Violencia en el fútbol: Una muerte más, una responsabilidad menos

La muerte del hincha de Belgrano, Emanuel Balbo, vuelve a poner al fútbol argentino en el ojo de la tormenta. A tan solo dos meses de la reanudación del campeonato la violencia en el fútbol suma una nueva víctima. ¿Quiénes son los responsables? ¿Es posible extirpar a los violentos de los estadios? ¿Cómo se logra?

Balbo recibió una brutal golpiza que acabó con su vida. El hecho sucedió en una cancha de fútbol, en el marco de un nuevo clásico cordobés. Los videos filmados en las tribunas resumen lo que viene sucediendo en el fútbol argentino hace décadas.

La muerte del hincha de Belgrano se suma a otras 13 que sucedieron desde  2015, tal cómo indica la asociación civil Salvemos al Fútbol.

Según los datos que maneja la entidad, la lista de víctimas en el marco de un espectáculo deportivo llegó al número 318 desde el comienzo del profesionalismo. La pelota tuvo que rodar tan solo cinco fechas para que el deporte se cobrara una nueva víctima fatal.

“La violencia en el fútbol se consolidó en los ’90 y desde ese entonces no hizo otra cosa que incrementar”, dice Pablo Carroza, periodista especializado en barras bravas.

El conductor del programa radial Código de Barras, asegura que tanto el Estado como la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) son responsables directos de los hechos violentos que asedian al deporte. “La AFA es impotente en estos casos [en referencia a la muerte de Emanuel Balbo] porque se ve limitada por un Estado que es cómplice e ineficiente”, sentencia.

Lejos de justificar el accionar de la AFA, el periodista plantea que la asociación “sabe muy bien quiénes son los que generan violencia en los alrededores y dentro de los estadios de fútbol” pero que no les conviene actuar en consecuencia porque “desenmascaría la mugre que esconden los dirigentes”.

La dinámica de la agenda futbolística es simple: la AFA programa los partidos (fecha, hora y lugar) y facilita la información a los servicios de seguridad correspondientes. A partir de allí, el rol de la entidad tiende a desaparecer, ya que los gastos de los operativos policiales corren por cuenta del club local por ser “eventos privados”.

De esta forma, cualquier incidente que suceda en el marco de alguna de las fechas a disputar recae sobre la “efectividad” del operativo que se ponga en marcha. La AFA, sus dirigentes y el Estado quedan totalmente librados de responsabilidad legal.

A menos de 24 horas de la muerte de Balbo el presidente de Belgrano, Armando Pérez, que supo ser cabeza de la Comisión Normalizadora que manejó AFA, dijo que “no hay responsabilidad de Belgrano” porque el club “hizo todo lo que tenía que hacer”.

“No es imposible terminar con la violencia en el fútbol –asegura Carrozza-. El Estado, la AFA y la Justicia son los principales actores en estos casos; con la ausencia de ellos pasan este tipo de episodios lamentables”.

El periodista también apunta contra los dirigentes de los clubes ya que muchas veces “están atados a los intereses del partido político que defienden”, en referencia a los tantos cabecillas que manejan la vida de un club y están ligados a ciertos personajes de la política actual.

Mientras la responsabilidad de proteger a la gente que asiste a un espectáculo deportivo en buena fe sigue siendo sometida a discusión la muerte no da tregua en los alrededores de un estadio de fútbol. Así lo describió el periodista especialista en barras, Gustavo Grabia: “Hay una violencia organizada que son los barras y después hay una violencia social que se ha instalado en el fútbol”.

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