de mal olor», sostiene.

Eco House, una organización no gubernamental cuyo objetivo es promocionar el desarrollo sostenible a través de la educación, el voluntariado y la certificación ambiental, cuenta actualmente con más de 100 voluntarios que tratan hacer algo positivo por el mundo. Uno de sus 14 departamentos es de composteras, en el cual se encargan de difundir esta manera ecológica de tirar los residuos orgánicos. También venden un kit de composteras que incluye: la explicación personal + manual de instrucciones + 4 módulos + tapa + lombrices californianas. El precio a través de mercado libre es de $1200, y el dinero recaudado con la venta de composteras es utilizado para financiar el Programa Escuelas Conscientes.

Martín Almiña, uno de los fundadores de la Red, le contó al diario La Nación cómo se generó la dinámica para difundir el compostaje: «Había fabricantes de composteras, y gente que daba talleres; nosotros llegamos desde la asociación civil Más Oxígeno, que diseña estrategias de sustentabilidad. Buscábamos unir a los proveedores en el paradigma de la colaboración». Así fue que crearon la plataforma redcompostaje.org.ar, con información básica sobre cómo compostar, videos educativos, una guía de proveedores y un mapa que invita a registrarse para aportar tu granito de humus. En casi cinco años incluyeron a 22 proveedores y a unos 4.000 miembros, entre familias, empresas, escuelas, hoteles, restaurantes y universidades.


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