Piraña sale del fondo

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En 1978 el Club Atlético Piraña tuvo su apogeo. Ese mismo año logró el ascenso a la añorada Primera C con una victoria por 4 a 1 en la cancha de Argentinos Juniors sobre J.J.Urquiza en lo que fue un desempate por el título. La leyenda cuenta que hasta Maradona fue a ver ese partido ya que en ese momento todavía jugaba para el club de La Paternal.

El sueño de la permanencia en esa división fue efímero. Quedó último con tan sólo dos victorias y así volvió a la Primera D. Sin embargo esto no fue lo peor que le pasó después del ascenso: a mediados de 1980 el club no tuvo otra opción que desafiliarse de la AFA por razones económicas. Comenzó así el deterioro y abandono del club.

Las leyendas del equipo campeón

Varios de los mismos héroes que protagonizaron el ascenso fueron partícipes del resurgimiento que empezó en 2015. Oscar Bianco fue un hábil mediocampista, al preguntarle a qué jugador de hoy en día se parecía contesta con una sonrisa pícara: “Vos te vas a reír… a Gago te diría”. Él junto a otras leyendas del club, socios y vecinos pusieron en marcha el operativo retorno del club.

Aportaron dinero de su bolsillo para reparaciones, obras y se retomaron las actividades de fútbol infantil. Hoy en día el club tiene fútbol infantil, juvenil y femenino, taekwondo, kravmagá, clases de zumba y circo.

En la esquina de Elía y José C. Paz hay un mural con el escudo del club, la fecha de su nacimiento (12 de septiembre de 1942) y una piraña que asoma a cada lado de la insignia. Un alambrado recorre la calle Elía hasta llegar a la entrada. Una vez adentro, se ubica la cancha de once donde entrenan los equipos casi todos los días de la semana.

La lluvia es uno de los principales enemigos del club. La cancha se inunda y se convierte en un potrero. La plaza que hay enfrente se convierte en un buen refugio para que ruede la pelota, y si sigue lloviendo hay una cancha techada de cinco para poder entrenar.

El bar del club está rodeado de fotos de antiguas glorias, camisetas viejas, copas de distintas categorías. Piraña, antes que nada, es un club de familia, los que atienden el bar vienen de una larga sucesión familiar, trabajando de generación en generación, todos los conocen y ellos conocen a todos.

Fuga de talentos

Leonardo Barquín es coordinador de las divisiones juveniles, trabajó en Excursionistas, Nueva Chicago e Independiente. La oportunidad de ser el líder del proyecto del resurgimiento del club fue una gran oferta. “Nuestro deseo de acá a cinco años es estar en AFA, ya pasamos un escalón. La gente se motivó mucho con 

La entrada del club que en septiembre cumplió 76 años

el tema de la publicidad pero vamos despacio”. 

Uno de los problemas es que al competir en la Liga Argentina sus mejores talentos cuando ven una buena oportunidad para irse a otro club no suelen dudar. “Y eso pasa, como nosotros no podemos fichar jugadores, aparecen clubes más grandes como Huracán que está acá cerca y se los llevan”.

Hoy Oscar Bianco puede exhibir con orgullo todo lo que lograron en el último tiempo: “Hace tres años que venimos trabajando y logramos volver a darle vida al club”. Para los que están hace tanto en el club, se ha convertido en algo muy personal: “El club es parte de mi vida, me crié acá, jugué y hasta me di el lujo de ascender”.

Para volver a los torneos de AFA todavía necesitan tener más jugadores en todas las categorías y lograr algunas mejoras en el establecimiento pero lo que antes parecía imposible hoy se ve cada vez más cerca.

La pasión por este lugar tan querido fue lo que llevó a todos a querer verlo renacer, con el sueño de algún estar todos juntos viendo un partido desde la tribuna y cantando al unísono: “¡Ohhh, ohhh, soy Piraña !


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