Un grupo de amigas, un jeep y un sueño: demostrar que las mujeres pueden viajar solas

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“Mujeres en ruta” recorrió miles de kilómetros en la Argentina para mostrar la libertad de la chicas al volante. La historia.

Hace un año, un grupo de amigas compuesto por Gianni Cersósimo, Florencia Zaccagnino, Tamara Panet, Sofía Prado y Florencia Gasparotti comenzó a soñar en grande, querían recorrer de norte a sur, cada región, pueblo, rincón de Argentina y mostrar la libertad de la mujer al volante y la vida. Así nació Mujeres en ruta.

El primero de septiembre comenzaron este gran desafío. Partieron en camioneta desde La Quiaca, Jujuy, con destino final Ushuaia. Hasta llegar a su meta, el 30 de septiembre, tuvieron que recorrer más de 5000 kilómetros por la Ruta 40, muestra clara del empoderamiento femenino. Durmieron en carpas, cocinaron con fogatas y hasta cambiaron neumáticos.

“Mucha personas nos cuestionaron en un principio el tema de la mujer al volante, nos preguntaban si de verdad íbamos a manejar nosotras y si no era mejor ir con un chofer”, contó Florencia Zaccagnino a Punto Convergente.

La primera parada fue una de las 7 Maravillas del Mundo, Las Salinas Grandes en Purmamarca. Allí, realizaron su primera foto grupal, que se hizo viral en las redes sociales con el hashtag #Mujeresenruta. Desde ese momento todos los seguidores comenzaron a sentir aquel viaje como propio. Entre tanta alegría, aquel día Flor Zaccagnino, integrante de Mujeres en ruta, sufrió el “mal de alturas” y debió descender rápidamente de la montaña.

Continuaron por Cachi y los viñedos de Cafayate en la provincia de Salta hasta que llegaron al caluroso desierto de Tiu Punco, ubicado en Tucumán. En el conocieron a una pequeña comunidad llamado Talapazo quienes les enseñaron sus costumbres milenarias. “Visitar a la comunidad nos hizo pensar la cantidad de cosas tenemos y que no necesitamos. Ellos viven aislados por elección, con lo mínimo y son felices”, dijo Florencia.

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Tucumán siempre sorprende, sin importar la cantidad de veces que la hayas visitado. Esta vez fue tiempo de “Tiu Punco”, un lugar que de antemano sabía me produciría múltiples sensaciones. La visita a Amaicha, lugar donde entrevistamos a varias mujeres locales, fue la oportunidad para cumplir con una travesía en 4×4 a un desierto aparentemente simple. La expedición comenzó pasadas las 9 de la mañana. Subimos a nuestra camioneta @jeep_argentina en la cual transitamos no más de 20 km, guiadas en moto por Ileana, una pobladora local. Iluminadas por los incipientes rayos de Sol amaicheños, llegamos Tío Punco “Puerta del Desierto”, un sector poco visitado y casi desconocido turísticamente. La excusa para visitar aquel lugar era conocer a sus pobladores. Poco después de tomar algunas fotografías y videos de las áridas tierras amarronadas, conocimos a Paco, un anciano de piel curtida que es uno de los cinco habitantes del desierto. En un espacio rústico y sin demasiadas comodidades, nos contó cómo se desarrollaba su vida allí, la falta de ganas de viajar a San Miguel para visitar sus médicos y también acerca de sus encuentros con el diablo, quien ”no tenía cabeza, estaba con corbata, traje negro y un sombrero tapando sus hombros”. Por supuesto que a Paco aquellos encuentro no le hicieron mella, ya que sentir miedo por el demonio puede hacernos perder el alma. Eso si que le sobraba a Paco❤️ @tucumanturismo 🎥 @malabaresdeviaje . #argentina #tucuman #drone #djimavic #desierto #viajeras

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La chicas siguieron hacia el sur por los sinuosos y solitarios caminos de la Ruta de Los Seismiles hasta las termas de Fiambala, Catamarca donde pasaron un día de relax.

Chilecito, La Rioja, fue el primer gran desafío. En plena ruta montañosa pincharon la rueda de la camioneta, sin embargo nada impidió que el viaje continúe. “Ese día, habíamos estado más de 10 horas en la ruta que tiene mucho ripios y las ruedas se fueron desgastando. Cuando nos dimos la rueda estaba pinchada, pero nos manejamos muy bien, nos tiramos al piso con la llave y la cambiamos”, confesó la integrante del grupo y agregó: “Pudimos mostrar nuestra parte mecánica” .

Ese mismo día, llegaron al Parque Nacional Talampaya, donde pasaron una noche en carpa rodeadas de animales autóctonos.

El Parque Nacional El Leoncito ubicado en la provincia de San Juan las recibió a las Mujeres en ruta con muy bajas temperaturas pero igual así plantaron campamento y fueron testigo de “Las Mil Estrellas”, un fenómeno estelar que solo se puede ver allí.

Mendoza sin duda fue una de las paradas con más adrenalina. Visitaron el Parque de la Aventura donde escalaron y se tiraron en tirolesa de montaña a montaña y además hicieron la actividad más famosa de la zona, el rafting. Más tarde En la reserva Payunia visitaron el cráter del Volcán Morado y conocieron a la familia Sagal, que son los únicos habitantes de la zona.

Dos semanas después de haber empezado el viaje, llegaron a Neuquén, la mitad de la Ruta 40. Pero fue una parada un poco accidentada. En el Cerro Chapelco, Flor Zaccagnino sufrió un accidente con la moto de nieve. “Al principio fue un momento muy triste, pensaban que me había quebrado y si eso era así, yo me tenia que volver a Buenos Aires porque no podía ir con yeso en la camioneta. Por suerte después de hacerme placas y resonancias los médicos dijeron que no era nada grabe, que era solo un golpe”, contó la joven.

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Ayer la saqué baratísima 🙏 Era mi primera vez en moto de nieve y estaba mega emocionada. Estaba feliz, en el medio de un bosque lleno de nieve que parecía un cuento. Íbamos disfrutando el paisaje y el entorno y todo era risas y fotos para recordar el hermoso momento que estábamos viviendo en el @cerro_chapelco , cómo despedida de la bellísima San Martín de Los Andes. De repente y todavía no me explico cómo, choqué de frente contra un árbol. Iba manejando yo, el instructor y Gianni atrás (ella iba justo filmando). Yo iba concentrada en el manejo, con ambas manos en el manubrio (como corresponde y como es obvio pero vale la pena aclararlo). Cuando quise doblar en una curva perdí el control de la moto y no llegué a doblar para esquivar el pino. Fue todo en un segundo, o dos. Y todo cambió. Las risas cambiaron a dolor profundo, a llanto, a culpas, a miedos. Mi cabeza no entendía nada y me daba terror haberme quebrado y no poder seguir con el desafío. Si me pasaba en otro lado, vaya y pase, pero hacerme mierda en el medio de este viaje que tanto empeño le metí era todo lo que estaba mal. Por suerte la gente de la Clínica Chapelco me auxilió y me atendió de mil maravillas. Agradezco, como siempre insisto, viajar asegurada: me cubrieron todo y no puse ni un peso. – El dolor de la pierna va disminuyendo pero estoy descubriendo dolor en músculos que no sabía que existían. Me toca bajar un cambio pero el viaje sigue. Si hay algo que aprendí de mi familia es que siempre se sigue adelante. Y esos son mis valores y mis creencias: nunca bajar los brazos. En este caso, la pierna. – Gracias a todos ustedes por el aguante y los mensajes de aliento. Son lo más ❤️ Gracias a las chicas de #MujeresEnRuta que se fumaron todo el día conmigo, cuidándome y dándome aliento y se perdieron de recorrer Villa La Angostura y los siete lagos. Gracias a Verónica de @sanmartindelosandes_arg por preocuparse durante todo momento Gracias a los doctores de la Clínica Chapelco tanto del cerro como de la ciudad. – La vida cambia en un segundo. Soy una convencida qué hay que agradecer cada día estar vivos y todo lo que tenemos la posibilidad de disfrutar. – #MujeresEnRuta con @jeep_argentina

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Ese fue un día difícil para el grupo, pero nunca perdieron la alegría que las caracteriza a las Mujeres en ruta aunque al otro día al salir del hospital, volvieron a pincharon rueda de la camioneta.

Al llegar a Bariloche, Río Negro, se hospedaron en el famoso Hotel Llao Llao donde tuvieron un día de spa. El auto estaba en reparación pero el grupo de amigas no quería irse de la ciudad sin visitarla, por eso optaron por recorrerla a dedo.

Comenzaron la última semana del viaje en el Parque Patagonia, Santa Cruz. Conocieron la Cueva de las Manos que es Patrimonio Mundial de la Humanidad declarado por la Unesco. Visitaron el Parque Nacional los Glaciares y el Chalten donde acamparon bajo la nieve.

Después de un mes llegaron a la Ruta del Fin del Mundo, donde tomaron un ferri para cruzar el Estrecho de Magallanes y así arribaron a Tierra del Fuego donde manejaron hasta el destino final del viaje que era Ushuaia. Allí volaron en helicóptero por la ciudad, caminaron sobre la Cordillera de los Andes, viajaron en el legendario Tren del Fin del Mundo y navegaron por el Canal Beagle.

Durante todo el viaje, el grupo de amigas se encargó de dar a conocer las historias de mujeres importantes de las provincias que recorrieron y de difundir la importancia del turismo nacional a pesar de la crisis económica que está pasando el país.

“Hay que difundir el turismo argentino porque tenemos paisajes hermoso, con gente hermosa que te enseña sobre sus costumbres y te hace parte de ellos”, concluyeron las “Mujeres en rutas”.

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