Superpoblación y hacinamiento, cómo se vive en las cárceles argentinas

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Hay más de 35.000 detenidos en unidades federales y provinciales. La población supera largamente la capacidad operativa.

En Argentina hay 300 cárceles aprobadas por el Ministerio de Justicia en las cuales se encuentra un número aproximado de 14.000 detenidos con prisión preventiva. De ese total, 9.000 son de la zona metropolitana, mientras que los 5.000 restantes se encuentran en el interior del país en unidades establecidas bajo la jurisdicción del Sistema Penitenciario Federal (SPF), según el último informe del Departamento de Estadística, Censo e Investigación Operativa de mayo de 2019.

También, según estadísticas del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP), más de 32.000 presos se encuentran detenidos en las 55 penitenciarías bonaerenses y en las diversas prisiones provinciales que no dependen del SPF.

En la actualidad las cárceles del SPF sobrepasan la capacidad utilizable por un 15,5% y representan un total de 1.900 encarcelados sin plaza disponible. Este hecho es uno de los principales focos de preocupación de funcionarios del Poder Judicial y de quienes están vinculados con el sistema.

La capacidad de las cárceles sobrepasa el cupo disponible de 12.235 (SPF)

Marta Bernardoni, secretaria general de la Cámara Penal y de Garantías de Morón y encargada de la comisión del sistema carcelario y de derechos humanos de los presos, expresó que “muchos de los presidios de hoy en día se encuentran completamente desbordados, casi al doble de la capacidad permitida o establecida.

La secretaría de Bernardoni se ocupa de las cárceles de Morón, Merlo, Ituzaingó, Mariano Acosta y Pontevedra y de muchas de las del Servicio Penitenciario Bonaerense.

“La Corte Suprema le pide a los jueces y el ministerio a los jefes departamentales que trasladen a la gente de las comisarías porque hay un hacinamiento que puede producir peligro de fuga o de enfermedades”, comentó. Y agregó que “los problemas que se presentan habitualmente por el exceso, conllevan a muchos otros de diversa índole como el deterioro edilicio que es notable; la sobrepoblación es tan grande que la infraestructura se deteriora mucho más rápido de lo que debería”.

El país tiene una tasa de encarcelamiento de 170 personas cada 100.000 habitantes. Provincia de Buenos Aires, entre 250 y 260

En la última década se empezaron a instalar sistemas de alcaldías que alojan un tiempo a los encarcelados hasta darles un destino definitivo debido a la superpoblación que hay tanto en las penitenciarías como en las comisarías locales.  

Para Bernardoni, en las instituciones penales “suele marcarse una diferencia muy grande entre pabellones. En algunos la situación puede decirse que es aceptable, pero en otros sin embargo es paupérrima; te encontrás con mugre, vidrios rotos, o colchones que no alcanzan para todos. Otro tema preocupante es la alimentación, que en la mayoría de los casos es escasa. Ni en el servicio penitenciario ni en la comisaría, los presos pueden abastecerse solos sin la ayuda de familiares que les acerquen comida. También la situación de la basura es otra de las que preocupa en el ámbito. El tema cloacal es decadente; no se puede entrar a una que ya te desmayas del olor. Hay una clara falta de presupuesto que hace mella en todo lo anteriormente nombrado”.

Imàgen del aglutinamiento tras las rejas en la Unidad 69 de Ituzaingó. (Foto: Andres Penachino)

Se espera que el Plan Justicia 2020, con los fondos aportados por la cartera nacional, sume, en principio, 432 plazas en la cárcel de Campana y 324 en la de Lomas de Zamora, con el objetivo de “garantizar el respeto de los derechos humanos de las personas privadas de su libertad y la promoción de su resocialización”, informaron desde el Ministerio de Justicia de la Nación, en un proyecto que contará con una inversión de 500 millones de pesos por parte del Gobierno Bonaerense.

La población femenina

Con respecto a la detención de mujeres en las cárceles, la funcionaria del poder judicial afirmó que “ha crecido la cantidad de mujeres detenidas de tal manera que ha llegado a ponerse mujeres en calabozos de pabellones de hombres, lo cual no está permitido”.

En el último año, 1.200 personas fueron detenidas de las cuales el 70% son mujeres. Y en total en el máximo ente de penitenciarías del país , de los 14.000 arrestados, cerca de 1.100 son mujeres y 50 transgénero. Se registra un nuevo incremento en la cantidad de mujeres detenidas alcanzando la cifra más alta de acuerdo a los registros históricos (1.135). Durante el transcurso del 2018 la población femenina alojada en establecimientos penitenciarios federales aumentó en un 18,8%.

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El número de mujeres pasó de 908 a 1092 en el transcurso del último año, mientras que la cantidad de transgéneros detenidos pasó de 44 a 48

Además, se estima que la cantidad de jóvenes adultos redondea un número aproximado de 450 de los 14.130 del total.   

El director ejecutivo de la Asociación Pensamiento Penal, Mario Juliano, por su parte, dijo: “En términos generales se estima que en la República Argentina puede haber una sobrepoblación de la capacidad instalada que oscila entre un 30 y 40%”.  “En muchos establecimientos se recurre al sencillo recurso de multiplicar la capacidad poniendo dos camastros en calabozos donde antes había uno”.

“Conozco casi todos los establecimientos penitenciarios de todo el país, pero los de la realidad más aguda son los de la Provincia de Buenos Aires que es donde se encuentra la mitad de la población penitenciaria de Argentina. Mientras que el país tiene una tasa de encarcelamiento de 170 personas cada 100.000 habitantes, en provincia se está entre 250 y 260 cada 100.000. Los establecimientos sufren deterioros muy grandes; están expuestos a condiciones de sobreuso como consecuencia del hacinamiento y porque la población reclusa no se caracteriza por conservar las instalaciones, ya que en buena medida los presos reproducen el modo de vida que tenían afuera”, agrega.

También, quien además es juez del tribunal en lo Criminal 2 de Necochea, asegura que la Unidad 15 de Batán (con la que tiene el contexto más directo), presenta uno de los deterioros más importantes de las condiciones de alojamiento de los penales que ha recorrido.

La Unidad Penal N° 1 de Batán tiene capacidad para 1.065 presos y según un informe realizado por la Defensoría del Pueblo, había casi 1.300 en una visita efectuada en los meses de abril y mayo del pasado año.

“Uno incluso podría observar una situación similar en la cárcel más emblemática de la provincia, la Unidad 1 de Olmos, con unas 2.600 personas privadas de libertad (más del 20% establecido). Otros casos equivalentes también son las de Florencio Varela, San Martín y Lomas de Zamora. En el gran Buenos Aires en términos generales hay una enorme infraestructura inhumana”, expresó Juliano.  

El Servicio Penitenciario Federal (SPF), que tiene 28 establecimientos y 4 complejos, está excedido. Los complejos son lugares que concentran distintas penitenciarías en las cuales se separan a los reos de acuerdo al delito cometido. Se prevé que el SPF necesitaría construir tres nuevos establecimientos de acá al año entrante porque en la actualidad hay un desborde de más de 2.000 presos. De esas 28, 19 son del interior del país, siendo Salta y Chubut las que más tienen con 3 cada una.

Los centros más saturados actualmente son el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires, que cuenta hoy en día con 2.607 personas (290 más que el cupo habilitado) y el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, del mismo distrito con 2.231 (320 encarcelados más de los que corresponden). En cuanto al interior, la más hacinada es el Complejo Penitenciario Federal del Noroeste Argentino (Salta) con 611 reos.

Según la Procuraduría de Violencia General (PROCUVIN), la cantidad de detenidos sobrepasó la capacidad utilizable de las penitenciarias del SPF en este último año, siendo los meses de octubre y noviembre los de mayor incremento debido a “una estrictez en la liberación de los presos”, afirma Juliano.   

Datos del PROCUVIN sobre la capacidad de alojamiento de los detenidos (solo contando 2018) . El notable aumento durante los meses de octubre y noviembre pasado, se debe a la estrictez del Poder Judicial.

Otros datos que presenta el informe son el número de extranjeros (19% del total), mayores de 70 años (1%) y mujeres embarazadas (0,8%) en situación de recluso.

Número de extranjeros: 2.685 del 14.130 absoluto

En tanto, Eduardo Anguita, profesor, escritor y periodista, quien fue detenido en 1973 once años por formar parte del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) coincidió en muchos aspectos con el doctor Juliano: “En los informes del Servicio Penitenciario Bonaerense, y de otros como el de Tucumán, los organismos de control indican que son cárceles en condiciones muy malas, no solamente porque hay un porcentaje altísimo de presos que están con prisión preventiva y no con condena, sino también por las condiciones de superpoblación y de desconfianza respecto de que el personal penitenciario tiene intereses ocultos en vender droga o permitir su entrada, en fomentar peleas o ceder que se realicen estas en los pabellones”.

Anguita consideró que el sistema penitenciario argentino apuesta más a lo victimizador que a lo resocializador: “Nuestro sistema de derecho penal está pensado para que la mayoría del cumplimiento de las penas sean para cumplirse durante un tiempo determinado y poder volver a lo que creemos que es una sociedad civilizada. Digo creemos porque yo no pienso que las cárceles sean algo distinto al reflejo de la sociedad incivilizada, apurada y en muchas circunstancias también aglomerada en la que vivimos. Pero si creo que mientras haya prisiones, estas tienen que ser instituciones que apuesten a lo reintegrativo”. A esto le sumó que: “Las cárceles no tienen que ser lugares oscuros, ni de sospecha. Deberían ser lugares como los hospitales; lugares públicos donde alguien como un periodista, sin violar las normas de acceso, pueda entrar y registrar lo que la sociedad tiene que ver.”

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