Punto Convergente

El lado B de Toy Story 5: el auge de la tablet y la crisis del juguete tradicional

La quinta entrega de la extraordinaria saga de Pixar, nacida en 1995, se pone a tono con la época y plantea una antinomia entre la nueva tecnología y los juguetes abandonados.

El estreno de Toy Story 5 marca un hito cultural definitivo. La trama enfrenta directamente a los eternos Woody y Buzz contra Lilypad, una tablet de última generación que amenaza con reemplazarlos por completo. Esta metáfora no es una fantasía distópica: con una recaudación global que ya asciende a los 312 millones de dólares, el film superó la marca histórica de 10 millones de espectadores en América Latina. 

En Argentina, el impacto fue meteórico: la película fue vista por 774.105 espectadores en solo cinco días. Pero más allá del éxito comercial, el film plantea una antinomia interesante entre la tecnología y los juguetes abandonados, y cómo la infancia cambió de una manera muy significativa por la aparición de los dispositivos táctiles. El debate en los hogares sobre el verdadero rol de las pantallas en la crianza se reabrió.

La trama enfrenta a Woody y Buzz contra Lilypad, una tablet de última generación que amenaza con reemplazarlos por completo.

Persianas bajas en el mundo de los juguetes: la crisis silenciosa que se expande por la Argentina

Detrás del entretenimiento instantáneo reside una pérdida severa en la estimulación temprana. “La pantalla le da todo cocinado”, advierte Vanesa Bolenberg, licenciada en psicología, al analizar el fenómeno. La experta alerta sobre la pérdida drástica de participación cognitiva infantil y la atrofia del juego físico interactivo.

El sedentarismo y la sobredosis de estímulos virtuales veloces (de plataformas como TikTok y YouTube, que atrapan la dopamina con bucles algorítmicos sin fin) debilitan de forma alarmante el andamiaje cognitivo temprano

“Nos llegan chicos de tres o cuatro años que no estructuran oraciones de tres palabras, balbucean o simplemente señalan con el dedo para comunicarse”, destaca Bolenberg, apuntando directamente a las horas de aislamiento digital pasivo.

Los especialistas alertan sobre la pérdida drástica de participación cognitiva infantil y la atrofia del juego físico interactivo.

Desplome del sector y pérdida de espacios

En los hogares de Argentina, los smartphones y las consolas han monopolizado casi en su totalidad el ocio infantil. Las estadísticas alertan críticamente al sector productivo nacional: en la última Navidad, las ventas de juguetes en unidades registraron una caída de 6,9%.

La consecuencia más triste y directa de esta digitalización es urbana: cómo jugueterías tradicionales se vieron obligadas a cerrar sus puertas en los últimos dos años en el país. La imposibilidad de competir contra el entretenimiento algorítmico ilimitado y gratuito de plataformas como YouTube y TikTok es el factor dominante.

En la última Navidad, las ventas de juguetes en unidades registraron una caída de 6,9% según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ)

Según el informe internacional de Common Sense Media, los menores de ocho años ya pasan un promedio alarmante de 2 a 3 horas diarias frente a una pantalla táctil, propiciando un sedentarismo que debilita el desarrollo psicomotriz fino y grueso.

“Hay cosas que solo pasan jugando”

Frente a este severo declive, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) lanzó una enérgica campaña de resistencia bajo el hashtag #QueremosJuguetes. Su objetivo es revalorizar el juego físico en un contexto donde el 80% de los niños reciben su primer dispositivo inteligente antes de los diez años.

“El juego analógico es vital. Requiere interacción humana real, movimiento físico del cuerpo y estímulos de progresión lenta para construir de manera sólida el andamiaje neuronal temprano”, recalca Bolenberg.

“La rebelión de los microscopios: El imprevisto repunte del 22% en ventas de juguetes científicos”

En sintonía, surge con vigor en Estados Unidos el movimiento screen-free (libre de pantallas). Kits de química reales, microscopios ópticos y engranajes de construcción vuelven a ganar terreno para mitigar la dependencia digital, estimulando la curiosidad experimental sin la mediación dañina de algoritmos o píxeles.

Kits de química reales, microscopios ópticos y engranajes de construcción vuelven a ganar terreno para mitigar la dependencia digital.

De hecho, los datos de la British Science Week indican un incremento del 22% en las ventas globales de sets científicos y juegos modulares de ingeniería en el último año, marcando una luz de esperanza para el juego estructurado.

La sobredosis de estímulos virtuales inmediatos daña el desarrollo psicomotriz temprano e intelectual. Los juguetes desconectados de marcas científicas como Fischer  vuelven a ser demandados por padres que entienden la emergencia cognitiva.

“Antes de los seis años: cero pantallas recreativas. Ninguna. No la necesitan en absoluto”. concluye Michel Desmurget, neurocientífico francés de primer nivel, director de Investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia (INSERM) y una de las voces más respetadas en Europa por su cruzada para proteger la salud mental de las nuevas generaciones.

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