Los siniestros viales le cuestan al Estado una suma de 7.400 millones de dólares por año

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En Argentina, los siniestros viales empeoran anualmente. Se estima que mueren por año más 5 mil personas, de las cuales 4 de cada 10 son conductores de moto. Además se registra una tendencia creciente en los últimos años en los niveles de siniestralidad vial y morbilidad. Cada herido representa para el Estado un costo social promedio anual de 37 mil dólares, es decir que los siniestros viales le cuestan más de 7.400 millones, según un informe del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV).

El Observatorio Vial realiza un estudio en el cual se ve una estimación de los gastos que conlleva la inseguridad vial. “Entendemos que no es sólo la persona que fallece sino también amigos y familiares que también necesitan tener atención psicológica. También están los heridos que a veces quedan con alguna discapacidad o con alguna necesidad por parte del Estado de rehabilitación hospitalaria”, explica la Jefa del Departamento de Prensa de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Mercedes Larosa.

Este estudio se denomina DALYs (Disability Adjusted Life Years) y estima la cantidad de años de vida perdidos tanto en discapacitados como en víctimas fatales. Se mide no sólo en Argentina, sino también en otros países para comparar la esperanza de vida y contribuir a generar mayor concientización sobre los efectos que causan los accidentes en la sociedad.

En nuestro país, se verifica una tendencia creciente en los niveles de siniestralidad vial y morbilidad. Esto demuestra implicancias en materia de pérdida de bienestar y calidad de vida en la población, una carga para las familias de los lesionados, y un aumento de los recursos que debe erogar el Estado para hacer frente a la problemática.

En 2018 fallecieron por causa de los accidentes de tránsito más de 5.500 personas y 118.000 mil resultaron heridas. Del total de fallecidos, 4 de cada 10 eran usuarios de motos, y 6 del total eran hombres entre los 15 y 34 años.

Los factores económicos incluyen: el humano (como la vida y la disminución permanente y temporal), el vehicular y el ambiental (es decir, el daño en la estructura vial), los costos administrativos legales y la salud pública.

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que el motociclista es uno de los actores más vulnerables en los accidentes y tiene una probabilidad 26 veces mayor que los automovilistas de fallecer.

En ese sentido, Larosa, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, expresó: “Los accidentes motovehiculares incrementaron notablemente en los últimos años y sobre todo, en el norte del país. Desde el Estado tratamos de poner cabeza para solucionar este problema y concientizar en el uso del casco, además de resolver la problemática de los costos de los mismos. El consumo de alcohol, por supuesto, es otro tema a resolver”.

Según datos oficiales sobre siniestralidad vial, ocurrieron 137.567 accidentes, de los cuales un 72,7% correspondió a siniestros no fatales, mientras que el 23,7% se relacionó con siniestros simples, y sólo el 3,3% con siniestros fatales.

La responsable del Departamento de Estudios del ANSV, Jésica Lazar, cuenta que trabajan para reducir los problemas de tránsito en todo el país, y una de sus principales funciones es hacer investigación. “Los estudios y los datos son muy importantes para empezar a entender cómo somos los argentinos al volante, cómo nos manejamos en las situaciones en el tránsito y empezar a tomar decisiones acordes para bajar la tasa de siniestros”, remarcó.

Por cada fallecido o lesionado grave por causa de tránsito se genera una pérdida para la sociedad que abarca costos hospitalarios, administrativos, de la propiedad y pérdida de productividad por el fallecimiento prematuro o la lesión grave de las víctimas, hasta los costos inmateriales del dolor y el sufrimiento de las mismas.

Lazar explicó que hay muchas causas para que ocurran este tipo de accidentes como el uso del celular, el aumento de velocidad, evitar el cinturón y el casco. “Desde la Agencia hacemos mucha concientización en las campañas, concientización vial y educación, focalizamos mucho en el casco, y logramos incrementar el uso y eso es muy importante”, agregó.

Fuente: Ministerio de Transporte.

Desde la organización sin fines de lucro Luchemos por la Vida indican que la utilización del casco en motos aumentó un 87% y el mal uso manifiesto o inadecuado sólo un 6%, sin embargo las víctimas siguen aumentando y es un problema que todavía se intenta resolver.

El docente y capacitador de la asociación, Alberto Gasparini, expresó: “En los últimos diez años, el número de motos en Argentina incrementó a seis millones aproximadamente. Por lo tanto hay mayor cantidad de motociclistas”.

“Pero –aclara– hay un problema de cultura en el argentino de sufrir una enfermedad que se llama anomia que hace que uno no respete las reglas. Es una anomia selectiva. Los motociclistas al salir al calle, conocen las normas pero no las cumplen y esto tiene que ver con la libertad que tienen para desplazarse en el tránsito”.

Los resultados del DALYs estiman que se perdieron en el país 328.610,3 años de vida saludable como producto de las lesiones de tránsito. También se observó que esos años se encontraron compuestos fundamentalmente por los años de vida perdidos por muerte prematura, mientras que los años vividos con discapacidad ascendieron 58.407,4 especialmente por traumatismos múltiples y de cabeza.

Pero también importa focalizar la mirada en el aspecto de la morbilidad, generando políticas públicas orientadas al acompañamiento de las víctimas en el proceso de rehabilitación y reinserción en la vida cotidiana.

Argentina ostenta más que el doble de años de vida perdidos y vividos con discapacidad cada cien mil habitantes que los países del mundo con mejor desempeño en la seguridad vial. Esto último indica que si bien se han hecho progresos valorables que lograron estabilizar la tasa de mortalidad por siniestros viales, aún resta mucho por hacer para mejorar las condiciones de seguridad vial de la población.

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