Si querés llegar lejos, caminá en grupo

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Crecieron a lo largo de los años, con garra y corazón, conformaron un gran equipo y demostraron que el esfuerzo y la disciplina dan frutos. Porque los Pumas no improvisaron, sino que trabajaron mucho para posicionarse entre los cuatro mejores del Mundial de Rugby 2015.

Un aspecto para tener en cuenta en todo trabajo en equipo es la dificultad de lograr unidad plena entre los miembros y conformar así un verdadero conjunto. En caso de superar dichos problemas y conformar un grupo unido, ¿cómo poner manos a la obra?

“Lo más importante es que todos tengan claro el objetivo y qué tiene que hacer cada uno para que eso se logre. Deben existir métodos claros y precisos para hacerlo”, afirma Luis Spognardi, representante de la compañía global Franklin Covey de Mar del Plata que se dedica a mejorar el rendimiento grupal.

Ana Inés Fernández Monteverde (18) juega desde los cuatro años al hockey en Mar del Plata Club (MDPC). Hoy es la 10 titular y capitana de la quinta división del club pero también tiene anotados varios goles en primera. Este fue el sexto año consecutivo que salió campeona con su equipo.

“Al principio siempre planteamos objetivos a corto plazo. Por ejemplo, mejorar un quite”, dice Inés. Y agrega: “Cada una planteaba su meta individual y eso después se potenciaba para el objetivo final: ganar un partido, llegar a una final o ganar un campeonato”.

La integración grupal es una de las claves para mejorar el rendimiento propuesto; “Si bien los roles están bien definidos, de eso nos encargamos todas”, afirma Inés y aclara que “tener muy buenas jugadoras técnicamente impulsa a que las nuevas en la división se sientan cómodas y aprendan”.

Encaminándose hacia un adecuado grupo, llegará la hora de crecer. Spognardi señala que el crecimiento grupal se produce a partir de que cada individuo mejora su nivel de desempeño. Eso se logra en la medida en que cada uno sepa aquello que tiene que mejorar.

Según la joven hockista, el crecimiento de grupo se alcanza cuando se logra un nivel parejo entre las jugadoras. Para ella, el aprendizaje en equipo comienza con el autoconocimiento, pero implica mirar hacia afuera para conocer a los demás integrantes y alinearse junto con ellos.

Para lograr el crecimiento final o esperado, los miembros del equipo deberán tener en cuenta ciertas normas que propone Spognardi:

  • Estar involucrado y comprometido con las metas
    Los proyectos no acontecen cuando son apenas concebidos, sino cuando los individuos, comprometidos con ellos, concluyen su elaboración.
  • Cultivar el respeto mutuo
    Evitar conflictos entre integrantes.
  • Compartir las decisiones
    Hacer partícipe al resto de lo que uno decida y desarrollar afectividad.
  • Dividir el reconocimiento con todos
    No crear individualismos dentro de un mismo grupo.
  • Buscar el perfeccionamiento personal
    Comenzar a mejorar la conducta propia para luego poder prosperar como grupo.
  • Disciplinarse
    Presencia, frecuencia, participación proactiva, puntualidad, amistad.
  • Colaborar
    Es también multiplicación de mentes, cohesión, que se revierten hacia un objetivo común.
  • Tener compromiso con la tarea y con los demás miembros
    Ser dedicado y persistente.
  • Tener el mismo propósito
    Un equipo bien integrado puede ser considerado como un conjunto de alto rendimiento.

¿Por qué es necesario un líder?

“Un líder debe tener un carácter fundado en valores esenciales alineados con principios como humildad, constancia, sacrificio y vocación de servicio –afirma Spognardi–. Tiene que estar preparado para hacer aquello que haga falta y ser capaz de facultar y acompañar a los integrantes del grupo para que hagan las cosas cada vez mejor”.

Es función del líder, también, reconocer el buen trabajo. Debe incentivar los comportamientos positivos y crear oportunidades para que cada persona pueda hacer lo que considere necesario (dentro de sus posibilidades personales).

Según Inés, sus capitanas anteriores tuvieron la capacidad de hacer que se motivaran por ellas mismas y dejaban en claro que había que seguir intentando y mejorando. Sin embargo, un líder no es necesariamente el capitán. “Hay líderes naturales que solamente con un ‘muy bien’ adentro de la cancha te motivan a seguir un poco más”, dice. Aun cuando Inés no era capitana, solía llevar el grupo adelante.

Por otro lado, Natalia González, psicóloga, afirma que la existencia de un líder es fundamental porque es el encargado de resolver los conflictos intrapersonales. Para ella, “un buen líder debe lograr que su equipo pueda trabajar de forma independiente, ya que si dependieran solamente de él, no sería un verdadero equipo”.

Pero ¿todos los líderes son iguales? Para Robert Wong, director general de una de las más grandes empresas de reclutamiento de ejecutivos del mundo (Chi Club), aquellos podrían clasificarse en grupos:

• Líderes mediocres: los que mandan y quieren ser obedecidos.
• Buenos líderes: los que explican y vuelven a explicar las veces que sea necesario hasta que su comandado entienda.
• Grandes líderes: aquellos que demuestran por sus propias actitudes lo que desean que sus subordinados hagan.
• Líderes supremos: los que, por su autoridad intelectual y moral, inspiran a sus liderados.

Caer está permitido, levantarse es obligatorio

El equipo de Inés fue a Lobos a principios de 2015 y, a pesar de que no les fue bien, el viaje les sirvió para unirse como grupo y para prepararse de cara al Torneo local de Mar del Plata y defender el pentacampeonato.

“Es muy importante que los miembros estén preparados para fallar”, sostiene Spognardi. Asimismo, observa que es muy común que en los grupos (o incluso a nivel individual) las personas no tengan previsto equivocarse, pero que inevitablemente la falla va a suceder. A partir de la equivocación, se produce un problema o prejuicio. Entonces, es importante darse cuenta de que el asunto es compartido y no únicamente de aquella persona que falló.

Los Pumas fallaron contra los Wallabies y los Springboks en las instancias finales del campeonato; no obtuvieron ninguna medalla pero consiguieron el reconocimiento del pueblo argentino y del mundo y ahora ya entrenan para el Rugby Championship 2016.

Autores:  Lucas Ghioldi, Federico Morilla y Catalina Parpaglioni.

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