Cheaf y otras plataformas de rescate alimentario llegan a Argentina para combatir el desperdicio de comida con descuentos de hasta el 70%.
Todos los días, miles de kilos de comida perfectamente apta para el consumo terminan en la basura: panadería y pastelería que se produjeron de más, frutas y verduras que no se vendieron y otros productos cerca de su fecha de vencimiento que nadie compró.
Este desperdicio nadie lo ve, pero tiene un costo enorme: según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Argentina se pierden por año 16 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al 12,5% de toda la producción agroalimentaria nacional.
En el caso de frutas y verduras, la cifra es aún más impactante porque casi la mitad nunca llega a los consumidores.

Un ecosistema de aplicaciones encontró la manera de disminuir este desperdicio con una premisa muy simple: conectar a supermercados, restaurantes, panaderías y negocios de comida con usuarios dispuestos a “rescatar” ese excedente a precios significativamente más bajos.
Y el resultado beneficia a todos, ya que los comercios recuperan parte de sus pérdidas y los consumidores pueden acceder a productos de calidad con descuentos de entre el 50% y el 70%. Además, reducir los desperdicios ayuda a cuidar el medio ambiente.
Cómo funciona Cheaf, la plataforma que ayuda a rescatar los excedentes de comida
Este modelo de negocio, ya reconocido en Europa y América del Norte, llegó en febrero de 2025 a la Argentina de la mano de la empresa chilena Cencosud, que desarrolló una alianza con la empresa mexicana “Cheaf”, creada en 2020 por el emprendedor francés Kim Durand.
En su país de origen tiene presencia en 24 ciudades y, en suelo trasandino, ya funciona en 14 regiones.

El atractivo de esta aplicación son las “bolsas sorpresa”. El usuario elige una categoría de alimentos (frutas y verduras, lácteos, quesos y fiambres, panificados o comidas preparadas), pero el contenido exacto que recibe es una incógnita hasta el momento de abrirlo.
Todas las cajas ofrecen como mínimo un 50% de descuento con respecto al precio original. El proceso de su uso es accesible para cualquier persona: descarga la app, completa sus datos, elige la categoría de los alimentos que desee y paga a través de la app; por último retira en el lugar y horario indicado.
La experiencia se volvió viral en las redes ya que muchos usuarios comparten videos del momento en que descubren qué les toca. En general, la aplicación recibe muy buenas reseñas por el precio de los productos y la calidad de ellos, lo que le da popularidad y visibilidad a esta “revolución”.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Argentina se pierden por año 16 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al 12,5% de toda la producción agroalimentaria nacional.
La expansión en Argentina
El crecimiento de Cheaf en Argentina fue inesperadamente rápido. En ocho meses de operación, la aplicación superó las 800.000 descargas, rescató más de 350.000 kilos de comida y logró expandirse a más de 400 puntos de venta.
Para un país con inflación persistente, esta opción permite estirar el dinero de un sueldo, por ejemplo, sin resignar calidad.

El modelo de negocio de Cheaf se asimila al de un marketplace: la app cobra una comisión del 25% sobre cada venta realizada y no hay costos fijos para los comercios por lo que si no se vende, no se paga nada.
De paso, ayuda a concientizar en cuanto a la problemática del desperdicio de alimentos, entonces, no solo ofrece ahorro, también educa. A nivel global, Cheaf ya acumuló más de 6 millones de descargas y rescató más de 9.000 toneladas de alimentos.
“Too Good To Go” y el movimiento global
En Europa funciona “Too Good To Go”, con más de 10 millones de descargas en Google Play, que opera con un esquema similar e inspira a docenas de emprendimientos en todo el mundo.
También en el Viejo Continente se pueden encontrar otras plataformas como “Phenix”, popular en España y Francia, y “Olio”, una app comunitaria que más allá del rescate, permite compartir o donar productos del hogar entre vecinos.
Lo que todas comparten es la manera de hacer de la tecnología, una herramienta para resolver este tipo de problemas; ya que rescatar grandes cantidades de comida de ser desechadas, hace valer la pena el agua, la energía, la tierra y el trabajo humano que consiste producir cada alimento.