La directora del diario en inglés más antiguo de Latinoamérica busca mantener viva la memoria
Por Catalina Voogd
El Buenos Aires Herald supo utilizar sus páginas para denunciar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar en Argentina. Fundado en 1876, travesó este siglo una seguidilla de cimbronazos económicos y cerró sus páginas en 2017, pero no fue el fin de la historia.
El 24 de marzo de 2023, en un homenaje por los 40 años del regreso de la democracia, el Buenos Aires Herald fue relanzado en formato digital. Al frente del proyecto y con el desafío de reinventar un diario con una pesada carga histórica, está la periodista Estefanía Pozzo.
Con una clara su vocación desde joven, estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba, donde vivió hasta que decidió mudarse a Buenos Aires para especializarse. Inicialmente, cuando recibió la propuesta de liderar el relanzamiento del Herald, dijo que no. “No puedo dirigir un diario que se escribe en un idioma del que no soy hablante nativa”, pensó.
– ¿Qué fue lo que te llevó a, finalmente, aceptar el proyecto?
– Me dijeron: “No estás entendiendo la oferta que te estamos haciendo; estás pensando como periodista, pero lo que estamos ofreciéndote es dirigirlo, que armes un proyecto para que el Herald vuelva a existir”. Entonces, con mucho miedo, dije que sí. El Buenos Aires Herald representa todo lo que yo pienso, lo que creo que es el periodismo: el compromiso con los derechos humanos, con la profesión y, sobre todo, con los valores democráticos.

– ¿El rol histórico del Herald tuvo incidencia en tu decisión?
– Sí. Principalmente porque es uno de los diarios más viejos de la Argentina y fue el primero en escribirse en inglés en América Latina. Fue por eso que, en la dictadura, por las barreras idiomáticas, tenía mucho más margen para contar lo que pasaba. También fue una cuestión de convicción del director, Robert Cox. Las madres de desaparecidos pasaban por la redacción a presentar las denuncias; en los archivos podemos ver la cobertura cotidiana y constante. Aun después de que Cox tuviera que exiliarse, el compromiso continuó a cargo de otros periodistas.
– ¿Cómo honran ese legado hoy?
– Para nosotros, el compromiso con los derechos humanos es fundamental. Trabajamos mucho con nuestro archivo porque pensamos que hay historias que hay que seguir contando. Queremos seguir siendo parte del proceso de memoria, verdad y justicia. Somos un medio muy pluralista; para nosotros el único límite es el discurso de odio en el sentido amplio: no aceptamos discriminación, xenofobia, homofobia o negacionismo. Todo lo que no sea discurso de odio tiene espacio en el Herald y nos interesa que haya debate y posiciones encontradas.

La trransformación del Herald y los nuevos desafíos
Desde su relanzamiento, el Buenos Aires Herald funciona en tamaño reducido: el equipo de redacción (que no es una redacción, sino un espacio de coworking en el Microcentro) está compuesto por ocho personas de diversas nacionalidades. “Es una redacción bilingüe y multinacional, lo que la vuelve muy divertida e interesante, tiene mística”, señala Estefanía Pozzo.
Hoy, el medio apunta a una audiencia mayoritariamente extranjera: “El 80% de nuestros lectores están fuera de Argentina y eso hace que el proceso productivo sea diferente. No solo tenemos que contar una noticia, también tenemos que proveer un contexto previo para que lo entienda alguien ajeno a nuestra cotidianidad”, indica la periodista.
“El principal desafío es lograr una sostenibilidad, tanto desde el punto de vista financiero como del periodístico –explica–. Con una escala tan chica, también nos vamos quedando un poco atrás en los planteos tecnológicos que se hacen las redacciones más grandes, por ejemplo, en relación con el uso de la inteligencia artificial. Algunos ya la utilizan para darle voz a las notas”.
– ¿Qué es lo que querés para el Herald en el futuro?
– Mi obsesión está en innovar todo lo que pueda, todo el tiempo. Quiero nuevos formatos, nuevas formas de contar. Nuestro negocio es contar historias: hay que encontrarlas, encontrar la manera de contarlas y de llegar a las audiencias que están interesadas en esas historias. El Buenos Aires Herald es un lugar increíble para poder hacer eso.