Silvopastoreo: una herramienta de los ganaderos para disminuir el daño al medio ambiente

Compartilo

El sector ganadero afecta gravemente al medio ambiente por la tala de bosques y selvas, por la erosión de suelos, por la contaminación proveniente de los antibióticos y hormonas utilizadas y por la emisión de gases. La ganadería es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) titulado “Livestock Long Shadow”, la agricultura produce un 9% del dióxido de carbono derivado de las actividades humanas, un 65% de óxido nitroso, un 37% de metano, y un 64% de amoníaco. Estos gases son producto del estiércol, los gases intestinales y los desechos.

La erosión de los suelos, uno de los efectos negativos de la ganadería.

“En Argentina, 25% de las emisiones de dióxido de carbono provienen de la ganadería. Es la actividad económica que tiene mayor emisión”, afirma el periodista ambiental Damián Profeta. Es por esto, que en Argentina el sector ganadero ha empezado a implementar un nuevo sistema llamado silvopastoril para poder disminuir los efectos negativos.

Vacas, pasturas y árboles

“Los sistemas silvopastoriles son sistemas mixtos de producción que combinan en el espacio y en el tiempo 3 componentes: árboles, pasturas y animales. Entre ellos interactúan, esto quiere decir que un componente influye sobre el otro y a su vez, sobre el microclima y sobre el suelo”, comenta Gonzalo Caballé, ingeniero forestal del INTA.

Los sistemas silvopastoriles se consideran como tal si estos tres componentes permanecen en el tiempo. Para esto, “es fundamental la intervención humana en el manejo de estos sistemas. Esta intervención tiene consecuencias directas en la producción ganadera y forestal, y también en los aspectos económicos y ambientales de un establecimiento”, afirma el ingeniero agrónomo Lucas Vázquez.

El ingeniero Lucas Vázquez en uno de los sistema silvopastoriles que controla.

“Se trata de un sistema muy bueno en lo ambiental, económico y social”, asegura Profeta. Los beneficios de este sistema son muchísimos, pero los principales son:

  • Bienestar animal: “Los animales están más tranquilos y no tienen problemas de insolación porque tienen a los árboles”, comenta Caballé. .A campo abierto, el ganado sufre con el calor y si hay un cambio de temperatura mueren. En este sistema no están tan expuestos como en los sistemas tradicionales.
  • Suelos más sanos: Otra de las diferencias con otros sistemas es la poca utilización de agroquímicos para mantener la calidad de las pasturas, que constituyen el forraje del que se alimentan las vacas. En Argentina se utilizan hoy más de 300 millones de litros de agroquímicos por año. La expansión de la silvopastura podría ayudar a reducir dicha cantidad.»La utilización de químicos es mínimo comparado con otros sistemas ganaderos”, asegura Vázquez. Además, a través de este sistema se logra evitar la erosión del suelo gracias a los árboles.
  • Cambio climático: Los sistemas silvopastoriles son menos perjudiciales para la atmósfera ya que los árboles absorben parte de las emisiones del ganado. Es por ello que a través de su expansión en Argentina podría reducir su nivel de emisiones.

“En el último tiempo, los sistemas silvopastoriles se expandieron en diferentes regiones de la Argentina, tanto en bosques nativos como con bosques cultivados”, aseguró Profeta. En bosque nativo este tipo de sistema tiene su mayor desarrollo en la región chaqueña y en la región patagónica, con una extensión total estimada de siete millones de hectáreas. En bosques implantados se calculan unas 150 mil hectáreas, principalmente en Corrientes, Buenos Aires, Misiones y Neuquén.


Compartilo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *