Patoruzú cumple 90 años y los festeja en la Biblioteca Nacional

Patoruzú, el legendario héroe argentino sin más poderes que su moral de hierro y su buena voluntad, cumple 90 años y los celebra en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

A través de una muestra, que estará disponible hasta el 30 de abril de 2019, se podrá conocer  y recorrer la historia de este influyente personaje de la historieta nacional que apela a la nostalgia de varias generaciones.

Danta Quinterno es el padre de Patoruzú, un hombre que nunca quiso estar cerca de los periodistas ni hacer alarde de su creación; un artista que marcó la historia del relato infantil argentino.

Paturuzú, un cacique tehuelche, patagónico, que se caracterizaba por su generosidad, honestidad y su honra. A su lado siempre estaba Isidoro Cañones, un porteño que representaba todo lo que el tehuelche no era. La antítesis perfecta entre el “interior” salvaje pero “bueno” y la ciudad, con sus habitantes desvergonzados, vividores, vagos y cobardes.

Cuando Patoruzú nació no era el protagonista de la historieta donde aparecía, sino un personaje secundario. Su antagonista, Isidoro Cañones, era la verdadera figura central, pero tenía otro nombre. Patoruzú era un indio ignorante, pero honesto y divertido que apareció en la historieta Aventuras de Don Gil Contento, de Quinterno (diario Crítica).

El 19 de octubre de 1928, Curugua-Curiguaguüigua es rebautizado por el protagonista como Patoruzú. Su nombre se debe a la sugerencia del director del diario, que le dijo a Quinterno que debía ser “algo criollo y pegadizo, como la pasta de orozuz” (un dulce popular en la época). El tehuelche apareció allí nada más que dos veces y fue el inicio de algo grande.

La segunda aparición de Patoruzú es en otra tira: Julián de Montepío. El indio es enviado desde el sur para que el porteño lo apadrine, en 1930.  Tanto en la primera oportunidad como en esta, Quinterno cumplió con éxito el objetivo de contraponer la inocencia del indio recién llegado a la cuidad con la picardía del porteño vividor. En agosto de 1931, la historieta pasa a llamarse Patoruzú, luego de que el autor vea en ese personaje el héroe en que luego lo convirtió.

El éxito

Dante Quinterno, luego de esa experiencia, viaja a Nueva York, lo que se convierte en un aprendizaje clave para su historia como dibujante y para la identidad de Patoruzú. En 1935, Patoruzú debuta en el diario El Mundo con su tira diaria, donde se consagra como héroe: será apadrinado por Isidoro Cañones (es el mismo Julián de Montepío, pero con otro nombre). La influencia que Disney tuvo en Quinterno profesionaliza el dibujo y la construcción de la ficción en la historia, pero sin perder su identidad nacional gauchesca.

El éxito fue total: en noviembre de 1936, la revista Patoruzú salió a las calles y marcó el rumbo de las revistas argentinas del siglo XX.

Patoruzú crece y a su alrededor aparecen los personajes que persisten en la memoria de las cinco generaciones que atravesó y marcó, como su caballo Pampero o su hermano Upa. Fue entonces que Quinterno tuvo que delegar parte de su trabajo a un grupo de artistas bajo su dirección, que se encargó del dibujo y del coloreado de las historietas. La revista Patoruzú nació como una emisión mensual, pero tuvo que duplicar su frecuencia y luego se convirtió en semanal.

Consagración

Luego, el cacique tehuelche apareció en almanaques, juguetes, muñecos, seriales radiofónicos y hasta en un cortometraje audiovisual. La publicación duró hasta abril de 1977, pero Patoruzú no murió entonces. Desde ese año, se publicaron reimpresiones con sutiles cambios, que llegaron hasta la actualidad.

Quinterno murió en 2003, pero aún así las reediciones de su creación siguen apareciendo. Ese año, una película animada sobre la versión “infantil” del indio, Patoruzito (junto con su secuela en 2006) alcanzó a la última generación que, hasta ahora, se encariñó con el personaje: Los actuales millennials.

Patoruzú fue el primer indio que existió en la historieta argentina, y tenía características propias. La dicotomía campo-ciudad se solía representar con la presencia de un gaucho, pero Quinterno recurrió a un cacique tehuelche, un personaje que trajo nuevos aires a la industria.

Además, fue el primer héroe de la historieta argentina. Antes que él, los protagonistas de las historietas no se caracterizaban por sus virtudes, sino todo lo contrario. Patoruzú no tiene superpoderes extraordinarios, sino su honestidad, su bondad, su valentía, su generosidad y el afán por resolver los problemas ajenos.

En la Biblioteca Nacional, a la espera de nostálgicos, están las historietas originales, las primeras ediciones, los dibujos realizados por el puño de Quinterno y mucho más.

Así, Patoruzú vuelve a nacer, 90 años después, en ese pequeño espacio iluminado por la luz del sol. Su vigencia sigue intacta, no hace falta más que ver a algún que otro niño apreciando las historietas. Junto a él, también están sus compañeros de aventuras, sus enemigos, y las cinco generaciones a las que logró entretener.

Datos útiles

Dónde: Agüero 2502 | Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Cuándo: hasta el 30 de abril de 2019

Horario: 14 a 19 | Entrada libre y gratuita

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