Los casos que alimentan la idea de que la organización enfrenta una grave crisis de autoridad
Según Javier Milei, la Organización de Naciones Unidas (ONU), “se convirtió en una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”. Eso afirmó en la 81.ª sesión de la Asamblea General en Nueva York el pasado 23 de septiembre.
El reclamo se produjo en el marco de una reactivación en el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, ocupadas por fuerzas de Gran Bretaña desde 1833. Con un proyecto denominado “Ley de la Defensa de la Soberanía”, Milei busca penalizar a las empresas que extraigan recursos naturales de las islas sin autorización argentina.
Además, busca crear un Consejo de Seguridad para analizar las acciones militares en el territorio. También fortaleció el reclamo de intervención ante lo que, según la ONU misma, es un acto de colonialismo. “Lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad”, expresó el mandatario ante las autoridades.
Milei no es el primer mandatario en hacerle reclamos a la ONU, y Argentina no es el primer país en sufrir crisis o abusos sin (o con insuficiente) intervención del organismo.
Muchos líderes, entre ellos Lula da Silva y Gustavo Petro, han exigido reformas y reestructuraciones dentro del organismo internacional a lo largo de losaños, pero hasta ahora no hay ninguna propuesta de reorganización formalizada.
El genocidio de Ruanda

En Ruanda, África, hubo una matanza de 100 días hacia la tribu tutsi entre abril y julio de 1994. El gobierno, regido por el grupo hutus y conjuntos paramilitares extremistas, ejerció violencia incesante sobre el pueblo y dejó un saldo de entre quinientas mil y un millón de personas (tanto tutsis como hutus moderados). Es considerado uno de los mayores fracasos en la historia de la ONU.
En 1994, Roméo Dallaire, líder de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Ruanda, envió un famoso “telegrama de genocidio”, advirtiendo cómo estaba escalando el conflicto a la organización. Sin embargo, le dieron la orden de no intervenir.
Días después, retiraron tropas de cascos azules y dejaron a los civiles a protegerse a sí mismos. Las potencias con derecho de veto dentro de las Naciones Unidas evitaron utilizar el término “genocidio” para describir el conflicto, ya que eso obligaba al organismo a intervenir militarmente.
En 1999, terminada ya la masacre, desde la ONU pidieron disculpas formales y aseguraron que fallaron por “falta de recursos y de voluntad política”.
La masacre de Srebrenica

Esta crisis ocurrió en 1995 durante la guerra de Bosnia (ex Yugoslavia). En el país convivían tres grupos étnicos: bosniacos (musulmanes bosnios), serbobosnios (cristianos ortodoxos), bosniocroatas (católicos). En un contexto de inestabilidad política y autodeterminación, las fuerzas serbobosnias buscaban ganar territorio y homogeneizarlo expulsando y eliminando a la población no serbia. Así comenzó la masacre.
Srebrenica había sido declarada zona segura y bajo la protección de la ONU en 1993. Para controlar la zona y ante abusos del ejército de la República Srpska y el grupo paramilitar “Los Escorpiones”, desde el organismo enviaron el batallón Dutchbat que consistía de 400 cascos azules holandeses, prácticamente desarmado y sin órdenes claras.
Ante el inesperado avance del ejército, los soldados de la ONU accedieron al desalojo de hombres y niños de etnia bosnia musulmana, entregándolos a una inevitable muerte. Se calcula que hubo ocho mil muertos.
La ONU ahora reconoce formalmente que se trató de un genocidio.
La invasión de Estados Unidos a Irak, «Operación Libertad Iraquí»

Fue un conflicto militar relámpago ocurrido en marzo de 2003. En una coalición multinacional con Reino Unido, Australia y Polonia, y con menor participación de otros países, Estados Unidos (liderado por George W. Bush) bombardeó Irak y envió tropas terrestres con el objetivo de derrocar el gobierno baazista de Sadam Huseín.
La justificación fue la sospecha de armas químicas, biológicas y nucleares que representaban una potencial amenaza global, y los presuntos vínculos entre el gobierno de Irak y los grupos terroristas detrás del ataque a las Torres Gemelas en 2001. El ataque se llevó a cabo sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y eventuales inspecciones internacionales determinaron que las acusaciones eran falsas.
Sadam Huseín fue capturado en 2003 y ejecutado en 2006, y Estados Unidos retiró sus últimos campamentos militares en septiembre de 2026. Se estima que cien mil civiles iraquíes fueron asesinados en la invasión.
La ONU reconoció a Estados Unidos y Reino Unido como potencias ocupantes bajo el derecho internacional.



