Punto Convergente

Intocables en el campo: la AFA prioriza el juego antes que la Justicia

afa-3
Compartilo

El 8 de junio de 2023, Ludmila Isabella ratificó su denuncia contra su expareja: Lautaro Acosta. Acosta, el mismo jugador ídolo del Club Atlético Lanús, quien participó y fue figura en cinco de los siete títulos obtenidos por el club deportivo, quien trajo a la Argentina una medalla de oro del torneo masculino de fútbol de los Juegos Olímpicos 2008 y quien fue parte del equipo argentino campeón del Mundial sub-20 en 2007. Este mismo número 7 del Granate fue acusado de violencia física, verbal y psicológica, y amenazas de muerte.

En el año 2023, Isabella tomó la decisión de revelar detalles de su relación de casi siete años con el futbolista. De esta manera, compartió imágenes en la red social Instagram como pruebas del “infierno” que vivió durante más de media década, las cuales muestran los moretones que el actual jugador de Lanús trazaba su cuerpo. A través del medio, Isabella declaró: “(…) a mí ya me cagó la vida, me la arruinó, siempre voy a recordar esas madrugadas que me golpeaba sin parar”. Asimismo, explicó cómo Acosta minimizaba sus advertencias acerca de que lo denunciaría porque “se sentía impune”. Él tapaba todo con plata: “’míralo a [Sebastián] Villa’ decía, ‘qué mal está. Está en la casa’”.

Imágenes que compartió la expareja de Lautaro Acosta en su Instagram.

Así como como la denuncia de Ludmila Isabella a Lautaro Acosta, doce más se acumulan dentro del marco de la Liga Profesional de Fútbol Argentino 2024, la cual está integrada por veintiocho equipos. Los profesionales que han sido denunciados en el transcurso de su carrera son: Frank Fabra, José Florentín, Abiel Osorio, Ignacio Arce, Fernando Tobio, Sebastián Villa, Miguel Brizuela, Eduardo Salvio, Johan Carbonero, Iker Muniain, Lucas Acosta, Cristian Fabbiani y el “Laucha” Acosta, nombres altamente conocidos en el fútbol argentino. Pese a este hecho, la AFA constata que no tiene posibilidad de hacer algo más que los esfuerzos que actualmente lleva a cabo para terminar con esta problemática.

Estos datos han sido relevados a través de una base de datos que se llevó adelante durante agosto y diciembre del año 2024, la cual analizó cada uno de los futbolistas que son parte de la Primera División Argentina 2024. Se investigó a los 887 deportistas dentro del torneo de máxima categoría nacional, incluyendo a los directores técnicos, uno por uno, para poder precisar de mayor manera el análisis. Posteriormente, se determinaron los trece nombres que se destacan, y también las medidas que aplicaron los clubes frente a las diferentes situaciones –entre estos, el 40% no tomaron acciones preventivas y el 20% rescindieron el contrato del atleta–.

A partir de la información recopilada, se concluye que un 39.3% de los clubes de fútbol nacionales cuentan con, al menos, un jugador que ha sido acusado de agresión en virtud de género.

Creerle a la víctima

Las Naciones Unidas indican que 1 de cada 3 mujeres sufren violencia física y/o sexual alguna vez en su vida. El organismo mundial define la agresión contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. En 2022 –el último año completo registrado dentro de la página del gobierno argentino– se han recibido alrededor de 125.235 comunicaciones a las tres sedes de la línea 144, la cual brinda atención, contención y asesoramiento a personas en situación de riesgo en Argentina.

“Ella estaba enamorada, ella sentía mucho amor por él…”, relata María Ximena Damasco, abogada especialista en derecho civil y de familia, patrocinante de Isabella, “a lo cual perdonaba esas agresiones físico-verbales y a nivel sexual. (…) Yo con Lu estuve hablando un montón de meses antes de que se hiciera la denuncia porque se quería separar y no sabía cómo”. La doctora Damasco resalta la importancia de la iniciativa de la víctima en situaciones de agresión de género, que tome el primer paso para realizar la acusación legal, ya que esta “no la puede tomar nadie más” que el afectado.

El desafío está en denunciar. Sara Barni, abogada y fundadora de Red Viva, una asociación civil para víctimas de violación y abuso sexual, reafirma la dificultad que presentan los agraviados en los delitos frente a la libertad sexual al tener que delatar a los responsables de estos actos. Ella sostiene que “las víctimas hablan cuando tienen el lugar propicio para hablar, no hablan cuando quieren, sino cuando pueden, pero también deben tener un lugar que se preste, que sea amigable, que sepan que van a tener respuesta”.

Asimismo, Enrique Stola, médico especialista en psiquiatría y psicología clínica, complementa este argumento y afirma que “hay que atreverse a denunciar a un jugador famoso”. Esto se debe a que entran en el campo de la sospecha por dinero, por “joderle” la vida al hombre, por querer ganar fama. Por esta razón, enfatiza el hecho que uno de los logros del feminismo moderno fue la posibilidad de “generar espacios seguros para sus congéneres”, lo que hace más propicio que las mujeres hablen en estos escenarios.

“[A Ludmila] le costó muchísimo tomar esa decisión”, agrega la doctora Damasco. “Un día se cansó, se fue de la casa porque (…) este señor apareció, le dio un golpe, le tiró las cosas arriba de la computadora y empezaron a discutir porque ella le dijo que iba a ir al otro día a cenar con su hermana. Se armó un tremendo episodio (…) Ella agarra a su hijito y se va a la casa de la mamá”.

De las dieciséis acusaciones acumuladas –debido a que algunos de los deportistas como Fabbiani, Villa y Brizuela cargan con más de una–, siete de estas provienen de su pareja al momento de hecho, y las nueve restantes de personas sin conexión previa al deportista

De las dieciséis acusaciones acumuladas –debido a que algunos de los deportistas como Fabbiani, Villa y Brizuela cargan con más de una–, siete de estas provienen de su pareja al momento de hecho, y las nueve restantes de personas sin conexión previa al deportista.

Las secuelas psicológicas de las transgresiones frente a la libertad sexual en las víctimas son imposibles de medir, ya que a distintas personas les afecta de diferentes maneras. A pesar de ello, hay un aspecto en el cual los profesionales están de acuerdo: “el abuso sexual es como una herida de guerra, es como haber estado en una guerra. Es el mismo impacto”, explica Barni. Ella ilustra cómo una situación de tal índole puede alterar toda la esfera psicológica del sobreviviente, “hay muchos suicidios, mucha flagelación”. Asimismo, Stola adiciona que los diagnósticos más comunes son el estrés postraumático, la depresión y el trastorno de estado de ánimo. El médico afirma que estas determinadas circunstancias pueden llevar a que “las mujeres se sientan inseguras sobre su criterio de realidad” ya que muchas veces son tratadas de “locas” y esto motiva a que la mujer crea todas las mentiras que inventan sobre ella y considere que la situación “no es para tanto”.

Toda persona que sufre las consecuencias en su integridad física o psíquica a raíz de un delito o acontecimiento traumático, experimenta la victimización primaria. “La persona siente que son vulnerados sus derechos como persona y por ello asume el rol de víctima”, clarifica la fundación Save The Children en su página web. Del mismo modo, también existe la victimización secundaria, o mejor conocida como revictimización. Esta es “la respuesta que da el sistema a una víctima” lo que conlleva a que el sobreviviente “reviva la situación traumática y vuelva a asumir su papel de víctima”. Esta vez, no es sólo damnificado de un delito, “si no de la incomprensión del sistema”, concluye la organización.

Damasco destaca la revictimización durante los procesos judiciales: “es volver a vivir un montón de cosas que algunas, en el momento de denunciarlas, no se las acuerdan. Entonces, hablando con mi cliente, a veces aparecían más cosas que ella se iba acordando, llorando”. Por otro lado, Barni muestra otra mirada del debate, ya que considera el procedimiento como “sanador” para los sobrevivientes.

Red Viva comenzó a funcionar en diciembre de 2015 después de que su fundadora haya obtenido justicia en la causa que llevó adelante su hija sobre abuso sexual. A partir de este hecho, ella se preocupó de que su caso era de los pocos que obtuvieron sentencia después de condenar este tipo de delitos, ella señala que fue parte del 1% que obtienen justicia, “mi hija (…) fue creída”. La justicia se puede definir de diferentes formas, sin embargo, después de años de experiencia donde ha acompañado a más de 1200 familias en todo el país, Barni puede explicarla de otra manera a la convencional. “Para una víctima (…) lo importante es poder pararse frente a la sociedad y decir ‘yo fui creída, yo obtuve justicia’, y entender que, desde el momento que habló, deja de ser víctima y pasa a ser sobreviviente”.

Stola, por su parte, asegura que, para una rápida recuperación, lo esencial es que se le crea a la víctima al momento de dar su testimonio. Este aspecto junto con un tratamiento psicológico que tenga “una perspectiva de género, el cual debe ser feminista. (…) Porque género sin feminismo es sospechoso”.

Mientras que Damasco resalta el hecho que su clienta retenía detalles “por vergüenza”, detalles que no quería que otras personas los conozcan, la representante de la ONG destaca que las víctimas, al denunciar a su abusador, salen de la “cristalización social, donde encima [tienen] la vergüenza de que no [sean] creídas”. Sin embargo, aunque el victimario sea sentenciado, al afectado “nunca le va a alcanzar los años que le den [en la resolución], porque esa persona se llevó mucho de su vida”.

Supuesta institucionalidad de los clubes

Al darse a conocer las acusaciones de uno de sus jugadores más reconocidos, el Club Atlético Lanús activó su Protocolo Institucional de Acción para la Prevención e Intervención ante Situaciones de Violencia y/o Discriminación por Cuestiones de Género y/u Orientación Sexual. Este mismo promete “garantizar un ambiente libre de discriminación de cualquier tipo de hostigamiento o violencia por razones de identidad sexual, de género, clase, etnia, nacionalidad o religiosa; promoviendo condiciones de igualdad y equidad”. Así también se compromete a “promover acciones de sensibilización y difusión sobre la problemática, y fomentar acciones que eliminen la violencia de género, acoso sexual y discriminación en todas sus expresiones”.

Posteriormente, la asociación realizó un comunicado para reflejar la posición del club a causa de los acontecimientos: “en virtud de los hechos de público conocimiento y tras haber recibido una denuncia a través de nuestro departamento de Género y Diversidad, hemos decidido activar el protocolo institucional tal cual se indica en su artículo número 7. De este modo quedamos a disposición de la denunciante y de la Justicia, ratificando nuestro compromiso en la lucha contra toda situación de violencia”.

Maia Moreira, titular del Departamento de Género y Diversidad de Lanús, tuvo un primer contacto con Ludmila Isabella en sus redes personales, el cual fue incitado por la parte demandante. Como respuesta, la derivó con el área de género del club para que se comunique por el canal correspondiente. De esta manera, tuvieron una reunión con la “mesa chica” de la comisión directiva, tomaron las decisiones concernientes al delantero y las comunicaron por los canales oficiales del Granate. Al mismo tiempo, mantuvieron contacto con la denunciante y le explicaron los pasos a seguir; Moreira describe a Isabella como “siempre agradecida del trabajo que hizo la institución”. Puertas adentro, tuvieron las reuniones pertinentes con el denunciado.

A su vez, la doctora destaca las actuaciones del club frente a la situación ya que siempre estuvo disponible para lo que necesiten. La entidad dejó de convocar al jugador por un periodo de dos partidos, y después de estos volvió a ser titular para llevar el equipo adelante. Damasco acentúa que “hizo lo que debería hacer cualquier establecimiento deportivo”.

La abogada patrocinante de Isabella explica que “durante esos partidos hubo audiencias de ratificación, y generalmente cuando se hacen denuncias de violencia de género, lo que hace el juzgado es notificar y asegurarse que las partes asistan a una audiencia para ser escuchadas”. Además, se dictaron otras medidas que eran necesarias para cuidar a la víctima: una medida perimetral de no acercamiento, la atribución del hogar consular para que ella siga viviendo con su hijo y se concluyó que el delantero sea excluido de su domicilio. De esta manera, después de ser suspendido por dos fechas, Acosta volvió a la cancha ya que el hecho que él siguiera jugando “no era una cuestión que podía perjudicar a la denuncia de violencia de género”.

Por el momento, la causa seguida contra Lautaro Acosta todavía está abierta, ya que la fiscalía sigue investigando la denuncia penal.

A pesar del buen manejo de la situación por parte del Granate como lo ha calificado Damasco, no todos los equipos profesionales que se encuentran dentro de la Liga Profesional de Fútbol Argentino 2024 cuentan con algún tipo de protocolo de acción en caso de cualquier tipo de discriminación o agresión. Mientras que dieciocho clubes disponen de normativas de esta índole -todas disponibles en sus respectivas páginas webs-, los diez restantes optan por mirar hacia el otro lado y evitar sus responsabilidades. Entre las instituciones deportivas que no han redactado ningún tipo de protocolo se encuentran el Club Atlético Banfield, el Club Atlético Barracas Central, el Club Atlético Central Córdoba, el Club Social y Deportivo Defensa y Justicia, el Club Deportivo Riestra, el Club Sportivo Independiente Rivadavia, el Club Atlético Sarmiento de Junín, el Club Atlético Talleres, el Club Atlético Tigre y el Club Atlético Unión.

Damasco comenta que “es lamentable que todavía no esté impuesto [un reglamento] en todos los clubes de fútbol (…), pero debería existir”. También, considera que, en violencia de género, “las instituciones son bebés recién nacidos. Es muy poco lo que se está desarrollando con respecto a esto”. En relación a Lanús, la agrupación le proporciona una asistencia psicológica a la víctima si esta lo desea, pero igualmente “debería tener un (…) soporte psicológico para el jugador”. Sin embargo, la abogada declara que, aunque exista este protocolo, nunca se sabrá si se cumple o no.

En cuanto a Sara Barni, ella analiza que, si las instituciones deportivas ofrecieran algún tipo de apoyo psicológico a las personas que sufren daños a causa de uno de sus jugadores, el organismo consideraría que estaría “reconociendo culpabilidad”. Es como admitir “que el daño lo provocó la institución”, por lo que muchas veces optan por no señalar las actitudes y acciones de personas que integran y representan la asociación.

“¿Te alcanza? La verdad que no, falta un millón”

De esta manera, los profesionales ofrecen diferentes alternativas para poder cambiar la situación actual del fútbol argentino. Ximena Damasco declara que lo que se puede hacer con una acusación de violencia de género, es “siempre (…) creerle a la víctima”. Después, “ponerse a disposición de la justicia; empezar con entrevistas con psicólogos y psiquiatras para ver en qué situación están ambos; apoyar a la víctima en estos casos; (…) separarlo [al jugador] del plantel, por lo menos, un mes para ver cómo se deriva la denuncia; y luego reunirse con todas esas pruebas, entrevistas y documentación para decidir qué pasa con el trabajo del futbolista”. Stola agrega que los clubes de fútbol pueden ayudar “pagando una parte de la totalidad del tratamiento” psicológico del perjudicado.

Moreira, desde su punto de vista, resalta que lo primero que se necesita es un “cambio a nivel social” y destaca que los feminismos, hoy en día, lograron instalar una agenda de género en la cual se abarcan cuestiones de género, y “aunque sea para la burla, (…) el tema está instalado”. Posteriormente, se deben realizar reformas en los marcos normativos, ya que en los clubes los cuales no poseen áreas de género o protocolos, “es muy difícil que puedan trabajar esa temática”. Finalmente, otro aspecto importante a modificar abarca la representatividad de mujeres en los espacios de toma de decisiones, ya que, con un porcentaje pequeño de mujeres en estos ámbitos, las resoluciones se vuelven más difíciles.

Paula Ojeda es gerente del Departamento de Equidad y Género de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y pionera en la creación de protocolos contra la discriminación dentro de los establecimientos futbolísticos cuando ocupaba el cargo de Presidente del Departamento de Violencias, Género y Equidad en el Club Atlético Vélez Sarsfield entre 2018 y 2022. Ella afirma que todavía se debe seguir trabajando en “todos los sectores”, y agrega que “no hay que bajar los brazos, esto recién comienza”. De esta misma manera, extrae una reflexión positiva de los últimos años del deporte ampliamente valorado a nivel nacional al tener departamentos en los distintos clubes y en la AFA que trabajan exclusivamente estas temáticas. Hoy en día, los medios de comunicación discuten estos asuntos, “bien o mal, pero se habla; bien o mal es noticia cuando un jugador es violento”. Y considera que, a pesar de que hay gente que no coincide con estos pensamientos e ideologías, o hay veces en las que la sociedad mira para otro lado, “también somos muchos los que compartimos”.

No obstante, una persona siempre tendrá derecho a la defensa y a gozar del principio de inocencia, los cuales están establecido por la Constitución Nacional Argentina y deben ser respetados cualquiera sea el caso. “En ningún momento se habla de dejar sin trabajo a un jugador, de lo único que se habla es de que no sea citado al partido. (…) Es solamente eso, no se toca el derecho laboral porque siguen cobrando el sueldo, siguen entrenando, salvo que tengan una cláusula”, defiende la representante de la AFA. De igual manera, Damasco declara que es la oportunidad de que el denunciado sea escuchado y de que “dé su verdad de los hechos sobre cómo ocurrieron”, mientras la justicia no haya expedido una condena, “esa persona tiene que estar libre y tiene que seguir trabajando”.

A partir de las diferentes denuncias por agresión de género que enfrentan diversos jugadores dentro de la Primera División 2024, Paula Ojeda comunica qué es lo que puede hacer la AFA para encarar estos problemas. Para comenzar, la gerente del Departamento de Equidad y Género aclara que se debe entender que legalmente los clubes son asociaciones civiles de primer grado, mientras que la AFA es una asociación civil sin fines de lucro de segundo grado, lo que significa que cada club tiene autonomía e independencia respecto a lo que sucede dentro de su política. Por esta razón, “nosotros no podemos meternos a gobernar dentro de un club, eso es completamente facultad y potestad de la Comisión Directiva”. A pesar de lo que está fuera de su alcance, la asociación hace capacitaciones para que cada institución establezca un protocolo, “pero siempre son recomendaciones”. La representante del sector defiende que está conectada con los clubes para que se comuniquen con ella si necesitan algo, “pero más de eso yo no puedo hacer”.

Sin embargo, hay profesionales que discrepan de esta mentalidad. Ximena Damasco enfatiza el hecho que Ojeda señale que solamente pueda “recomendar” hacer talleres, “no obligar”. “Por lo menos podrían obligarlos a que sean entrevistados una vez por semana (…) por un equipo psicológico bueno (…) y que les expliquen qué es lo que está bien y qué es lo que está mal”, valora la abogada. Además, califica la respuesta de la gerente del Departamento de Equidad y Género como “muy leve, ya que estamos hablando de femicidios, (…) de abusos sexuales, (…) como fue el caso de [Sebastián] Villa y de los jugadores de Vélez”. Por esta razón, concluye que el establecimiento “trata la violencia de género como una liviandad que no se merece. No me parece que sea una contestación justa para ninguna víctima”.

Asimismo, Agustina Rodríguez, referente de la Subcomisión de Género y Diversidad del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, coincide con la abogada, ya que cree que la Asociación del Fútbol Argentino “obviamente” podría hacer más que lo que hace ahora, “la AFA podría dar esos talleres, por ejemplo, podría acompañar a los clubes en este proceso”. De igual manera, hace referencia a los cuatros jugadores del Club Atlético Vélez Sarsfield -Abiel Osorio, José Florentín, Braian Cufré y Sebastián Sosa- que, en marzo de 2024, fueron acusados por una joven periodista en Tucumán en el marco de “abuso sexual con acceso carnal agravado por dos o más personas”. Mientras la causa sigue en curso, los futbolistas han encontrado nuevos clubes después de que Vélez Sarsfield haya activado su protocolo de violencia de género, apartado a los cuatro deportistas del plantel, y posteriormente, haya roto vínculos contractuales con ellos. En el año 2025, Florentín y Cufré integran el equipo del Club Atlético Central Córdoba, Osorio el del Club Social y Deportivo Defensa y Justicia, y Sosa fue presentado en un club de Uruguay. En particular, Rodríguez alude al caso de Abiel Osorio: “varios clubes nos unimos para pedir [a través de comunicados públicos] que esto no se lleve a cabo y claramente no pasó nada. Yo creería, y esto es una opinión personal, que no debería ser responsabilidad de los otros clubes si bien de la entidad que los nuclea”.

En contraste, Maia Moreira, entiende que las decisiones dentro de la AFA están sometidas a la cúpula dirigencial de la “casa madre”, “no dependen de Paula, que es quien coordina el área y quién está en el mismo lugar que yo o un montón de compañeros. Depende de la gente que realmente toma las decisiones trascendentales dentro de las instituciones. (…) Paula, al igual que yo, tiene recortado su accionar o su palabra. Es escuchada, pero no siempre tenida en cuenta”. No obstante, sostiene que la AFA, si se lo propusiera, podría hacer más, “por ejemplo, cambiar el marco normativo e instar a que los establecimientos deportivos cumplan ciertos requisitos”. Sin embargo, esto conlleva “comprarse un quilombo porque (…) le estás exigiendo a una institución desde un lugar donde te tenés que posicionar políticamente”, y ante casos como estos es más “complejo”, ya que las cuestiones de género, socialmente, “todavía no tienen un aval”.

La delegada del sector de género de Lanús resalta un doble estándar que se da con las mujeres con respecto a los hombres en posiciones de poder en las entidades deportivas. “Quienes habitamos los clubes políticamente –comienza– sabemos que las decisiones de los clubes las toman, en mayor de los casos, cinco personas y no mucho más”, y destaca la diferencia entre el poder formal que otorga el cargo de presidente del departamento, y el poder real que la escuchen cuando está diciendo algo. Sin embargo, lo primero que los medios de comunicación acentúan es la ineficiencia del espacio: “el área de género no sirve, esta mina no sirve, estas minas no sirven”. Pero, en realidad, “lo que no sirve es que las personas que toman las decisiones sean siempre las mismas y que, si tienen un área de género, no le den entidad a lo que se está recomendando en esa área”.

A modo de ejemplo, el Club Atlético San Lorenzo de Almagro fue uno de los primeros clubes en incluir un Protocolo de Prevención y Acción Institucional contra la Violencia de Género dentro de sus confines. Adicionalmente, es una de las únicas entidades –junto con Belgrano, Huracán, Rosario Central y Vélez Sarsfield– en incorporar una cláusula contra la violencia de género en los contratos de los refuerzos y de los jugadores que renueven su vínculo con El Ciclón a partir del año 2020. A pesar de las políticas de género que promueve el club, en 2022 San Lorenzo incluyó en su plantel a Ricardo Centurión, un jugador con antecedentes en denuncias de abuso sexual y violencia de género. Rodríguez califica este acuerdo como “un retroceso, una falta de respeto a los socios del club”, y aclara que la Subcomisión de Género y Diversidad no tiene rol en las conversaciones sobre la contratación de los deportistas. Asimismo, subraya que este tipo decisiones trasmiten un mensaje determinado: “que todo está permitido, que el club no está comprometido con la violencia de género”. Rodríguez revela que cuando se hicieron públicos los videos de Néstor Ortigoza –ex vocal titular del establecimiento– agrediendo a su pareja, las redes sociales a las primeras personas que les piden hacer algo es a ellos, “y no es tan fácil”.

¿Qué significa ser un jugador de fútbol exitoso?

Maia Moreira estima que “cualquier persona con poder puede llegar a eludir [las consecuencias de sus acciones], (…) y si está vinculado a un deportista exitoso tiene mucha más chance de no ser juzgado”. La delegada del área de género sostiene que, si hay un jugador en la cancha “que la rompe toda”, pero carga con una acusación, “a la gente no le importa”. La idea de que se debería separar lo público y lo privado no le parece simplemente errónea, sino que “es una instrucción que ya se dio hace muchísimos años cuando las mujeres [eran] reducidas al orden privado, a la casa, a lo interno, a lo intrafamiliar. Entonces me parece que esto no tiene que ver con la vida personal de un deportista”. Ximena Damasco describe a Lautaro Acosta como un hombre con una “personalidad ya de por sí violenta”. “Él entra a la cancha y se empieza a pelear con todo el mundo”, lo que demuestra como su carácter violento e impulsivo no se reserva solamente para el ámbito privado, sino que también se traduce en el campo.

“El abuso trae abuso y trae silencio. Entonces te callás vos, se calla el otro, se calla el amigo, todo el mundo se calla. Todo el mundo sabía, pero todo el mundo se calla”, sostiene Sara Barni. De esta manera, según la fundadora de Red Viva, los hombres utilizan su posición de poder en la sociedad para evitar ciertas responsabilidades. Stola respalda este argumento al mencionar que los hombres tienen actitudes protectoras congéneres y que “es notable la falta de empatía de los varones”. Los hombres “no detectan”, porque todas estas actitudes ya están naturalizadas e instaladas en la sociedad, y de esta manera se cubren entre sí “no viendo, no entendiendo, descalificando a la mujer que acusa, minimizando. La responsabilidad siempre está sobre la mujer”. Por esta razón, de acuerdo al médico especialista en psicología y psiquiatría clínica, “la normalidad es que los abusadores queden impunes”.

Adicionalmente, en estos casos, aquellos denunciados son personas reconocidas, famosas, y hasta a veces, ídolos. “Al hincha de fútbol promedio [las denuncias] no son cuestiones que le importen. Eso es claro desde el día uno”, remarca la referente de la Subcomisión de Género y Diversidad del Ciclón. Además, Paula Ojeda declara que en las redes sociales lo “único que expresan es que quieren que la pelota entre en el arco sin importar esas cuestiones” y, por esta razón, la AFA trabaja para que “las tribunas, donde hay chicas, chicos, adolescentes, hombres, mujeres, no estén gritando un gol de una persona que fue violenta o abusadora”.

La abogada de Ludmila Isabella señala que lo que ocurre en las instituciones deportivas, cuando un jugador rinde bien y se encuentran con una denuncia de frente, consideran ampliamente qué es lo que harán con el deportista, ya que esto significaría una pérdida para el establecimiento. “¿Qué pasa? Hay mucha denuncia falsa, entonces también priorizan a ver cuál es el beneficio o el contra del club”. Estas entidades “mueven mucho dinero, no ganar un partido significa una pérdida de dinero importante”, por lo que apartar un jugador a partir de una acusación es considerado un “dolor de cabeza”.

Independientemente de los detalles de los acontecimientos, más allá de los nombres propios, de quienes estuvieron involucrados, del éxito de los jugadores, Maia Moreira manifiesta que “tendríamos que empezar a entender lo que realmente representa en la vida de una persona pasar por situaciones de violencia de género”, debido a que esto se pierde en el sinfín de personas que constantemente juzgan el accionar de las partes “el morbo de los medios es un asco”.

Redactado por

Scroll al inicio